La nueva burbuja de internet tiene a los usuarios como protagonistas. Ellos son el valor de cambio por el cuál Facebook desembolsó 19 mil millones de dólares para comprar el mensajero más famoso del mercado.

 

¿Qué es mucho y qué es poco en el mundo de las .com? Esa burbuja que parecía haber explotado en 2000 sigue rellenando sus arcas pero con cada vez menos jugadores. Uno de los principales es, sin duda, Facebook. La red social acaba de comprar el famosísimo mensajero WhatsApp por 19 mil millones de dólares. Demasiado, argumentaban algunos analistas. Lo justo, otros. Lo cierto es que la compañía pagó un 10 por ciento de su valor, lo cual parece un porcentaje importante para una aplicación que no da ganancias.

 

 

Sin embargo, lo que compró Facebook no es la aplicación, sino los usuarios. Pagó a razón de 42 dólares por cada activo. Hotmail había sido adquirida a un valor de 40 dólares por cada cuenta; Instagram, por 33 dólares por perfil.

 

 

Por eso, el fuerte de WhatsApp son los 450 millones de usuarios por mes que usufructúan, sin publicidad de por medio, la aplicación que es prácticamente gratuita. Por más que salga un dólar anual (algo que todavía no se ha hecho efectivo en muchos países), el negocio no va por allí sino por el producto en sí y por la potencialidad que tiene Facebook. La red social cuenta con más de 1.000 millones de usuarios y si logra unificar ambas plataformas, los 450 millones de WhatsApp se duplicarán y le entregarán a Mark Zuckerberg el monopolio de las comunicaciones en el muro y en el celular.

 

 

“Si usás algo gratis, el producto sos vos” Esa frase explica el porqué de muchos de losproductos gratuitos que consumimos a través de una pantalla. En el caso de WhatsApp, cuando esté integrado de alguna manera –quizás invisible– a Facebook, el activo serán los hábitos de los usuarios, las zonas geográficas u otro tipo de información plausible de ser vendida a las agencias que hacen marketing con la BigData: toda la información que anda dando vueltas, pero que con inteligencia artificial se vuelve oro en polvo.

 

 

 

Por dicha razón, hasta el propio Zuckerberg afirmó que WhatsApp vale mucho más que el valor que pagó, y vaticinó una realidad no muy lejana: “Hay pocos servicios en el mundo que lleguen a 1.000 millones de personas”, afirmó en la pasada Feria de Móviles de Barcelona. Esa es la razón por la cuál cuando algo es gratis, el producto sos vos; tus hábitos de comportamiento, target, etcétera.

 

 

Ocurre lo mismo con Gmail, Yahoo, Outlook y hasta, paradójicamente, con Netflix o Spotify, dos productos que sí son pagos pero no por ello dejan de analizar cómo mirás películas o escuchás música.

 

 

 

Que la aplicación se haya caído durante unas horas los días posteriores a su venta, que sus competidores (Line y Telegram) hayan ganado millones de usuarios por el pánico que generó no contar por unas horas con WhatsApp, no puede predecir que los usuarios realmente vayan a migrar. Facebook ya tiene el dominio de las comunicaciones en los móviles, y el futuro dirá si los consumidores desean sacar los huevos de esa misma canasta o vender el alma de sus comunicaciones a la red social.

 

 

¿A qué no sabés dónde te estoy llamando?

 

Durante la feria de móviles de Barcelona se destacaron las pulseras y relojes inteligentes. La TalkBand de Huawei es muestra de ello: permite medir el rendimiento físico diario, sincronizar datos con nuestro celular y ver, en su pequeña línea de texto, información sobre llamadas y mensajes. Se conecta a través de Bluetooth y dura hasta seis días con una sola carga. Costará alrededor de 100 euros.

 

 

 

¡Deme dos pantallas!

 

Cincuenta horas de autonomía y dos pantallas son los datos fundamentales para diferenciar este celular del resto. La propuesta de la compañía rusa Yotaphone es novedosa: una pantalla LCD tradicional de 5 pulgadas y otra con tinta electrónica de 4,7 (para leer sin brillo y con más claridad). Tiene un procesador de cuatro núcleos, tecnología NFC y carga inalámbrica. Aún se desconoce el precio de la segunda versión de este dispositivo.

 

 

El nacimiento de una galaxia

 

 

En un esperado lanzamiento, vio la luz el nuevo Samsung Galaxy S5. Se destaca por prometer una amplia batería (10 horas en modo conversación), lector de huellas digitales (apto para compras online), autofoco superrápido (una deuda de los anteriores), pulsómetro (para medir el pulso cardíaco) y una cámara de 16 megapíxeles. Sigue teniendo un procesador de cuatro núcleos y 2 gb de memoria RAM pero incorpora en su parte trasera un material símil cuero que facilita su agarre. Mide 12,95 cm y pesa 145 gramos. Lo mejor: es resistente al agua y, aunque no es sumergible, promete salvarse de los accidentes cotidianos.