Nadar con la potencia de un delfín o volar con la impronta de Ironman, todo es posible. El deporte acuático del momento tiene méritos para imponerse como el favorito del verano 2014.

 

Nada queda de aquella época en que la parafina, el traje de neoprene y las tablas de surf marcaban el pulso de la temporada estival. Porque al riesgo que significaba tal equilibrio en las traicioneras olas de las playas más bravas, lo superaron el wakeboard, el bodyboard y el kitesurf. Pero el tiempo pasa, los paradigmas cambian y en pleno verano 2014, la vedette de la temporada es el flyboard, un deporte acuático extremo que fusiona disciplinas del buceo acrobático, el snowboard y el esquí. La adrenalina de nadar a la velocidad de un delfín, seguido del vértigo de vencer la barrera de la gravedad sobre el nivel del mar.

 

 

Como todo deporte extremo, el flyboard está divido en identidad e imagen. El primero trata sobre de qué está hecho, cómo se utiliza y qué quiere vender; mientras que el segundo genera, propone y convierte. Objetivamente, es una tabla a propulsión de agua para nadar o volar según nuestro deseo. El traje adherido al cuerpo contempla unos repulsores en los pies que permiten el noventa por ciento del empuje y las boquillas en las manos que se utilizan para garantizar el equilibrio del eje corporal como si fuesen bastones de esquí.

 

 

El kit básico consta de un tablero, un par de zapatos especiales, un sistema de pivote, dos tubos con asas y las boquillas que van en los brazos, una manguera y un codo de 180° para revertir la salida de agua de la moto, que hará de motor hidráulico, ya que el caudal de agua recorre la manguera de doce metros y deriva a la tabla donde se colocan los pies, bifurcándose en dos salidas. La presión hace que la persona se eleve las veces que quiera. Martín Schiariti, uno de los coach más importantes del país, revela su secreto basal: “Hay que mantenerse recto durante la propulsión para poder llegar lo más alto posible y hacer las performances que se pretendan. Habilidades que se pueden lograr con tan solo quince minutos de entrenamiento”.

 

 

Los requisitos físicos residen en ser mayores de edad, aunque desde los 15 ya se pueden hacer pruebas con el consentimiento de los padres. El peso o la altura no son prohibitivos pero sí es condición estar en buen estado físico y no se recomienda para personas con problemas cardíacos. Según los especialistas, con un entrenamiento de quince minutos durante el cual aprender las posturas y las reglas de seguridad, uno ya está preparado para lanzarse a la aventura. Luego, las performances son intuitivas y cuanto más conocimiento se tenga, más osadas.

 

 

SER Y PARECER

 

 

 

Sin olvidarnos de lo más importante, su práctica hará que la sangre circule de forma eléctrica por todo el cuerpo, y las boquillas propulsoras de agua, tanto las de los pies como las de las manos, no serán tales, sino fuego, láser o disparos, según el superhéroe que tengamos incorporado en nuestra conciencia. En esos segundos que separan el fondo del océano de lo más alto de la estratósfera, pasaremos de ser Aquaman en el inframundo a convertirnos en Ironman peleando contra todos, para terminar siendo Superman cuando alcanza el nirvana. Es decir, la verdadera exaltación corporal de libertad. Nosotros, los dioses del universo; el resto, consumiéndose en las más pedestres tentaciones.

 

 

UN POCO DE HISTORIA

 

 

Fue en la primavera europea de 2011 cuando el francés Franky Zapata comenzó a delinear el prototipo tras quince años de investigar variantes de todas las categorías de deportes acuáticos. Seis meses después, ya con la ingeniería óptima de vuelo, patentó su invento ante el mundo, para presentarlo con total éxito en China. Hoy, su empresa Flyboard Zapata Racing es una marca reconocida en el segmento de los deportes extremos, con franquicias en los países más importantes del mundo.

 

 

EN LA ARGENTINA

 

 

En nuestro país, el team de Sky Flyboard Argentina es uno de los mayores exponentes de la práctica. Esta célula del emporio Flyboard Zapata Racing se formó en noviembre de 2012 gracias a sustrainers, quienes fueron los pioneros locales. El experto Fernando Spinelli es el primer entrenador argentino, actualmente realiza exhibiciones y participó en el último Mundial de Qatar, que ganara el francés Stephane Prayas, tras realizar seis precisas y certeras figuras en un minuto y medio. Su coequipier, Martín Schiariti, asume: “Nuestra primera experiencia nos brindó sensaciones incomparables. Se puede nadar con la intensidad de un pez y, a la vez, desafiar a la gravedad volando como un superhéroe”. A su vez, Mercedes Iriarte, de 27 años, es el claro ejemplo de que el flyboard no discrimina género ni voluntades.

 

 

Ella, que está más cerca de ser una modelo publicitaria que una audaz exponente de un deporte extremo, resume: “Nunca hice ningún deporte de este tipo y sin embargo me llamó la atención y no dudé en intentarlo. Al principio da un poco de miedo porque te parece que no lo vas a poder controlar, pero una vez que lo hacés, querés repetirlo una y otra vez. La sensación es difícil de describir.

 

 

Es alucinante lo que se vive ahí arriba: vértigo, invencibilidad, desafío constante, no querés bajar más. ¡Estás volando! Es realmente impresionante, ahí arriba te olvidás del concepto de miedo para vivir a pleno. Eso sí; si no estás entrenado, sentís el desgaste porque es tanta la tensión en los brazos y en las piernas que después te aflojás toda. Pero con un buen descanso en la playa, te recuperás y de nuevo a la acción”.

 

 

Asimismo, los aventureros Fernando Burlando y Facundo Arana fueron los que promovieron su práctica, a la que no tardaron en sumarse otras celebridades como Christian Sancho, Mike Amigorena y Flavio Mendoza, quien utiliza este recurso para un cuadro artístico en su show Stravaganza.

 

 

VERANO 2014

 

 

Aquellos que resignen sus vacaciones, pueden practicarlo en Bairex Park, Benavídez, a tan sólo unos kilómetros del Obelisco, donde funciona la escuela y se dictan las pruebas a principiantes. La entrada al complejo es gratuita, mientras que los treinta minutos de flyboard cuestan $600. Un espacio exclusivo donde disfrutar de un día de playa, música y otras actividades recreativas. Además habrá exhibiciones y paradores para hacer prácticas en Mar del Plata, Costa del Este, Villa Gesell y Pinamar.

 

 

Verano en la guarida de los flyboards

 

 

Entrando por el camino que rodea la pendiente de la Laguna del Rocío, al bajar del auto atontan el calor y el insólito entorno a una hora del Obelisco: una playa de arena con DJ, barra de tragos, parrilla, deck, camastros y reposeras. Eso es Flyboard Experience: una jornada de sol y agua durante la que se dictan clínicas para principiantes, se realizan exhibiciones y se puede hacer paddle stand up y slackline sobre agua y arena. Se hace una vez por mes, para enterarse:

f/FlyboardArgentinaOficial

 

 

 

¡15 minutos entrenando y ya es posible volar! 

 

 

El kit básico de flyboard: casco, un tablero y un parde zapatos tipo wakeboard.