La desopilante hermana de Juan en Solamente Vos es una actriz consolidada que creció disfrazándose con telas y muestras de ropa. Hija de la diseñadora Clara Ibarguren, en lugar de interesarse por el mundo de la moda jugaba a componer personajes en los cuales se iba perfilando este presente en el que brilla con su personalísima luz.

Todas las noches se convierte en la desquiciada Denise de Solamente vos, personaje con el que a segura no tener en común ni la carencia afectiva ni las demandas constantes, pero sí su ironía: “Tiene una manera desopilante de decir las cosas, siempre a través del humor”. Así, termina un año de consagración y muchísimo trabajo destacándose en el prime time de Canal 13 y en la obra Distancia, en el Centro Cultural San Martín. Como si fuera poco, comienza a filmar Las insoladas, dirigida por Gustavo Taretto, y en febrero estrena también en la pantalla grande Betibú, la adaptación de la novela de Claudia Piñeiro que dirige Miguel Cohan y protagonizan Mercedes Morán, Daniel Fanego, Alberto Ammann y José Coronado.

 

 

 

–¿Siente que perdió algo con tanta popularidad?

 

 

–Me da un poco de miedo perderme a mí, yo tengo algo natural de ser más extrovertida y me he metido un poco para adentro. Eso es lo que trato de recuperar en mis espacios y con mi gente. El miedo es pertenecerles a los otros y dejar de ser dueña de mí misma. Lo único en lo que pienso cuando salgo de acá y hay cuarenta personas esperando por una foto o un autógrafo es en que termina la novela y me vuelvo a subir al subte, es una cosa totalmente circunstancial.

 

 

–¿Es verdad que le encantaba viajar en transpor te público y no lo hace más?

 

 

–Me gustaba muchísimo porque escucho mucho las conversaciones ajenas. Me fascinan los extraños en el colectivo y he construido muchos personajes de esa forma.

 

 

–¿No le dan ganas de participar en la charla?

 

 

–No. Me gusta mucho escuchar.

 

 

–Si escuchara una conversación entre dos amigas, ¿qué le gustaría que dijeran de usted?

 

 

–Que soy buena persona, que tengo registro del otro, que se puede hablar conmigo… A mí me gusta mucho escuchar a los amigos. Mi vocación frustrada es la de médica o psiquiatra, pero son muchos años y además veo sangre y me desmayo.

 

 

–En lugar de eso, estudió Teatro, Locución y Letras.

 

 

–Sí, empecé Teatro con Nora Moseinco y después Locución como un plan B, por si acaso.

 

 

–¿Ya dejó de sentir que necesita un plan B?

 

 

–No, para nada, lo sigo teniendo. Hay algo que tiene que ver con la finitud de los proyectos.

 

 

–¿Tiene que ver con eso la exigencia de hacer tira y teatro al mismo tiempo?

 

 

–¿Y si te cuento que estoy ensayando también una película? Surgieron todos proyectos que me atrajeron mucho. También dije que no a algunas cosas pero hay un punto donde a veces los actores podemos llegar a sentir que rechazar un trabajo es un sacrilegio. Teniendo tantos amigos actores, probablemente tanto más talentosos que yo, sin trabajo… opera algo de culpa. Pero por suerte en este momento todos los proyectos en los que me involucré fueron elegidos a conciencia y por el deseo.

 

 

–¿Qué es lo que menos le gusta de su personalidad?

 

 

–Podría aflojar la obsesión por el orden y la limpieza. ¡Soy American Psycho! (Risas). Mi hermana decía que faltaba el chocolatito en la cama para que micasa fuera un hotel, estaba incómoda. Soy re obse pero al mismo tiempo,siento que no le hago mal a nadie. Estamos cenando con amigos y en la mitadde la cena tranquilamente agarro una escoba, tal vez medio en pedo se me da por limpiar. Un bollo de servilletas me perturba si estamos charlando.

 

 

–¿Vive sola?

 

 

–Sí, vivo sola, no me gusta hablar de mi vida privada, pero sí te digo que vivo sola. Me gustaría que se instale que no me pregunten esas cosas. Me encanta mi trabajo y hablar de eso. Aparece Adrián Suar, se acerca al grabador y dice a l micrófono: “Es todo mentira, es una persona loca y mentirosa”. Marina se ríe cómplice y agrega: “Trabajar con Adrián es genial, es un viaje de egresados. Tenemos un método muy parecido, nos divierten las mismas cosas, ir a los mismos lugares del humor, extremar las escenas”.

 

 

 

–Esta es su tercera tira en Pol-ka (N. de la R.: estuvo en Malparida y Los Únicos). Muchos actores dicen que es como su casa. ¿Lo siente?

 

 

–Bastante, para mí realmente esta productora es Disney. Recién grabé una escena donde me mudaba y entre las cajas los de arte prepararon unas que decían “Fotos Denise y Juan”, yo las ví y le dije a Adri: “Digamos algo de esto porque es genial ”. Están en todos los detalles.

 

 

–¿Cómo hace para que después de diez horas Denise no se vaya con usted a su casa?

 

 

–No. S e queda acá, la dejo en el camarín. De hecho queda acá su tono de voz, gracias a Dios (risas).

 

 

–¿La locución ayudó en la construcción del personaje?

 

 

–Mucho, cuando empiezo a pensar un personaje muchas veces lo hago por cómo habla. Hay algo de lo primero que me viene que tiene que ver con las voces. Este personaje me pareció que estaba bueno que tuviera una voz muy chillona, imponente.

 

 

 

–Con tanta popularidad, ¿se la creyó en algún momento?

 

 

–No, al contra rio, todo el tiempo me creo menos. Hago un trabajo grande por no montarme a las consecuencias que genera mi trabajo. Para mí el éxito es puertas adentro.

 

 

–¿Qué cosas la ayudan a mantenerse con los pies en la tierra?

 

 

–Tengo mucha conciencia de que todo es circunstancial, creo que todo esto es una circunstancia, ter mina la t ira y me vuelvo al subte B.

 

 

–Hoy, que abandonó el subte, ¿cómo viene?

 

 

–En taxi.

 

 

–¿Y cómo maneja la charla con el taxista?

 

 

–Voy con auriculares y si me hablan pido disculpas y digo que tengo que escuchar unos temas para la obra.

 

 

–¿No le gusta ni un poquito que la paren en la calle?

 

 

–No me gusta nada. Es una cuestión de timidez, de fobia, de límites.

 

 

–Hizo muchos años de terapia.

 

 

–Tengo 32, empecé a los 9, siempre un tiempo y fui cortando. Fui ocho años con uno y después cambié porque en un momento me di cuenta de que le armaba monólogos de stand up, porque si él no se reía pensaba: “Qué embole”, me daba pena que no la estuviera pasando bien. Cuando llegué al nuevo, le conté esto el primer día y me mandó a l diván para que no vea su reacción. Sigo yendo y me ayuda mucho.

 

 

–¿En una reunión de amigos también se pone en el lugar de hacer reír?

 

 

–No, en las reuniones última mente tiendo a desaparecer. En la última reunión grande llegué y me empezaron a preguntar por la novela y por los actores, eso me pone de muy mal humor, dije: “Perdón pero no quiero charlar de trabajo, si quieren ustedes contarme de sus trabajos y de sus jefes no hay problema… ¿sos ingeniero? Da le, hablemos del puente”.

 

 

–Todo indica que el año próximo va a ganar un Martín Fierro por su interpretación.

 

 

–(Se ríe) Cuando me nominaron al Martín Fierro Revelación por Malparida, alguien me contó que Solita perdió en esa categoría con el Topo Gigio, a partir de eso dejé de pensar en premios.

 

 

 

“Lo único en lo que pienso cuando salgo de acá y hay cuarenta personas esperando por una foto o un autógrafo es en que termina la novela y me vuelvo a subir al subte, es una cosa totalmente circunstancial.”

 

 

 

 

–¿Siente que es el mejor momento de su vida?

 

 

–¿Cómo sabés cuándo es tu mejor momento? Siento que estoy en un gran momento. Me siento una privilegiada y me gusta ser agradecida, me gusta sentirlo todo el tiempo.

 

 

–¿Qué sueño o deseo tiene pendiente?

 

 

–Suena a un cliché pero la verdad, Almodóvar.

 

 

–¿Con quién fantasea esa película?

 

 

–Con Cecilia Roth… con Mercedes Morán, con la Gunda, con Muriel y con Lali. Vamos a hacerla completa.

 

 

–¿Qué cosa no le puede faltar en su vida?

 

 

–Amor, contención, calidez, charlas lindas, conversaciones… sol… ¡Risas! No puedo pasar un día sin reírme.

 

 

“Cuando me nominaron al Martín Fierro Revelación por Malparida, alguien me contó que Solita perdió en esa categoría con el Topo Gigio, a partir de eso dejé de pensar en premios.”

 

 

 

Producción: Gimena Bugallo Raponi

 

Pelo: Giovanna Caggiano

 

Make up: Martín Costa para Bobbi Brown

 

Agradecimientos: Clara Ibarguren, Justa Osadía y Mai Cassal