La visita de Ringo nos pone nostálgicos, los monos árticos nos hacen bailar, las bicis se visten de colores pop y Mozzi nos toca un vals.

AM

 

Sony

Mientras Jack White descansa después de su disco solista y decide cuál será su próxima aventura, los Arctic Monkeys son algo así como la gran esperanza blanca del rock mainstream. Esa presión bien podría favorecer que el joven cuarteto de Sheffield dé el paso en falso, pero –afortunadamente–AM no deja espacio para las decepciones. El quinto álbum de la banda inglesa es una vital expresión de rock contemporáneo. Por momentos explosiva, en otros más sutil: siempre relevante y plena de musicalidad. Alex Turner se exhibe como un compositor cada vez más sólido y un cantante versátil, que se multiplica en registros y coros. El disco empieza con la hipnótica y despojada “Do I Wanna Know?”, a la que le sigue la avasallante y rockerísima “R U Mine?”. Difícil imaginar un comienzo mejor. Pero los aciertos se seguirán sucediendo. “One for the Road” atrapa con su aproximación más bailable –con Josh Homme como invitado– y “Arabella” juega entre el funk y Black Sabbath. La lista de méritos podría seguir, pero a esta altura ya queda claro que los Monos Árticos dieron otra vez en el blanco.

 

 

 

 

 

 

GUSTAVO MOZZI

 

ORQUESTA MATINÉ ESTUARIO

 

Epsa

 

Por fuera de la estela piazzolleana, pero también de la obsesión por reproducir al detalle la tradición de las orquestas típicas, el guitarrista, compositor, arreglador y director Gustavo Mozzi llega con Estuario a su trabajo más representativo. Se trata de trece piezas propias que se desarrollan entre valses, tangos, milongas, murgas y un malambo. Lo acompaña una orquesta que muta según el tema, pero siempre incluye grandes músicos –Juan José Mosalini, Pablo Agri, Fernando Suárez Paz, Nicolás Ledesma, Richard Nant, Facundo Guevara y Damián Bolotin, entre muchos otros– e instrumentos generalmente postergados en el género –batería, tambores, oboe, clarinete y el clarinete bajo–. Todas las composiciones incluyen melodías bailables y luminosas, y orquestaciones precisas que se articulan a partir de un rico juego de contrapuntos y colores. Si bien ciertos subrayados en la fila de cuerdas le quiten peso a algunas composiciones, el resultado final es vigoroso y ofrece una refrescante perspectiva de la música de Buenos Aires.

 

 

BICICLETAS MAGIA AMOR LOCURA ANIMAL

 

Pop Art

 

Allá por 2006 el quinteto liderado por Julio César Crivelli (guitarra y voz) sorprendía a propios y ajenos con Bicicletas: una ajustadísima colección de canciones pop psicodelicosónicas de alto impacto. Se trataba de un debut de primera que hacía pensar en un futuro todavía más auspicioso. Desde entonces pasaron unas cuantas cosas – entre ellas una fugaz radicación en México– y hoy la banda llega a su cuarto disco alimentada de un clima bien diferente. Magia amor locura animal funciona como un festival de agite y una invitación al festejo permanente. Así las cosas, ahora los Bicicletas suenan como un curioso cruce entre Stone Roses, Los Fabulosos Cadillacs más festivos, Ennio Morricone, una banda de cumbia y aires carnavalescos. Extraño, pero real. Aquellos que se puedan sentir un poco agobiados ante tanto pum para arriba encontrarán sus mejores momentos en “Buen muchacho” –con aires de B52– y la más british “Siempre”. ¿Tanta alegría seguida les hará mal?

 

 

 

Se viene

 

Un reencuentro con la historia

Ringo Starr vuelve a la Argentina con su All Starr Band. El 4 de noviembre en el Teatro Ópera, el 6 en el Superdomo de Córdoba y el 8 y 9 en el Luna Park. El baterista llegará acompañado de una banda de lujo conformada por Steve Lukather (guitarra),Gregg Rolie (teclados), Richard Page (bajo), Todd Rundgren (el mítico cantante y multiinstrumentista), Mark Rivera (saxos) y Gregg Bissonette (batería). La excusa será seguir presentando Ringo 2012, pero está claro que más allá de su carrera solista los segmentos dedicados a los Fab Four serán lo más caliente de estas cuatro noches.

 

 

En foco

 

Una leyenda viva y aplastante

 

 

Fue una noche mágica. Única. Y seguramente irrepetible. Black Sabbath llegó a la Argentina por primera vez con Ozzy Osbourne y reventó el Estadio Único de La Plata. Osbourne-Iommi-Butler repasaron lo mejor de su carrera y presentaron varios temas del reciente y sorprendente 13. Hasta la ausencia del Bill Ward encontró un reemplazo exacto en el potente despliegue del batero Tommy Clufetos. Osbourne-Iommi-Butler no son los mismos de los 70, sería imposible para cualquiera. Los vicios, los problemas de salud y el paso de los años hicieron lo suyo. Pero su música sigue viva y parece crecer y hacerse día a día más monstruosa. Escuchar en La Plata versiones inclementes de “Black Sabbath”, “War Pigs”, “Iron Man”, “Children of the Grave” y “Paranoid”, entre otras, resultó una emoción incomparable. La misa negra tuvo su lugar y 40 mil personas la disfrutaron como nunca.