Directora, dj y conductora, hace tres años detuvo sus actividades cuando Gustavo Cerati, el padre de sus hijos, sufrió el accidente cerebrovascular que todavía lo mantiene en coma. Confesiones de la mujer que inspiró y dio vida a Amor amarillo y hoy se define como una “ex todo”.

Cecilia canta. Canta cuando cocina, cuando camina. Seguramente también lo haga en la ducha. Se la escucha en el tema “Démonos el tiempo” de su amigo chileno Ismael Oddó y 20 años atrás hizo lo suyo en “Te llevo (para que me lleves)” de Gustavo Cerati. Además canta cuando habla. Serán, quizás, la tonada chilena y el sonido de su voz los que convierten sus oraciones en estrofas de la música que es su vida. Nostalgia, emoción, diversión, tristeza. Como las más variadas letras de las canciones de un disco, su historia evoca todo eso.

 

 

Calma, ansiedad, cansancio, renovación de energía. Son cosas que vive todos los días. Porque Gustavo duerme, está en ese sueño profundo que nos lo alejó un poco y del que rogamos día tras día que despierte pronto; pero Cecilia está con sus ojos bien abiertos. Aquella exótica mujer que apareció con ocho meses de embarazo en el videoclip, la que sacó fotos, condujo programas de televisión, la que cruzó la cordillera para formar una familia; ella, con ese tono pausado y calmo, es la locomotora de un tren que va para adelante a pesar de todo.

 

 

Sentada en el jardín de su casa de Vicente López, habla de sus proyectos –La papa, un programa de cocina y rock sobre el que viene trabajando hace meses– y de la búsqueda de una estabilidad: “Cuando fue lo de Gustavo estuve ese año a duras penas tratando de terminar el contrato con Canal (á), donde estuve 10 años. Tuve propuestas para hacer otros programas pero, te soy sincera, mi vida empezó a ser muy inestable, poco previsible, y me ha costado volver a organizarme”.

 

 

–Habrá cambiado el ritmo completo de su vida.

 

 

–Todo. Físicamente, anímicamente, temporalmente. Todo. Me ha costado mucho volver a encontrar estabilidad en lo laboral, a tener pilas y un sistema organizativo como para poder hacer todo lo que se hace. Estoy dedicando más tiempo a que mi hija termine el colegio, a acompañarla en situaciones personales difíciles. Mi mamá se acaba de enfermar en Chile, así que cuando Lisa termine el colegio este año voy a ver si cambio un poquito mi residencia para poder estar con ella. Por suerte tengo una personalidad de salir adelante y me gusta ayudar a la gente que me necesita. He estado atenta en acompañar a Beni y a Lisa, que es para lo que estoy (N. de la R.: Benito y Lisa, de 20 y18 años, son los hijos que tuvo con Cerati).

 

 

–¿Sigue pasando música?

 

 

–Ya no tanto como antes, salvo que sean amigos o algunas excepciones de eventos que son temprano y pagan bien. Ahí realmente puedo poner la música que me gusta y sociabilizo un poco, porque también ando un poco huraña.

 

 

 

–El 1 de noviembre se cumplieron 20 años del lanzamiento de Amor amarillo, primer disco solista de Cerati y en el que tuvo participación. ¿Qué sensaciones tiene con este aniversario?

 

 

–¡Un horror! (risas). No lo puedo creer. Fueron dos hijos, Amor amarillo y Benitonacieron juntos. Benito es del 26. Es toda una vida. Por un lado lo veo a mi hijo que se maneja solo, que es todo un hombre. Y por otro pienso que me hubiera encantado hacer algo musical con Gustavo en un futuro, eso me da un poco de lástima. Nos faltó hacer más música juntos. Fue una experiencia increíble. Le estoy muy agradecida de que me insistiera tanto.

 

 

 

 “Ahora quiero empezar a gozar de la vida. Y es difícil con esta situación dolorosa que sobrellevamos todos los que estamos cerca de Gustavo, pero también creo que merezco un poco disfrutar, aunque cuesta darme esos permisos”.

 

 

 

–¿Estaba reacia a hacerlo?

 

 

–Yo estaba estudiando, con mis cosas, y en realidad la música era algo en lo que me gustaba participar en mis tiempos libres. De hecho con Gustavo nos hicimos tan amigos al principio por la música, nos gustaban los mismos grupos. Siempre fue un tema de conversación y un punto de unión entre nosotros, una conexión inmediata. Entonces entiendo que él en su disco solista, viviendo solo en Chile conmigo, quisiera que participe. Yo estaba al lado, agarraba la guitarra y le decía que era linda una melodía o le sugería algo. Entonces él me insistió en que cantara en ese tema. Cuando los ejecutivos del sello le dijeron que tenía que ser el single y que por favor yo apareciera en el video yo ya estaba a 15 días de dar a luz. Fue algo muy especial, porque nadie había salido con una panza así en el contexto de un video musical. Y si ahora lo pienso quizás es verdad que es exponer un poco tu situación personal en la música.

 

 

–Pero el disco ya tenía mucha carga personal.

 

 

–Sí, pero creo que el video fue demasiado (risas). ¿Sabes qué? Por más que Gustavo haya tenido 33 y yo 20, éramos muy inconscientes, éramos como dos nenes boludeando. Eso fue el video. Hasta que tenés un hijo, vivís la vida de manera muy inconsciente y yo viví así hasta el último momento antes de dar a luz. Después te cambia todo 180 grados. Pero fue un video de divertirse, de pasarla bien. Fue pura inconciencia todo.

 

 

–¿Y qué les pasa a sus hijos cuando ven ese video?

 

 

–Siempre es algo lindo. Te diría que todo ese disco y toda la historia con Gustavo, incluso hasta después de separados, siempre fue para los niños algo muy lindo. No es que tuviéramos una excelente relación. Tuvimos momentos buenos y momentos malos, pero realmente con mucho cariño. Cada vez que nos veíamos era algo muy electrizante, y eso pasa porque algo hay. Tenés dos hijos con tanto amor, creés que alguien es el hombre de tu vida y que vos sos la mujer de su vida… Hasta el día de separarnos nos llevamos bien, fue como una explosión. Pero bueno, les pasa a todas las parejas. Es muy difícil convivir, sobre todo con un trabajo como el de Gustavo, de tanta ausencia. Te la bancás un tiempo hasta que se acomodan ciertas cosas. Y el separarse no es separarse sino que es reacomodarse. Siempre vivimos a diez cuadras, Gustavo siempre estuvo cerca. Todo lo que yo me acuerdo es lo mejor. Y realmente la música te hace pasar la página de un montón de cosas. Yo me lo encontraba en un concierto, veníamos acá y se ponía a tocar la batería en el living y no importaba nada.

 

 

 

–En una época se definía por todo lo que decía que no era. “No soy DJ, no soy fotógrafa”, repetía. ¿Cómo es ahora?

 

 

–Soy ex, todo ex (risas). Me considero más que nada una realizadora. Pero hoy necesito descargar más mi vida por el lado de la música, el canto es muy liberador. La música te cura. Entonces me pongo a tocar la guitarra cada tanto. Estoy viendo qué voy a hacer con mi tiempo libre cuando lo tenga. Y con mi vida. Quiero disfrutar un poco también, ¿sabés? Trabajo desde los 14 años. Y hace dos que no estoy trabajando de manera estable y ha sido terrible, doloroso, me generó inestabilidad económica y todo eso. Pero también necesitás parar y quedarte tranquila. Y ahora quiero empezar a gozar de la vida. Y es difícil con esta situación dolorosa que sobrellevamos todos los que estamos cerca de Gustavo, pero también creo que merezco ahora un poco disfrutar aunque cuesta darme esos permisos. A veces siento que me voy quedando con el tanque un poco vacío y tengo que empezar a llenarlo.

 

 

CHAU, SODA

 

 

“Cuando supe que estaba embarazada, Gustavo ya había tomado la decisión de irse a Chile y de dejar la banda por un tiempo. La verdad es que no daba para más. Pienso que la llegada de un hijo, y hombre, fue muy movilizador para él, deseaba mucho tener un hijo. Creo que fuimos un poco yo y un poco el bebé su motor inspirador para hacer esa música y esas letras tan bonitas que hizo. Yo me sentía muy halagada porque alguien me escribiera todas esas cosas tan bellas. Las cosas se dieron naturalmente y ahora sé que me encanta ser una parte de la historia musical y de haber colaborado con lo mío acá en la Argentina.”

 

 

“TODA LA HISTORIA CON GUSTAVO, INCLUSO DESPUÉS DE SEPARADOS, SIEMPRE FUE PARA LOS NIÑOS ALGO MUY LINDO. NO ES QUE TUVIÉRAMOS UNA EXCELENTE RELACIÓN; TUVIMOS BUENOS Y MALOS MOMENTOS, PERO REALMENTE CON MUCHO CARIÑO. CADA VEZ QUE NOS VEÍAMOS ERA MUY ELECTRIZANTE Y ESO PASA PORQUE ALGO HAY”.