Con qué sueña el creativo que posicionó a Telefé en la década pasada, exportó formatos a más de 30 países y produjo las ficciones recientes más importantes, entre ellas Televisión x la identidad, ganadora del primer Emmy para la TV de habla hispana.

Me gusta vivir con riesgo constante porque, si no, se aburre. Reconoce que el hilo conductor de su vida es la creatividad y asegura que quienes hoy tienen entre 40 y 50 (él tiene 47) son una generación de “carenciados afectivos” que les pedían a gritos a su padres que los quisieran y hoy se lo piden a sus hijos. Con una vida onírica intensa, Claudio Villarruel confiesa que tiene el don de “dominar los sueños” y que le gustaría que le estudiaran la cabeza.

 

 

–¿Adónde va cuando duerme?

 

 

–Tengo una actividad onírica muy vívida, tocable, respirable, en colores. Tengo sueños terribles, pesadillas, lo bueno es que salgo cuando quiero y una vez por mes me toca volar.

 

 

–¿Una vez por mes vuela?

 

 

–Sí, y me encanta volar.

 

 

–¿Y domina el vuelo?

 

 

–Domino el sueño. Es un don, hablé con algunos neurólogos que me dijeron que sí, que puede ser. Puedo salir de los sueños cuando no me gustan. El tema es que a veces vuelvo al sueño, pero a veces salgo y puedo pasar a otro sueño, he llegado a cuatro instancias del sueño. Me encantaría que me investiguen la cabeza porque es tan vivo el sueño como la vigilia. A veces me levanto y me voy a lavar la cara para no seguir soñando lo mismo. También me L pasa que estoy soñando, me despiertan y digo: “¿Me aguantás un cachito que quiero terminar el sueño?”.

 

 

–¿Qué es el déjà vu para usted?

 

 

–Para quienes tenemos mucha actividad onírica es permanente: “Esto ya lo vi, ya lo viví, es parte de mi vida”.

 

 

–¿Cuánto dura?

 

 

–Nada, el déjà vu pasa.

 

 

–¿Se lo dice a otro si está con alguien?

 

 

 

–No, porque es tan personal… Me pasa que tengo mucha actividad en la cabeza.

 

 

–¿No intenta agarrarlo?

 

 

–No podés, no es como cuando soñás que sí lo podés agarrar. El déjà vu es un sueño en vigilia de algo que nos sucedió en otro momento en esta vida o en otro momento en otra vida. Es algo que se me adelantó en un sueño o en otro que haya sido yo en otro tiempo. Son clarísimos, pasan y cuando los querés pensar, se van. En cambio, a los sueños hasta los podés escribir.

 

 

–¿Escribe sus sueños?

 

 

–Sí, claro. Tengo libros escritos porque además son muy graciosos y aparecen cosas que no puedo anclar en ningún tipo de realidad. Estoy trabajando en una idea, no sé si ya existe la película porque me cuesta ir al cine, pero quiero armar una película en la que todos vivimos en los sueños de los otros, como si fuera una matrix pero al revés.

 

 

–¿Siempre soñó tanto o sucede en algunos momentos especiales?

 

 

–Toda la vida, y ya lo acepté porque a veces es tortuoso cuando son muy densos o son muy reales. Creo que hay un mundo por ahí. Un mundo en el que nos cruzamos con los sueños de otros. Creo que sería un buen sujeto para ser analizado por la neurociencia porque me pasan cosas rarísimas en la cabeza, descargo mucho en los sueños, creo que es como mi Rivotril.

 

 

–¿Cree en la señales de los sueños?

 

 

–Sí, por ejemplo cuando murió mi viejo no lo quise velar con el cajón abierto. Había estado en una operación y me quería quedar con la imagen de cuando me dijo “Va a salir todo bien”, y lo sueño. A veces digo que necesito soñar con él y aparece y me da consejos. No estoy loco, sueño y aparece, y sueño con mi vieja y charlamos, pero son charlas de hoy.

 

 

–¿Se ve a sí mismo?

 

 

–No, no me veo nunca. Veo a los otros y en colores, y las imágenes son bellas cuando no son terribles.

 

 

–¿Cree que es necesario un poco de locura para hacer determinadas cosas?

 

 

–Tuve una madre con esquizofrenia y amo a los que cruzaron la frontera porque creo, además, que nosotros somos los que más sufrimos. Todo lo que escribo tiene que ver con el humor negro, y es tragicómico. Mi vieja era así, decía con mucha naturalidad las cosas tragicómicas. Tengo excelente relación con la locura. Veo a mi hija y no tiene filtro, es pura creatividad, es la verdad. Nosotros entramos en un mundo codificado y toda esa energía que traés se va cayendo. Mi gran duda metafísica cuando mi hija empezó a crecer no era a qué colegio mandarla, sino si mandarla al colegio, porque te saca la creatividad y, para mí, lo único que sirve en la vida es la creatividad. La creatividad es cómo transformás el mundo que vivís y lo que no te gusta.

 

 

–Entonces es necesario un poco de locura.

 

 

–Obvio, no hay que ser temerario y hay que tener cierta actitud de riesgo constante. Creo que para hacer determinadas cosas no hay que estar tan sobreadaptado como la sociedad exige. No me como ninguna, ni la de que soy un genio ni la de que no puedo hacer algo. Si no vivo con riesgos, me aburro. Hacer Telefé o hacer un programa de radio al mediodía es tirarse a la pileta y saber que agua hay… a veces más, a veces menos. El mundo está lleno de temerarios, lo importante es que si sabés que hay agua, te podés golpear un poquito cuando te tirás, pero seguís nadando. Todos tenemos que tener locura creativa. De hecho, la tenemos cuando nacemos, pero la escuela, las costumbres, la iglesia, las instituciones en general, te van anulando. Me gusta salir de las zonas de comodidad y salir del qué dirán. ¡Qué me importa qué dirán! Hay que perderle un poco el miedo a la mirada de los otros, pero estar atento a esa mirada para negociar con la realidad. Uno tiene que saber el propósito con el que vino acá.

 

 

–¿Usted sabe cuál es su propósito?

 

 

–Si pensás qué hiciste en tu vida, te vas a dar cuenta de que hay algo, un hilo conductor, y ese hilo te lo dice. En mi caso tiene que ver con la creatividad en todos los ámbitos de la vida. A mí me gusta todo, tiene que ver con la curiosidad.

 

 

–¿De qué signo es?

 

 

–De virgo, soy serpiente. Lo gracioso es que nací el 1 de septiembre y me anotaron el 7. Mi viejo estaba cubriendo la guerra de Santo Domingo, entonces llegó tarde y cuando me fue a anotar, me anotó el 7. El día que fue me anotó y nunca aclaró que había nacido el 1. Mi viejo era un colgado fuera del periodismo.

 

 

–¿Al periodismo lo ve creativo?

 

 

–No, creo que el periodismo es como una instancia, un paso para ser otra cosa, director, historiador… Te da herramientas. El periodismo es una herramienta para llegar a ciertos lugares, el periodismo no se estudia, el periodismo se ejerce. Mi viejo era perito mercantil y era un periodista y un estilo de periodista que me mataba, no tenía divismos, lo importante era la noticia, interpelaba todo el tiempo, chequeaba todo millones de veces. Para mí, en la televisión se acabó el periodismo.

 

 

 

Después de dirigir la programación y los contenidos de Telefé, manteniéndolo en el primer puesto durante una década, Claudio Villarruel y Bernarda Llorente fundaron la productora de contenidos y consultora en programación y producción OnTV. Paralelamente, crearon 360TV, el primer canal HD para la televisión digital terrestre argentina. Además, conducen Detrás de lo que vemos, de lunes a viernes, de 12 a 14, por Radio del Plata en dúplex por 360TV, y están a cargo de la programación de esa emisora.

 

 

 

“Mi gran duda metafísica cuando mi hija empezó a crecer no era a qué colegio mandarla, sino si mandarla al colegio, porque te saca la creatividad y, para mí, eso es lo único que sirve en la vida”.

 

 

 

“Creo que sería un buen sujeto para ser analizado por la Neurociencia porque me pasan cosas rarísimas en la cabeza”.