Conductor, productor y empresario, a los 38 años es uno de los hombres más influyentes y poderosos del mundo de los realities. Todo empezó en 2002, cuando se convirtió en el host de American Idol, el programa más visto de la televisión estadounidense. Hoy tiene su estrella en el Paseo de la Fama y su lugar destacado entre las fortunas de Forbes.

El éxito demoledor, fulminante, que Ryan Seacrest alcanzó en pocos años hace detonar mil preguntas. ¿Qué tiene para lograrlo? ¿Cómo se hace para construir tanto poder de la nada y con muy poco? Porque hay que decir que este presentador y fabuloso productor que vino a cambiar el negocio de Hollywood no es ni especialmente atractivo ni sorprendentemente brillante. Al menos a primera vista. De sonrisa y jopo congelados, no muy alto, físico trabajado pero no como para enloquecer a nadie, a los 38 años es el host más famoso y uno de los más influyentes de los Estados Unidos. Su imperio llega a más de 35 millones de espectadores por semana y su fortuna tiene su lugar en los rankings de Forbes. Tal vez la clave está en que sabe lo que quiere y sabe lo que hay que hacer para lograrlo: “Me conocés, cualquier cosa por el espectáculo”, dice. A su favor hay que apuntar simpatía, acidez, algún momento de calidez, humor, una desaforada capacidad de trabajo y ese extraño toque de fiabilidad que lleva a las celebrieties a recostar confidencias en su hombro ¡en vivo! Cuando le preguntan si las lágrimas de los perdedores de American Idol lo afectan, Ryan contesta: “Me he vuelto inmune a eso, alguien tiene que perder”.

 

 

Quien no ve American Idol o alguna de las red carpets top por E! o a las Kardashians u otro de los realities en que está involucrado tal vez no sepa quién es, pero a esta altura, salvo que uno viva encerrado en una biblioteca a la luz de las velas, es casi imposible. Ryan Seacrest ha sabido meter su rubia cabeza en cuanto éxito circule por las redes. Hace dos años fue tapa de The Hollywood Reporter consagrándose como el hombre más poderoso del mundo de los realities, y recientemente fue reconocido por el New York Times como la quinta persona más influyente en Twitter.

 

 

Simplemente lo adoran y todo lo que toca se convierte en un éxito. No hay dudas de que es un fenómeno, y los fenómenos detienen nuestra mirada, nos obligan a pensar. ¿Qué es construir poder en este momento? La historia de Ryan Seacrest puede dar una respuesta.

 

 

Nació el 24 de diciembre de 1974 en Dunwoody, un suburbio de Atlanta. Su voz era su sello distintivo y a él lo fascinaba el mundo de la radio y la televisión. Los primeros pasos en el colegio fueron transmitir los anuncios matutinos y ser reportero del periódico escolar. En la Universidad de Georgia estudió Periodismo, pero la conducción de un programa de radio en la emisora local definió los próximos pasos: dejó los estudios y se dedicó por completo a una carrera en el show business que estallaría cuando, ya establecido en Los Ángeles, se convirtió en el anfitrión de American Idol. Poco después, muy poco después, fue transformándose en esta suerte de cóctel de Tinelli batido con Marley, poniendo pie en tres de las cuatro grandes cadenas de televisión norteamericanas, conduciendo en radio y TV programas de enorme audiencia, creando y produciendo nuevos realities, transformando ese mundo en el suyo y a su modo. Es habitual que le pregunten cómo hace (…)