La confirmación del debut en la Argentina del Lollapalooza provocó una oleada instantanea de excitación. Tocaran mas de 50 bandas, encabezadas por Red Hot Chili Peppers, Arcade Fire, Soundgarden y Nine Inch Nails. El Planeta Urbano se adelanta a los conciertos en esta nota imperdible.

 

La expectativa por la confirmación y la ansiedad porn conocer el line-up ya están resueltas. Lollapalooza, el festival itinerante creado por Perry Farrell, llegará por primera vez a la Argentina el 1 y 2 de abril y se desarrollará en el Hipódromo de San Isidro. Incluirá cinco escenarios y más de 50 bandas, entre las que se destacan los Red Hot Chili Peppers, Arcade Fire, Soundgarden, Nine Inch Nails, el regreso de Pixies, la llegada en formato solista de Julian Casablancas (The Strokes), los ascendentes Vampire Weekend y los créditos locales Illya Kuryaki and the Valderramas, Pez y Juana Molina, entre muchas otras.

 

 

La edición Argentina espera más de 75 mil fans.

 

 

La lista de bandas incluye clásicos, debuts muy esperados, expectativas por lo que puedan ofrecer grupos en ascenso y varios desconocidos que sueñan con transformarse en auspiciosas revelaciones. Los Red Hot Chili Peppers siguen siendo un éxito garantizado que convoca a las más diversas generaciones. Pero las cosas se pondrán más interesantes con la vuelta de Nine Inch Nails –una banda siempre demoledora en vivo–, que llega justo para apuntalar la salida del reciente Hesitation Marks. Soundgarden, por su parte, clausurará la última gran deuda que tenía el grunge con la Argentina –era la única visita que faltaba de los cuatro grandes de Seattle que completan Nirvana, Pearl Jam y Alice in Chains–. El cuarteto visitará nuestro país con la excusa de presentar King Animal, pero todos esperan un repaso detallado por algunos de los clásicos más oscuros y ominosos de los 90. La primera franja del lineup se completa con los más noveles y muy esperados Arcade Fire. La banda de Win Butler acaba de editar Reflector, es uno de los grupos indies más respetados del momento y su visita a la Argentina se espera con entusiasmo.

 

 

Además, sumará frescura al estrato superior del line-up. El festival también permitirá la segunda visita de los míticos Pixies (sin Kim Deal), el desembarco solista de Julian Casablancas, la llegada del ex The Smiths Johnny Marr, el regreso de New Order (sin Peter Hook) y proyectos en ascenso de menor cartel que amenazan con dar el salto en breve y fueron elegidos para impactar en diversos públicos, como los neoyorquinos Vampire Weekend –cultores de un indie rock de fuerte tono percusivo–; el inglés Jake Bugg –un cantautor de folk-rock–, y la neozelandesa Lorde –de apenas 17 años, un ensueño para preadolescentes–.

 

 

Otros con menos rebote, como Portugal. The Man, Cage the Elephant y Jake Bugg, esperan aprovechar su oportunidad de tocar para un público masivo. Perry Farrell no participará con sus míticos Jane’s Addiction, pero daría un set como DJ, su otra gran pasión. Varios proyectos locales tendrán un espacio importante en el festival. Las propuestas serán muy diversas en lo estilístico e incluyen al hip-hop/ funk de Illya Kuryaki and the Valderramas, las canciones inhóspitas de Juana Molina, el clima de fogón de Onda Vaga, el rock aciago desestructurado de Él Mató a un Policía Motorizado, la deformidad expansiva de Pez y las canciones de Intrépidos Navegantes, entre otros. El line-up definitivo – qué banda tocará cada día– todavía no fue confirmado.

 

 

La historia

 

 

Lollapalooza nació en 1991 bajo la idea de Perry Farrell. El cantante tomó la palabra Lollapalooza de un corto de cine de Los Tres Chiflados y con el tiempo la transformó en una marca global. El proyecto inicial era organizar un gran festival itinerante que acompañara la separación –luego sobrevendrían repetidos regresos– de Jane’s Addiction.

 

 

Aquel año estuvieron con Farrell y compañía Siouxsie & the Banshees, Living Colour, Nine Inch Nails, Fishbone, Violent Femmes, Body Count, Butthole Surfers y Rollins Band, entre otros. Después de 1991 el festival incluyó un segundo escenario y en 1996 un tercero para bandas poco conocidas o actos locales. De a poco se fueron sumando más propuestas musicales, que de alguna manera también funcionaban como una alternativa a la música –valga la redundancia– alternativa.

 

 

La repercusión de la gira de 1991 fue muy buena y estimuló a los involucrados a seguir con el proyecto, aunque Farrell ya no contara con la banda que le cambió la vida. El perfil del festival siempre tuvo una fuerte impronta alternativa expresada en lo musical –convocando a bandas que nacieron de esa corriente en los 90– y un concepto de gran feria que incluye comidas exóticas y autóctonas, juegos, tiendas de rarezas y espacios para organizaciones ambientalistas. En la segunda parte de los 90, Farrell se alejó de la organización del Lollapalooza –consagró sus esfuerzos al festival Enit– y la marca comenzó a desgastarse.

 

 

Un poco por la partida de Farrell, otro porque la repercusión de muchas bandas de los 90 comenzaba a menguar, y también por algunos errores de cartel. Que Metallica encabezara la edición de 1996 generó mucha controversia: decididamente los fans alternativos no sentían como propios a los cruzados antipiratería. Después de la edición de 1997, el Lollapalooza entró en un período de silencio que duraría cinco años.

 

 

Hasta que otra vez, de la mano de Farrell y el retorno de Jane’s Addiction, volvió a la vida en 2003, y terminaría encontrando en Sudamérica un espacio de desarrollo ideal. “El festival tiene muchos años, pero mantiene su perfil disidente. Basta ver la foto de Portugal. The Man en la página del Lollapalooza Argentina: los miembros de la banda están rodeando a un nene de cinco años con una molotov. Eso es rebelión. Los The Bloody Beetroots hacen una música electrónica muy particular y usan máscaras como de match mexicano. Y yo si voy por la calle con mi hijo y veo a los Illya Kuryaki and the Valderramas definitivamente cruzo de vereda. Creo que todo ese espíritu marca al Lollapalooza. No somos un festival de pop. Nuestra forma de hacer booking es juntar a consagrados y nuevas promesas, pero siempre tienen que ser artistas. Gente como New Order fueron pioneros en unir la electrónica y el rock.

 

 

Que llegue por primera vez a la Argentina Arcade Fire y que venga con el que seguramente es el mejor disco de su carrera también resulta significativo”, adelantó Farrell en una nota en el programa de radio Basta de todo (FM Metro).

 

 

El Lollapalooza es definido como una mezcla de música, carnaval, fiesta, artes y baile. Su llegada a la Argentina parece una decisión obvia. El 2014 marcará su desembarco en Buenos Aires, pero la cuarta edición en Santiago de Chile y la tercera en San Pablo. Por cuestiones de gastos de viaje y estrategias globales, resulta una decisión lógica que se postergó más de la cuenta.

 

 

El festival también incluye un sistema muy particular de venta de entradas que estimula la adquisición temprana de tickets. La primera oleada fue bautizada “early birds tickets”, e incluía los dos días del festival por $550. Esa oferta fue agotada en muy pocas horas. A partir de entonces, las ventas se canalizan por el sitio TopShow, con diferentes etapas de ofertas que irán subiendo su valor a medida que se acerquen las fechas de los shows.

 

 

El festival, que se transformó en una marca global exponiendo acaso a la última generación que trastrocó los valores estéticos de la cultura rock a nivel masivo, muy pronto estará entre nosotros. Con un pasado desafiante y un presente más módico, Farrell procura sorprender junto a un puñado de bandas de gran influencia, sumar aires frescos con proyectos más nuevos y ofrecer un concepto de festival que marcó su propio estilo, eludiendo las imposiciones más obvias de la era de los sponsors. Recién el 3 de abril se sabrá hasta qué punto logró hacer realidad esos deseos.

 

Lollapalooza nacio en 1991. El proyecto inicial era organizar un gran festival itinerante que acompanara la separacion de Jane’s Addiction.

 

 

“El festival tiene muchos años, pero mantiene su perfil disidente”, explica Perry Farrell.

 

 

PUNTOS DE VENTA

 

 

Los tickets podrán adquirirse en forma de pases: 2 Day Pass, a través de TopShow topshow.com.ar (4000-2800) y sus puntos de venta. Para quienes quieran madrugar existe el “Early Bird” para ser los primeros en tener las entradas. Este cupo limitado de pases incluye acceso para ambos días y salió a la venta el 4 de noviembre, a través de internet o en el punto de venta habilitado en La Rural, hasta agotar stock.

 

 

LINE UP

 

 

RED HOT CHILI PEPPERS – ARCADE FIRE – SOUNDGARDEN – NINE INCH NAILS – PIXIES – PHOENIX – VAMPIRE WEEKEND – IMAGINE DRAGONS – AXWELL – JULIAN CASABLANCAS – NEW ORDER – ELLIE GOULDING – KID CUDI – ILLYA KURYAKI and THE VALDERRAMAS – JOHNNY MARR – CAPITAL CITIES – LORDE – THE BLOODY BEETROOTS – PORTUGAL. THE MAN – CAGE – THE ELEPHANT – JAKE BUGG – WOLFGANG GARTNER – JUANA MOLINA – JOVANOTTI – ONDA VAGA – AFI – SAVAGES – FLUX PAVILION – FLUME – EL MATO A UN POLICIA MOTORIZADO – PERRYETTY VS. CHRIS COX – BAAUER KREWELLA – PEZ – NAIROBI – AIRBAG – LA BOMBA DE TIEMPO – SIG RAGGA – INTREPIDOS NAVEGANTES – RVSB – NACAO ZUMBI – DJ PAUL – BULGARA – DIETRICH

 

 

 Nine Inch Nails presentará Hesitation Marks y uno de los shows en vivo más potentes del planeta.

 

 

 

 Los Red Hot Chili Peppers ya son un clásico para el público argentino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arcade Fire llegará por primera vez a nuestro país en su mejor momento creativo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Soundgardennunca había visitado la Argentina y su presencia cerrará una vieja deuda.