Es la chica que todos quieren en sus eventos, fiestas, desfiles y campañas. Será por ese misterioso encanto que pocas mujeres tienen y sólo ella sabe llevar.

 

 

Mía es joven, hermosa y está siempre en los eventos adecuados con vestimenta ad hoc. Eso es más o menos lo que define a una “it girl”, un anglicismo ya muy difundido que comenzó a circular en los 60 cuando Edie Sedgwick, modelo y actriz, miembro de una importante familia estadounidense y musa de Andy Warhol, se convirtió en la chica shock americana. Pero el término “it” como adjetivo fue aplicado por primera vez mucho antes de eso: la agraciada fue la ficticia protagonista del cuento “Mrs. Bathurst”, de Kipling, publicado en 1904. “No es la belleza, por así decirlo, ni buena charla necesariamente. Es solo ‘eso’”, describía. La definición, sin embargo, se le atribuye a Elinor Glyn, guionista del film It, de 1927, protagonizado por la inolvidable Clara Bow. Glyn explicaba: “Con ‘eso’ se ganan todos los hombres si eres mujer, y todas las mujeres si usted es un hombre. ‘Eso’ puede ser una cualidad de la mente, así como una atracción física”. Clara Bow lo tenía y hasta la célebre y cínica crítica Dorothy Parker lo reconoció con elocuencia: “Eso, demonios, ella lo tenía”. Inmaterial e indefinible, es tal el peso específico de ‘eso’ que a Clara Bow (hija de una prostituta epiléptica y de un alcohólico) la llevó hasta la cima de Hollywood, muy muy lejos de una niñez de violencia y vejaciones.

 

 

 

Nada que ver con la historia de Mía, fruto de una nueva generación de it girls regida por un manual muy diferente, más parecido al de la elegida de Warhol. No hay cuentos de hadas, el linaje pesa. En ese sentido, a esta heredera de una estirpe de mujeres bellas y poderosas le sobran credenciales. El resto es más sencillo pero no menos importante: crear un estilo propio; saber rodearse; mostrarse segura; verse siempre radiante; ser amable con todos, tener una expertise que haga su presencia imprescindible para definir el target de un encuentro y, más importante que todo lo anterior, divertirse mucho.

 

 

–¿Estás preparada para la fama?

 

 

–(Risas) Yo no soy famosa, pero de todos modos creo que la fama es una manera muy particular de vivir, mucha gente tiene ese deseo. Pienso que para poder soportarla, tiene que llegar como una “consecuencia de” y no ser un fin en sí mismo, porque en ese caso no tiene ningún sentido.

 

 

 

–¿Y qué sentís cuando te dicen que sos una it girl?

 

 

–Siento que más que una it girl soy una persona que transmite cosas positivas y me gusta cuando la gente se identifica conmigo a través de eso.

 

 

–¿De qué manera se traduce esa filosofía en la proyección de tu carrera?

 

 

–Quisiera que mi imagen tenga un contenido sólido, que no exista un personaje solamente por ser un envase lindo, sino que haya algo más para contar. Fui chef, estudio teatro, amo la pintura… Mi objetivo en la vida es abrir nuevas puertas y generar escenarios donde canalizar mis ideales, mis talentos y mi personalidad. 

 

 

–En tu experiencia, ¿qué cualidad hace la diferencia para tener éxito en el mundo de la moda?

 

 

–Obviamente, es necesario tener un determinado tipo de cuerpo o de estética por naturaleza, pero sin duda la clave es tener mucha personalidad y mucha confianza en uno mismo, además de poner pasión; si no te apasiona lo que hacés, por más dinero que ganes, no puede llamarse éxito.

 

 

–¿Cómo es trabajar en agencias de la talla de Ford y Civiles Management?

 

 

–En Ford son estructuras enormes, literalmente: mesas con 20 bookers promocionando tu material en todo el planeta con los más grandes clientes y marcas. Para trabajar en esos niveles hay que estar muy concentrado, en la escala de agencias como Ford, o de cualquier equipo internacional, es Básico entender el valor del tiempo. El punto en común entre la gente que vi llegar más lejos fue la perseverancia y la capacidad de ver más allá del presente inmediato. Generalmente, la gran ola del éxito y de mucho trabajo tarda en llegar y, si tenés la suerte de que llegue, hay que estar preparado porque tu tiempo libre se terminó.

 

 

–De todas las personas que has conocido gracias a tu carrera, ¿quién te ha impresionado más en ese sentido?

 

 

–No hay una persona en particular que me haya impresionado, pero sí conocí a muchas personas cuyo nivel de profesionalismo me impresionó. Jessica Trosman, por ejemplo, me impresiona, es una mujer increíblemente fuerte y talentosa, una trabajadora y una artista.

 

 

–¿Cómo definirías tu estilo?

 

 

–Personal. Un poco reo, tal vez, va cambiando con el tiempo y con mis experiencias de vida. Me fijo principalmente en sentirme cómoda con lo que uso, identificarme con la prenda y que el color vaya con mi estado de ánimo, siempre optimista, sobre todo.

 

 

–Y cuando tenés un evento importante imprevisto, ¿cuál es tu outfit de emergencia?

 

 

–JT siempre es mi solución. Me siento cómoda, bien vestida y canchera.

 

 

–¿El mejor consejo de belleza que te dieron?

 

 

–El mejor consejo me lo dí yo misma: para estar radiante, hay que estar feliz.

 

 

–¿Qué planes te hacen sentir de ese modo?

 

 

–Mi mejor plan es estar rodeada de la gente que me hace reír y relajarme. Salir a comer con mi novio y con amigos o juntarnos en casa a hacer música.

 

 

“Generalmente la gran ola del éxito y de mucho trabajo tarda en llegar y, si tenés la suerte de que llegue, hay que estar preparado porque tu tiempo libre se terminó.”

 

 

 

–¿Vos también hacés música?

 

 

–No, el que hace música es mi novio (N. de lar.: El DJ Momo Turek, hijo de la diseñadora Jessica Trosman). Yo siempre lo acompañoa ver diferentes artistas y obviamente soy laprimera en llegar si toca él.

 

 

–Por sus profesiones, los dos viajan mucho, ¿cuáles son los rituales que repiten en sus ciudades favoritas?

 

 

–En Barcelona somos fanáticos de un lugarcito muy chiquito que se llama La Perla de Oro. París es mi lugar preferido en el mundo, principalmente por los buenos recuerdos que tengo de cuando estuve trabajando y viviendo allá. Me encanta el Café du Fleur, por más típico que suene… y me hice fan de las Gallery Nights; varias veces fuimos en grupo grande anfitrionados por algún amigo local y recorrimos más de 20 exposiciones por todo Saint Germain en bicicleta. Ibiza también fue uno de los destinos que más me gustó, la playa es un paraíso y las discotecas son perfectas, una propuesta musical superamplia, sonido acorde al nivel de los DJ, mucha comida… todo.

 

 

–¿Nueva York?

 

 

–Sí, tengo a uno de mis hermanos viviendo allá, entonces ahí también siento que juego de local porque siempre me lleva a lugares donde a los turistas no se les ocurriría ir a menos que alguien les pase el dato.

 

 

–¿Y cuáles son tus lugares favoritos de Buenos Aires?

 

 

–Con mi novio vamos mucho a San Telmo, mi plan favorito es ir a comer a Café Rivas, que es delicioso, ¡y te lo digo yo que fui chef! Después, mirar antigüedades en el mercado. En Palermo me encanta Unik, el lugar y la cocina son increíbles.

 

 

–Nombraste varias veces a tu novio, siempre en relación a momentos de bienestar. ¿Dirías que el disfrute es una etapa o hacen de eso un estilo de vida?

 

 

–Sin duda es un estilo de vida. Obviamente, no hay goce sin sacrificios, pero bueno, la vida está para disfrutarla.

 

 

 

Pelo y make up: Luis Fernando García para Civiles Management

 

Vestuario: JT