Es actor, cantante, bailarín y uno de los principales exponentes de la comedia musical local. Con 23 años, fue parte de Hairspray, Musicool, Swing Time, La novicia rebelde, Despertar de primavera, Tango feroz y ahora deslumbra en la exitosa Casi normales.

 

Sonríe cuando habla de lo que hace, de lo que sueña y de la gente con la que comparte su mundo. Fernando Dente dice que es un agradecido por lo que le pasa: es parte de la quinta temporada de Casi normales, obra que lo cautiva, tal como él mismo lo hace cada noche con su público.

 

 

–¿Cómo es estar en la misma obra por tanto tiempo?

 

 

–A mí no deja de sorprenderme lo que pasa. Es irrepetible, lo que se genera con el público es un mimo. No hay manera de desmotivarte, siempre alguien en el equipo hace algo que contagia. Estamos más vivos que nunca. Somos una familia y es como si los tiempos muertos entre temporadas no existieran, estamos muy agarrados entre nosotros. Nunca tuve una oportunidad así, de sentir que hice base en un lugar. Es mi sitio y así son los vínculos que genero ahí adentro. Estoy agradecido y me siento hiperprivilegiado.

 

 

–Da seminarios de teatro hace años. ¿Eso le sirve de motor para seguir creando?

 

 

–Ese es un espacio especial, lo hago desde hace cuatro años. Ahí aprendo, me doy el gusto de comunicar lo que sé, dar mi punto de vista. Es una relación que me resulta muy sabrosa. Hoy tengo 50 alumnos de distintas edades y circunstancias. Con el primer grupo armé una compañía e hicimos un montaje durante un año. Tenés la revancha de poder tratar al otro como te gusta que te traten, y no es que yo haya tenido una mala experiencia (…)