En el nuevo restaurante del Four Seasons Hotel, extranjeros y locales encuentran lo mejor de la auténtica cocina argentina. Ubicado en el jardín, su estructura vidriada, que se abre en días plenos y noches cálidas, acompaña una propuesta gastronómica cuyo corazón son las carnes de excelencia cocidas a leña. Una parrilla ultramoderna para olvidar por un rato el cemento de la ciudad.

 

 

Agobiada por la ola de calor, la ciudad se arrastra como puede atravesando los rayos de un sol furioso. Por eso, sólo entrar al restaurante Nuestro Secreto se vuelve una experiencia gratificante. Cruzar el jardín con pileta del Four Seasons Hotel y llegar a una cúpula de paredes y techo de vidrio que alberga al restaurante –único en su estilo, que permite abrir el techo en los días templados y las noches estrelladas– ya alcanza para dejar atrás al cruel cemento.

 

 

 

Pensado como un quincho (modernísimo, casi invisible), el fuego y la cocina argentina son protagonistas. Lo explican Juan Gaffuri, chef ejecutivo, y Dan Mizrahi, director de comidas y bebidas del hotel: “Hacemos cocina porteña de fuegos, usamos leña para darle un sabor especial a la carne, aquí no hay gas.

 

 

Trabajamos con todas las técnicas de cocción que propone el fuego: asador,parrilla, plancha, rescoldo, brasa, horno de barro; y respetamos mucho cada producto, empezando por comprarles directamente a los productores, como los ajos de Mendoza o los embutidos de la provincia de Buenos Aires. La carne es de pastura, la estacionamos aquí 14 días para que gane en sabor y terneza”.

 

 

Todo lo que llega a la mesa se hace en Nuestro Secreto. Lo primero es un trago que alegra el alma con su frescura, como el Chas (naranja, zanahoria, lima y cardamomo).

 

 

La carta evoca con su tamaño a un diario de domingo y es acompañada con panes de campo y hojaldres. Luego es hora de los aperitivos, entre los que recomiendo las berenjenas ahumadas con tajine (influencias de la cocina de Egipto, donde Gaffuri trabajó dos años); el chorizo casero (perfecto, nada grasoso) que viene con morrones asados o las croquetas de morcilla, difíciles de eludir.

 

 

 

La carne es la estrella principal, aunque también hay pescados y mariscos. La novedad es el ojo de bife de 400 gramos y la entraña, que se convirtió en favorita (“la cocinamos primero al vacío”, secreto develado por Gaffuri). Puede acompañar con vegetales al rescoldo, papas aplastadas con albahaca y olivas o puré de batatas con mielde caña. Para otra ocasión quedarán los platos del horno de leña, como los ravioles de asado con salsa de tomate, kalamata y burrata ($105). De postre, las frutas asadas con crumble de semillas y helado de leche ahumada u( n hallazgo) son al perdición misma.

 

 

Nuestro Secreto está develado, no hay más que ir y disfrutarlo. Para llegar a Nuestro Secreto hay que cruzar el plácido jardín con pileta del Four Seasons Hotel. Se puede comer en la terraza con muebles dejardín bajo un gazebo amplio (los domingos allí se arma un asador para cocinar cochinillo y cordero, que se ofrecen en dos menús especiales a$375 y $550). O comer dentro del quincho de vidrio, altamente recomendable en noches cálidas cuando el techo queda al descubierto.

 

 

 

Los tragos “pileteros” son creaciones de Sebastián Maggi, gerente de bebidas y sommelier del Four Seasons. Cancheros con sus nombres del lunfardo, como Timba o Yunta, son ideales como aperitivos.

 

 

 

A la izquierda: “Pispireta” (Bacardi Superior, Bacardi 8 años, cachaça de Minas Gerais, Cointreau, jarabe Falernum artesanal y lima). A la derecha: “Cynner” (Jerez fino Tío Pepe, Cynar, Angostura orange bitter, Fernet Ramazzotti, azúcar negra, lima, soda de canela y menta fresca).

 

 

Cerrito 1455, junto a La Mansión.

 

Teléfono para reservas: 4321-1552

 

E-mail: nuestrosecreto@fourseasons.com