Detrás de una de las caras más lindas de la televisión hay un hombre que ya pasó los treinta y apuesta fuerte a la familia. Sobre esto, su vida después de la paternidad y su próximo debut en comedia musical, habla en esta entrevista.

Tomás Fonzi creció. El 24 de agosto cumplió 32 años, aunque no lo parezca. Con estilo bohemio y el mismo rostro de niño que cautivó a las teenagers argentinas en Verano del 98, entra en el bar donde nos citó para hacer la nota con anteojos negros, jeans y un paquete de tabaco suelto guardado en uno de sus bolsillos.

 

 

Podríamos estar en Adrogué, barrio en el que se crió y donde todavía viven sus padres y amigos, pero estamos en el bajo de Belgrano, cerca de la casa que comparte hace seis años con su pareja, Leticia Lombardi, y con su hija Violeta, de tres.

 

Empezó a trabajar arrastrado por su hermana mayor, Dolores Fonzi, cuando todavía iba al colegio, y en poco tiempo pasó de ser un galán juvenil a estudiar con Raúl Serrano y debutar en cine junto a la actriz Cecilia Roth en Una noche con Sabrina Love, de Alejandro Agresti. Luego siguieron Nueve reinas, Kamchatka, Rodney y Paco, uno de los filmes más dramáticos que le tocó hacer, donde interpreta a un estudiante de física que sufre una sobredosis por fumar los desechos de la cocaína.

 

Actor multifacético, protagoniza junto a Gastón Pauls una historia de amor homosexual en Y un día Nico se fue, el musical dirigido por Ricky Pashkus con música de Ale Sergi, del grupo Miranda! Tiene 44 mil seguidores en Twitter y una banda de rock que fue mutando pero que se supo llamar Mono Tremendo, con la que sacó un disco y se fue de gira A México. “Con el baterista y el bajista tocamos juntos hace 12 años pero el resto va cambiando. Ahora somos cuatro, yo hago los coros, toco la guitarra y hacemos una especie de limbo rocanrolero”, cuenta sentado frente a una mesa, atento al reloj porque sabe que en un rato tendrá que ir a buscar a su hija al jardín.

 

 

–¿Cómo es trabajar por primera vez en un musical?

 

 

–Es algo absolutamente nuevo y no sé con qué me voy a encontrar, pero eso es lo que más me gusta de este laburo. Es fusionar distintas cosas que me apasionan, como la música y el teatro. Por ahora estamos entrenando, con coach vocal y coach de baile, tratando de elevar el nivel en cada ensayo para estrenar en los primeros días de octubre.

 

 

–¿Cuál es su papel en la obra?

 

 

–Yo soy Nico, y Gastón Pauls, que interpreta al otro protagonista, es Osvaldo. La obra está basada en el libro de Osvaldo Bazán y trata sobre una pareja homosexual que está hace muchos años. De pronto, uno de ellos se va, aparentemente sin razón, pero por supuesto que la hay. Es una historiade amor que excede el género, un cuento que le puede haber pasado a cualquiera, que sean dos varones es un detalle. La verdad que estoy muy contento, se armó un grupo muy capacitado para trabajar y además vamos a estar en la Usina del Arte, que es un complejo increíble.

 

 

–Al mismo tiempo está grabando la telenovela Somos familia.

 

 

–Sí, en la tira hago de un corredor de motocross, de buen corazón, que a la vez es medio mecánico y trabaja en una fábrica de motos que maneja el personaje que hace Gustavo Bermúdez. En el elenco también están Fabián Vena, Ana María Orozco y Betina O’Connell. La tira al final va a salir en enero de 2014 por Telefé, así que en octubre terminamos las grabaciones y una vez que salga, si la cosa va bien, seguiremos.

 

 

–¿Qué hace cuando no está trabajando?

 

 

–Estoy mucho con mi hija y disfruto bastante del ocio, hasta peligrosamente, te diría. Ensayo con mi banda, toco la guitarra, planeo algunas fechas. Ahora, por ejemplo, vamos a tocar con Gabriel Carámbula (hijo del actor y humorista Berugo Carámbula) en un bar en Martínez. Con Gaby hacemos sus temas y algunos covers de los Rolling Stones. También hay mucho “alpedismo”, con lo que igual no tengo ningún tipo de problema.

 

 

–¿Es de esas personas que se quedan despiertas hasta muy tarde?

 

 

–Sí, sobre todo me cuesta tomar la decisión de irme a la cama. Soy un futuro adepto a las pastillas para dormir, que por ahora no tomo, pero con los años voy ganando más niveles de ansiedad. Por otro lado, a la noche, cuando se van a dormir, primero mi hija y después mi mujer, me queda ese momento de soledad que disfruto muchísimo y es muy valorado en estos días de familia.

 

 

–¿Cómo son esos momentos de soledad?

 

 

–No hago nada en particular, me quedo en mi escritorio, que es una especie de búnker, donde toco la guitarra, tengo algunos micrófonos, boludeo en la computadora, investigo. Igual mi techo es hasta las tres de la mañana, y trato de no pasarlo.

 

 

–Un espacio que tiene que ver con la creatividad ¿no?

 

 

–Sí, yo creo que sí, siempre que uno nada en esas nulidades de la nada surgen ideas, cosas.

 

 

–¿Dónde conoció a su mujer?

 

 

–Nos conocimos hace mucho tiempo en Club 69, una noche en que los dos estábamos en las escaleras mirando un show. Yo tenía 20 años y tuvimos muchas idas y venidas, pero ahora hace seis años que estamos juntos.

 

 

–¿Ella a qué se dedica?

 

 

–Es productora de moda y trabaja para una marca de carteras.

 

 

–¿Siempre quiso ser actor?

 

 

–No, yo empecé a los 16 años, me acuerdo que estaba en pleno test vocacional en la secundaria cuando mi hermana, que ya estaba trabajando en canal 9, me dijo de ir a un casting. Entonces fui y me puse muy nervioso, la pasé tan mal que cuando terminó dije: “Bueno, chau, gracias, esto no es para mí”. Pero uno de los directores me pidió que me quedara porque le había gustado y quería hacer la escena de nuevo. Así que le dije que sí y me escapé. Me tomé un taxi y me fui. Después me llamó Cris Morena y me ofreció hacer como un cursillo de actuación de un mes con el elenco tentativo y me dijo que, si no me gustaba, me podía ir. Hice el curso y me terminé quedando. Así empecé en Verano del 98.

 

 

–¿Sus padres también eran artistas?

 

 

–No, nada que ver, mi vieja laburó toda su vida en el Poder Judicial y mi viejo es ingeniero agrónomo. Creo que mi abuela materna fue un poco la que implantó la semilla en la familia. Ella era asistente social pero también es profesora de declamación, y cuando éramos chicos nos enseñaba a leer textos con todas las intensiones. Entonces relatábamos poemas, cuentos en rima o “El salto de Ascochingas”, por ejemplo, y en todas las reuniones familiares, como navidades o cumpleaños, en su casa, los nietos recitábamos esas cosas pero como un juego.

 

 

–¿A qué cree que se hubiera dedicado si no iba a ese casting?

 

 

–Creo que hubiese ido por el lado de la investigación científica. Tipo Física, porque es algo que me interesa muchísimo. Soy un tipo que me hago muchas preguntas, soy muy observador, curioso. Leo mucho sobre el tema, veo documentales, es algo que me apasiona. Cuando hice la película Paco, de Diego Rafecas, interpreté a un estudiante universitario y pasé mucho tiempo con un chico de mi edad, que es físico especializado en cuántica, y me voló la cabeza.

 

 

“Creo que mi abuela materna fue un poco la que implantó la semilla en la familia. Ella era asistente social pero también es profesora de declamación, y cuando éramos chicos nos enseñaba a leer textos con todas las intenciones.”

 

 

 

–¿Qué cosas cambiaron con la paternidad?

 

 

 

–Absolutamente todo. Hay un montón de frases hechas o clichés que se cumplen muchísimo pero, sobre todo, cambió el foco de importancia, las prioridades. Ya no es “yo, yo, yo” sino que es “ella, ella, ella” y después, mucho después, yo.

 

 

–¿Qué programas le gusta hacer con su hija?

 

 

–Y… ayer, por ejemplo, fuimos a la casa de mi hermano, en José Mármol, y nos juntamos todos: mis padres y mis hermanos con todos nuestro críos y comimos empanadas. Mi hija y la hija más chica de mi hermana Dolores son casi de la misma edad y se adoran, así que nos vemos seguido. Vamos bastante a su casa o ellas vienen a la nuestra y salimos a pasear juntos.

 

 

–¿Y en las vacaciones?

 

 

–El año pasado fuimos a Mar del Sur. Mi abuelo construyó una casa allá hace mucho tiempo y es donde fui toda mi vida. Todavía no coincidí con mis hermanos pero en el verano fui con mi mujer e hija y me reía porque me encontré en la misma situación que mi viejo: en la playa, abriendo postigones con un viento infernal y una temperatura de cinco grados en pleno enero mientras mi hija y mi mujer esperaban en el auto acurrucadas; o irnos a dormir con ese olor de colchón húmedo, como cuando yo era chico, que me encanta.

 

 

–¿Hay planes de tener más hijos?

 

 

–Sí, sobre todo tengo ganas de que Violeta no sea hija única, aunque por momentos también pienso que no pasa nada, que tiene primos. En realidad para tener otro hijo necesitamos mudarnos, y ahora el panorama está medio complicado, pero es una idea.

 

 

 

 

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Producción: Ash Mateu

Asistente de producción: Paula Basso

Maquillaje: Paula Oliveira para Frumboli

 

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