Tiene mas de veinte anos de carrera como cantante, compositor y casi sociologo de la vida. Aunque asegura no estar enamorado de la musica que hace, en su ultimo disco deja entrever una pluma que conmueve. A pocos dias de su nueva ronda de conciertos, hace un stop para hablar de la soledad, la muerte, su paternidad, las drogas y Julieta Ortega, la mujer que le dio el regalo mas importante de su vida.

 

 

Nos reunimos con Iván en plena vorágine de ensayos, mientras se prepara para presentar su nuevo disco, Pistolas al amanecer, en el teatro Gran Rex. “El único momento que me da un poco de estrés es cuando presento el disco, el show es el bautismo”, confiesa.

 

 

–¿Lo puede disfrutar?

 

 

–En general, sí. Si sale todo como uno lo espera, sí. Así y todo no es comparable la cantidad de disfrute con la cantidad de preocupación que te genera.

 

 

–Como preparar una fiesta de casamiento.

 

 

–Exactamente. Pero sin ligas (risas).

 

 

–Depende.

 

 

–Bueno, eso será después, en el after show (risas). Sos anfitrión y en general la posición de anfitrión no es muy disfrutable, salvo a las 4 de la mañana. En el show eso son las últimas tres canciones (…)