El acoso traspasó las históricas fronteras del aula para posicionarse como un nuevo problema de los niños en internet. Sin embargo, el hostigamiento es una práctica no exclusiva de un ámbito virtual o real. Leyes, problemas, discusiones y puntos de vista sobre esta problemática.

 

El terreno donde nos movemos, hablamos, jugamos, conocemos gente y nos exponemos a nuevas situaciones contempla, sin duda, lo virtual. Allí pasa de todo o, básicamente, lo mismo que en la vida real pero con otras características y nombres propios. Uno de ellos es “grooming”, un vocablo de habla inglesa que tiene que ver con conductas de “acercamiento o preparación para un fin determinado”. Conocido por sus sinónimos “ciberacoso” o “cyberbullying”, el grooming fue uno de los temas más fogoneados durante 2013 en los medios.

 

 

Como suele ocurrir con fenómenos que implican potencial peligro, se los trató desde distintas aristas e incluso en la Justicia, en un discutido proyecto de ley. Hacia fines del año último se aprobó en el Senado de la Nación la Ley 26.904, que contempla el acoso de menores a través de medios digitales aunque no cometido: ¿cómo es eso? Las nuevas modificaciones del Código Penal homologan la posibilidad de un abuso no cometido en internet al cometido en la vida real y establecen “prisión de seis meses a cuatro años al que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos contactare a una persona menor de edad con el propósito de cometer cualquier delito contra su integridad sexual”. Nótese la diferencia entre no cometido y cometido. Las críticas resonaron desde diferentes sectores.

 

 

Por un lado, a través de esta norma, se facilita la vigilancia de los contenidos de internet, y por el otro, en caso de querer juzgar a un pedófilo a través de esta herramienta, se pena una intención (no un acto) con una pena mínima que no conlleva prisión.

 

 

Sin intención de minimizar lo que sí ocurre en internet con las redes de pedófilos que captan a sus víctimas a través de las plataformas sociales, hay un problema mayor y es que en la Justicia local ya existían las herramientas necesarias para juzgar este tipo de delitos. Intentar avanzar sobre el terreno de internet equivale a considerar que hay una vida diferente a la real y que, por lo tanto, es necesario que la “policía” o la “Justicia” tengan que vigilar y castigar un terreno donde, sabemos, hay una puja por la libertad de expresión y el control de los gobiernos.

 

 

¿Y por casa cómo andamos?

 

 

Pero el acoso propiamente dicho no es exclusivo de la web y su comprensión y tratamiento genera posiciones encontradas en todo el mundo. Una muy interesante es ampliar el concepto, hacia la violencia digital, que no sólo abarca a los chicos sino también a todos los que transitan por la red. Esta visión es una fusión entre lo que genera el uso de las nuevas y viejas tecnologías de información (computadora, TV, radio, Twitter, Facebook, etcétera), que producen una sobreexposición a la información. Lo que circula en los medios no es puro, sino que está tamizado por la subjetividad de cada uno de los medios, teñido de contenidos violentos, pornográficos, con ápices de visiones machistas, misóginas, colonialistas, discriminadoras y una serie de deformaciones de la comunicación.

 

 

Cuando hay un problema en internet, los padres o víctimas no saben a quién recurrir, haya ley o no. Facebook es una empresa norteamericana que tiene una oficina exclusivamente comercial en el país y que absorbe, de manera totalmente burocrática, las denuncias en su sede norteamericana. Lo mismo Twitter y los cientos de sitios donde los chicos (y grandes) se comunican a través de la red. ¿Qué ocurre cuando una víctima de violencia, abuso, trata o discriminación tiene un problema en la vida real? ¿Cómo actúa la Justicia local? ¿Cuánto demora la policía en proteger a los más vulnerables? El problema es de todos, dentro y fuera de internet. Hay que desterrar la palabraciber para atacar la raíz del problema y comprenderlo en toda su dimensión. Educar a padres, docentes, comunicadores y alumnos sobre el uso de internet para no facilitar información sensible y cuidar la imagen personal, que hoy es pública. A las fotos de los chicos se suman fotos de ecografías, boletines, cumpleaños, autos, casas, intersecciones, colegios, amistades, patentes, etcétera. El problema, sin duda, es de todos y está en todas partes.

 

 

Vigo: tu medidor de energía personal

 

 

Es como la voz de nuestra conciencia pero con un toque de ciencia. Sí, un gadget con capacidades inteligentes para decirnos cuándo parar y descansar. Se utiliza como un manos libres de celular y, a lo largo de nuestro día laboral, va leyendo patrones de la conducta física del usuario, como movimientos determinados o parpadeos. Según lo que se necesite emite diferentes tipos de alerta para organizar descansos o, directamente, mandarnos a nuestro hogar. Trae un programa que analiza a fondo nuestra actividad. Está en desarrollo en Kickstarter a 60 dólares.

 

 

 

 

 

 

 El cargador universal

 

 

Este año, Europa tendrá su cargador universal a través del estándar MicroUSB (que se viene utilizando por todos los celulares en el último año). Si bien aún falta definir qué hará Apple al respecto con sus conectores Lightning, esta medida es una batalla ganada para los consumidores. En enero en la CES se presentarán algunos avances al respecto. Uno de ellos es el FINsix, un dispositivo universal capaz de ofrecer potencia máxima de 65 vatios, apto también para notebooks y lo que se te ocurra.

 

 

 

Goji Play, el fun gimnasio

 

 

Nos enchufamos como si fuésemos a hacernos un electrocardiograma pero, en cambio, vamos a jugar. De los creadores de GuitarHero llega este kit lúdico que consiste en tres accesorios para llevar al gimnasio: un sensor de movimiento que se adosa a la ropa y unas cintas que se ubican en las máquinas que vayamos utilizando. Además de llevar la cuenta de las calorías que quemamos o distancia recorrida (nada nuevo), nos permite matar al tiempo jugando minipropuestas con el celular o la tablet mientras corremos o escalamos. Más información, precios y descargas en http://bluegoji.com