Como abogado, se aburría en Tribunales; como actor, no conseguía traspasar el mundo de la publicidad. Decidió abrirse camino solo inventando un “autocasting” para convertirse en notero de Caiga quien caiga y lo consiguió a fuerza de carisma, frescura, fe y frizz.

 

Actor, abogado y pícaro encarador, Darian Schijman tiene todas las cualidades del perfecto porteño. Pero es platense y, además, no da el physique du rôle: alto, flaco, rubio, de ojos celestes y con una melena rizada que difícilmente coronaría a algún personaje de Leopoldo Marechal, Rulo –como todos lo conocen– es un caso especial que vale la pena conocer.

 

 

–¿En qué momento consideró que daba el perfil para notero de CQC?

 

 

–Siempre fui bastante personaje, me la pasaba haciéndole chistes a todo el mundo y riéndome con la gente.

 

 

–La típica: “¡Vos tenés que trabajar en la televisión!”.

 

 

–Sí… ¡mil veces! Igual, pasaron muchos años hasta que pensé que podía lograrlo pero, una vez que me decidí seriamentea hacer el intento de entrar en los medios de comunicación, comencé a evaluar por dónde. Durante un par de años intenté como actor pero no funcionó, y charlando mucho con un amigo, me dijo: “Vos sos único, cómo hablás, las cosas que le decís a la gente sin que se enoje… tenés que ser notero”. Y pensé mucho en eso hasta que un día me convencí de que tenía que trabajar en Caiga quien caiga.

 

 

–¿Fue entonces que hizo el “autocasting”?

 

 

–Sí, quería llamar la atención de la producción, entonces me colé en los Premios Tato e hice un video. Lo idea era hacer una nota tipo CQC para tener material para mostrar, pero ya estando ahí hice el primer contacto con Guillermo López, que me dio  una mano grande: me remó la nota a morir y me recomendó en la productora. También hice un intento a través de una amiga de una amiga de una amiga que trabajaba con la esposa de Diego Guebel. Según me contaron, la mujer de Diego vio el video ¡y se lo mostró en su casa! A los seis días de haber colgado el material en YouTube, me llamó un productor de Eyeworks convocándome a una reunión, todavía recuerdo la sensación que sentí al recibir el llamado, me temblaba la voz. Hoy miro hacia atrás y todo me parece una película.

 

 

–¿Cuánto le debe al pelo?

 

 

–El pelo me cambió la vida, literalmente. Yo lo usaba corto hasta que un día me dejé estar, no fui por un tiempo a la peluquería e increíblemente… ¡se me formó un rulo! Alguien me dijo “¿y si te lo dejás largo para ver qué pasa?”. Y así fue que me lo dejé crecer y cambié mi look.

 

 

–¿Y cuándo empezó a sentir que lo favorecía?

 

 

–Una vez fui a un boliche y un pibe me dio una tarjeta para ser parte de una agencia de actores publicitarios. Hice muchos castings hasta que logré hacer mi primer comercial, ahí me di cuenta de que garpaba.

 

 

–¿Desde entonces nunca se levantó con ganas de raparse?

 

 

–No… me gusta mucho el look y por ahora no pienso cortármelo. En Caiga son muy flexibles con el tema, jamás me dicen cómo tengo que peinarme, confían en mi criterio y me apoyan. Si me pidieran que me lo cortara, tendría que pensar muy seriamente antes de deshacerme de un toque tan personal.

 

 

–¿Cómo lo trata la gente en la calle desde que es famoso?

 

 

–Lo más extraño que me ocurrió en la vida fue hacerme conocido. Es interminable la cantidad de situaciones que me ocurrieron y me ocurren a raíz de este tema. La mayoría de la gente me tira buena onda, el hecho de hacer un personaje que divierte y hace reír trae muy buena respuesta con la gente, me dicen cosas buenas. Muchas veces cuando me piden una foto, quieren que les haga la “foto desubicada”.

 

 

–Es decir…

 

 

–Es una cosa que surgió en el programa: consiste en decirle barbaridades al oído a la persona con la que te estás fotografiando. Para mí es un verdadero placer porque aprovecho para decir de todo y la gente se mata de risa, hasta a veces me sorprendo porque viene una pareja y el novio te tira “Rulo, hacele ‘la desubicada’ a mi novia”. Entonces me saco la foto diciéndole de todo ¡y los dos se ríen! Increíble…

 

 

–Partiendo del hecho probado de que se es más deseable estando en televisión…

 

 

–(Risas.)

 

 

–…sumado a sus publicidades gráficas en paños menores, ¿cómo está siendo su experiencia con las mujeres?

 

 

–(Risas) Es verdad que la tele ayuda, lo que no se si ayuda tanto es la publicidad en zunga. A mí siempre me gustaron las mujeres y, sobre todo, la parte de la conquista. Como no soy Mariano Martínez, estoy acostumbrado a encarar a través del humor y la simpatía, ser observador es importante porque la idea es darte cuenta de cuál es la mujer que está interesada en vos. La televisión, como todos suponen, amplifica el alcance del encanto personal; si antes conocías a señoritas de la facultad o de un ámbito concreto, ahora el radio de llegada es mucho más amplio.

 

 

–¿Recuerda la primera nota?

 

 

–Fui a un desfile en Tigre y estaba lleno de celebrities. Al principio estaba nervioso porque no sabía si los entrevistados me iban a dar bola, además estaba incómodo porque hacía calor y la camisa me quedaba chica, estaba todo transpirado. La primera entrevistada fue Mariana Antoniale, yo iba en el rol del Periodista Básico, que repetía siempre unas preguntas bastante raras: “¿Quién es la Niña Loly? ¿Cuándo es la Niña Loly? ¿Dónde es la Niña Loly?”. Y Mariana me la remó un montón, después el resto fue saliendo con más fluidez.

 

 

–¿Qué aprendió sobre “la farándula”?

 

 

–Que es como cualquier otro ámbito; hay gente de todo tipo, algunos son copados y carismáticos y otros son aburridos y mala onda. Para manejarme aplico el mismo sistema que apliqué siempre en la vida: me relaciono más con los que genero más empatía.

 

 

–¿Hay un límite a la hora de buscar el chiste?

 

 

–Creo que el límite es no ser ofensivo con el otro, no meterse con cosas que uno sabe que pueden lastimar. Si, por ejemplo, sé que una actriz se separó y el rumor es que ella está dolida, no voy a hacerle bromas sobre el tema, buscaré encarar desde un ángulo diferente.

 

 

“A los seis días de haber colgado el material en YouTube, me llamó un productor de Eyeworks Convocándome a una reunión,  todavía recuerdo la sensación que sentí al recibirel llamado, me temblaba la voz.”

 

 

–¿En algún momento le pesó no tener formación periodística y empezar en el rubro con un rol tan expuesto?

 

 

–No, no me pesa para nada ese tema. Yo soy abogado y estoy contento con mi formación académica. Puede que lo que hago en CQC no goce de un gran rigor periodístico, pero eso no me quita motivación. Por el contrario, me gusta darle al programa algo diferente, la posibilidad de reírnos con el entrevistado y aprovechar para hacerle preguntas que, en algunos casos, sería imposible hacer fuera de un clima de diversión. Caiga es un programa humorístico que trabaja con la actualidad como materia prima, y me parece que mi trabajo encaja perfecto en esa propuesta. Es mi estilo.

 

 

–A pesar de haber incorporado a una mujer, ¿no cree que el programa sigue teniendo momentos machistas?

 

 

–No opino que sea un programa machista, quizá en el momento que comenzó lo era, pero yo era demasiado joven para verlo de esa forma. La incorporación de Martina, que entró un año antes que yo, significó un gran aporte: es linda, graciosa, ocurrente, inteligente y es mi amiga. Garpa por donde la mires. En este momento sólo somos dos noteros y ella, así que el 33 por ciento de las notas las hace una mujer.

–¿Ve sus notas con alguien?

 

 

–Veo siempre el programa por televisión, y cuando me lo pierdo lo miro por internet. Lo que hago es subir las notas en mi Facebook y entonces mis amigos y la gente que me sigue, cuya opinión me importa, puede hacerme comentarios y yo voy viendo lo que gusta según lo que me dicen y me escriben. También voy seguido a la productora y les pregunto a los productores si les gustó la nota, siempre me contestan la verdad, no se guardan nada, eso me ayuda a crecer. Pero creo que lo más importante de todo es ser autocrítico, poder abstraerse de todo y hacer una evaluación personal. Me ha pasado de verme en actitudes que no me cerraron o diciendo algo que no me gustó, en esos casos lo recuerdo bien para no repetirlo.

 

 

–¿Qué pasa con la abogacía?

 

 

–No pienso mucho en mi carrera como abogado, me gustaría hacer una larga y exitosa carrera en los medios. Obviamente, nunca descarto nada, si algún día tengo que ejercer puedo hacerlo, tengo la matrícula al día, pero la verdad es que no me motiva mucho.

 

 

–¿Y cómo proyecta su carrera en los medios?

 

 

–Me gusta hacer reír, me divierte divertir. Durante el año que ejercí como abogado me aburría, iba a Tribunales a ver expedientes y protestaba por todo: que no estaba la carpeta, que no estaba la firma, que el secretario se pidió el día… ahora me gusta lo que hago, lo disfruto y quiero seguir creciendo en este camino.

 

 

 

“Como no soy Mariano Martínez, estoy acostumbrado a encarar a través del humor y la simpatía. Ser observador es importante porque la idea es darte cuenta de cuál es la mujer que está interesada en vos.”