Crearon Facebook, Twitter, Instagram y Linkedin y se convirtieron en los jóvenes más ricos del mundo. Quiénes son, cómo amasaron sus fortunas y de qué manera viven hoy los nuevos millonarios 2.0.

¿Puede Google resolver la muerte? Eso se pregunta la revista Time en su tapa del 30 de septiembre pasado y, con ella, no sólo aborda uno de los temas que más preocupa a la humanidad sino que da dimensión al poder que tienen dos de los nuevos empresarios del mundo tecnológico. Los fundadores del gigante de internet, Larry Page y Sergey Brin, así como sus colegas Mark Zuckerberg, de Facebook; Jack Dorsey, de Twitter; Reid Hoffman, de Linkedin, y Kevin Systrom y Mike Krieger, de Instagram, podrían recostarse, brincar o bailar sobre pilas de dólares pero prefieren otra forma de vida. El perfil de la nueva generación de jóvenes ultramillonarios emprendedores web combina una riqueza difícil de dimensionar antes de cumplir 30 años, inteligencia sin igual, imperios empresariales, intereses humanitarios, acciones de filantropía y algo de drama personal.

 

 

Page y Brin, hoy ambos de 40 años, fundaron Google en 1998. Dicen que no bien se conocieron en la Universidad de Stanford, la onda entre ellos fue nula. Luego, se dieron cuenta de que a los dos los apasionaba la matemática aplicada a los motores de búsqueda, y ese fue el puntapié para una redituable amistad.

 

En estos años Google compró varias empresas, lanzó muchísimos productos y metió su cuchara en diversas industrias, como la salud. Hace unos meses Page, que según Forbes tiene U$S 24.900 millones, presentó Calico, una empresa del área de la salud que buscará desafiar enfermedades asociadas con la vejez. Él mismo tuvo problemas recientemente porque sus cuerdas vocales están enfermas.

 

Tal es así que no se pudo presentar en importantes reuniones de Google, lo que alteró los nervios de buena parte de Wall Street, que recordó la reticencia inicial de Apple a comentar sobre el cáncer de Steve Jobs. Hace unos meses Page reapareció y calmó los ánimos: “Después de una recuperación inicial, soy completamente capaz de hacer todo lo que necesito en casa y en el trabajo, aunque mi voz es más débil que antes”.

 

La vida de Brin, que tienen una fortuna de U$S 24.400 millones, tampoco está exenta del melodrama. Este año se divorció de su esposa, con quien comparte negocios también del área de la salud, y los rumores lo vinculan con una empleada de Google que habría tenido un romance previo con otro directivo de la empresa.

 

Más allá del cotizado triángulo amoroso, Brin está encargado de todos los proyectos top secret de la firma, como el de los anteojos de realidad enriquecida, Google Glass. También, este año presentó una hamburguesa hecha con carne cultivada y explicó que invirtió US$ 330.000 en el proyecto porque le preocupa el bienestar de los animales. Mientras la ONG mundial PETA de defensa de los animales lo apoya sin dudar, quienes probaron la hamburguesa reportaron que tiene buena textura pero que le falta sabor porque es muy magra.

 

 

Zuckerberg es tal vez el millonario de internet más conocido debido al alcance mundial de Facebook, que creó hace 10 años –cuando él tenía 19–, y también por la película The Social Network, que cuenta su historia. Dice Forbes que tiene una fortuna de U$S 19.000 millones. Además, por si le faltase consagrarse masivamente, apareció en un episodio de la 22° temporada de Los Simpson.

 

Aunque se esfuerza por bajar su perfil y no perder tiempo en bobadas (usa todos los días una remera gris porque no quiere pensar al vestirse), la exposición y las críticas son inevitables. Recientemente, algunos medios le marcaron cierta incoherencia: con pocos días de diferencia compró cuatro casas lindantes a la que tiene en California para proteger su privacidad, a la vez que Facebook quitó la posibilidad a los usuarios de permanecer ocultos ante búsquedas públicas y relajó las medidas de seguridad para el posteo de adolescentes.

 

Además, cuando el año pasado se casó se lo tildó de amarrete porque el anillo de compromiso que le regaló a su novia valía sólo U$S 25.000. Cada uno con su dinero hace lo que quiere, habrá pensando Zuckerberg, que ya se había sumado a la iniciativa Giving Pledge, ideada por los poderosos Warren Buffett y Bill Gates, para donar parte de su fortuna con fines benéficos. Hace unos meses adhirió a la propuesta de varios popes tecnológicos para cobrar U$S1 de salario por año (claro que eso no le quita los millones que tiene en acciones que cotizan en bolsa).

 

Tanto Google como Facebook intentaron, sin éxito, comprar Twitter. Creada en 2006 por Jack Dorsey, por entonces de 28 años, hoy la herramienta de microblogging tiene 232 millones de usuarios activos y su ideólogo una fortuna personal de U$S 1.300 millones. Sin embargo, la mayor parte de ella proviene de otra firma que cofundó Dorsey en 2009: Square, que permite pagar cuentas a través de un pequeño dispositivo adosado al teléfono celular. Hoy, el emprendedor ocupa la gerencia general de esta empresa, luego de alejarse del puesto de CEO de Twitter tras una diferencia con uno de sus socios, Evan Williams, creador de Blogger . Dorsey ayudó al despegue de Instagram, aplicación de fotografía que permite a los usuarios retocar sus imágenes y compartirlas en redes sociales y una de las últimas estrellas de la web, presentada en octubre de 2010.

 

Kevin Systrom, de 28 años, cofundador de Instagram con Mike Krieger, había sido pasante en Twitter y empleado en Google antes de lanzarse a su aventura personal. Dorsey participó de una ronda de inversión en Instagram y seguramente el hecho de que tuitease fotos retocadas con la aplicación ayudó a su despegue. El romance se cortó cuando la compañía fue adquirida por Facebook –y no por Twitter– en abril de 2012 por U$S 1.000 millones.

 

 

La venta elevó la fortuna de Systrom a alrededor de U$S400 millones. Hombre de pocas palabras, el creador de la red social del pajarito tuiteó en menos de 140 caracteres su filosofía de vida: “1. Sé impecable con tu palabra. 2. No tomes nada personalmente. 3. No hagas suposiciones. 4. Hacé siempre lo mejor que puedas”. Ojalá @jack haya podido aferrarse al segundo consejo ante el desplante de Systrom. Su cuarta sugerencia sí se aplica perfectamente a Reid Hoffman, quien creó Linkedin en 2002. De ser un chico retraído y lector de historias de ciencia ficción, empezó a contactarse con pares mediante juegos de rol y terminó siendo el fundador de la red social que conecta a 200 millones de profesionales en el mundo y les ayuda a encontrar trabajo. Hoy, a los 46 años, su fortuna es de U$S 4.400 millones.

 

Hoffman es un visionario en varios sentidos. Trabajó en la venta de PayPal a eBay y cuando lo logró y quedó felizmente desempleado, utilizó su dinero para lanzar Linkedin. Además, mientras a muchas redes sociales les cuesta encontrar un modelo de negocios que haga dinero, Linkedin empezó a contar billetes en 2006 con base en tres pilares: suscripción para quienes quieren más funcionalidades, pago de las consultoras de empleo por el uso del software Recruiter, y publicidad. Por otro lado, Hoffman desplegó su espíritu filántropo al asesorar y financiar a más de 60 empresas emergentes en Silicon Valley, incluso Facebook, Flickr y Groupon.

 

 

A juzgar por estas historias, en la receta del emprendedor web exitoso se combinan inteligencia personal, rodearse de las personas adecuadas, jugarse por una idea, fracasar hasta lograrlo y, tal vez, mudarse a California (donde, al parecer, los sueños tecnológicos se hacen realidad).

 

Otro dato: la mayoría de los millonarios de internet fueron fanáticos de la computación desde pequeños. ¿Quién podrá ahora decir a sus hijos que se desenchufen de la notebook y salgan a jugar al parque?

 

 

 

En la receta del emprendedor web exitoso se combinan inteligencia personal, rodearse de las personas adecuadas, jugarse por una idea, fracasar hasta lograrlo y, tal vez, mudarse a California.

 

 

Hombre de pocas palabras, el creador de la red social del pajarito tuiteó en menos de 140 caracteres su filosofía de vida: “1. Sé impecable con tu palabra. 2. No tomes nada personalmente. 3. No hagas suposiciones. 4. Hacé siempre lo mejor que puedas”.