Superponiendo recursos artesanales y un aire avant-garde ecológico, Gerardo Dubois se presenta como un diseñador que se aleja de las etiquetas y de los prejuicios y asegura que su búsqueda apunta a las personas de vida sencilla por sobre las más relucientes celebridades.

 

–¿Qué significa Bandoleiro?

 

 

–Quiere decir bandido en portugués.

 

 

–¿Cómo describe su estilo?

 

 

–Realmente no lo sé, estoy en una constante búsqueda y no me gusta definirme porque me parece que hacer eso sería limitarme.

 

 

–¿Cómo es el proceso de la prenda desde el dibujo hasta su terminación?

 

 

–Yo no dibujo, sino que trabajo con ensamble; hago collages textiles e improviso en las molderías. Eso es justamente lo que hace que las prendas sean únicas. Me acompañan modistas que realizan la confección de la ropa que corto a mano con tijera.

 

 

–Sé que usa materiales reciclados. ¿Cuáles son los que utiliza con más frecuencia? ¿Con qué géneros trabaja generalmente?

 

 

–Uso todo lo que puedo y me gusta, no tengo límites en los materiales.

 

 

–Algunos de sus modelos me remitieron a grandes diseñadores extranjeros, pienso en Givenchy, por ejemplo. ¿Las colecciones de otras marcas forman parte de su universo de inspiraciones?

 

 

–No miro moda. No tengo idea de qué es lo que están haciendo marcas como Givenchy en este momento, no veo sus colecciones desde la época de Alexander McQueen.

 

 

–Justamente ha mencionado en varias ocasiones ser un admirador del trabajo de los diseñadores Alexander McQueen y John Galliano. ¿Tiene algún referente argentino?

 

 

–Podría ser Sergio De Loof (N. de la R.: vestuarista, decorador, fotógrafo y artista creador de espacios míticos como El Dorado, Ave Porco y El Morocco). Pero de todosmodos, nunca me definí como admirador de nadie.

 

 

–¿Y es verdad que un porcentaje de su inspiración deriva de la influencia de la pornografía? ¿Cómo podemos relacionar el sexo con sus diseños?

 

 

–Tiene que ver con las fantasías.

 

 

–La actriz Calu Rivero, quien es toda una referencia de estilo para muchas consumidoras, se ha mostrado con sus ponchos. ¿Le divierte que las personas más populares en los medios hagan uso de su marca? ¿Le gustaría pasar a un plano más comercial?

 

 

–Me da exactamente lo mismo mientras me lo paguen. La verdad es que no es algo que me enorgullezca. Para mí todos los clientes son iguales, Calu Rivero, Björk o la vecina de la vuelta, me da lo mismo.

 

 

–Ya que menciona a Björk, ¿cómo nació el encuentro con ella donde halagó sus prendas?

 

 

–Laburé con ella durante su estadía en Buenos Aires, ellos me convocaron porque seguían mi laburo. Fue una gran experiencia y la verdad es que cobrar en dólares me vino bárbaro al cambio.

 

 

–¿Cómo consiguió llevar su marca al exterior?

 

 

–Fue un logro de la representante comercial que tenía en ese momento, María Lee, yo no moví un dedo. Carol Lim y Humberto Leon, los directores creativos de Opening Ceremony (N. de la R.: la tienda multimarca que se ha convertido en referencia internacional por reunir diseñadores alternativos de todo el mundo), que ahora están en Kenzo, visitaron mi atelier y seleccionaron las piezas de la colección que luego produje para sus locales de Los Ángeles y de Nueva York.

 

 

 

–El martes 1 de abril será parte del Designers Look BA 2014 en el Tattersall de Palermo, ¿con qué tipo de indumentaria nos vamos encontrar?

 

 

 

–Va a ser algo totalmente diferente a mi colección anterior. La idea siempre es no repetirme. Ya pasaron casi dos años desde mi desfile en el Malba y todo cambió, yo también cambié, así que hacer lo mismo o algo parecido sería completamente erróneo.