Algo está sucediendo y tiene que ver con internet. Más exactamente, con Spotify, Netflix, la nube, los torrents, Cuevana y las tiendas de música en línea.

Desde hace más de 100 años estamos cambiando la manera de consumir el entretenimiento. En 1877 nace el fonógrafo, primer método para capturar y escuchar el sonido. En 1895, el cine, de la mano de los Lumière. En 1920, la radiofonía. El paradigma lleva un nuevo nombre pero la revolución no es otra que la que ya conocemos con la llegada del radioteatro (¿en desmedro del teatro?), de la tele (como supuesta competencia de la radiofonía y del cine) y de internet, contra todo. Entre el tumulto de miles de servicios que no tomaron vuelo, sobreviven Netflix, Hulu, Pandora, Spotify, iTunes, Amazon y cientos de servicios más desperdigados en diferentes países del mundo.

 

 

Esta revolución cultural se llama “Servicio a la carta”: no importa donde y cuándo, a través de internet y con un receptor (sea tablet, PC o teléfono celular) podremos escuchar música, radio, leer libros, ver series, películas o televisión. Son servicios pagos, con alguna versión para ver o escuchar algo de manera gratuita, que abonan a los autores o productoras un canon.

 

 

Son la competencia directa de la industria discográfica, editorial y de cadenas generadoras de contenidos para cine y televisión. La chispa se encendió hace tiempo, con la aparición del primer iPod y su tienda de música online. La bomba, está estallando en este momento cuando los viejos modelos de comercialización de música e imagen no están pudiendo adaptarse al nuevo modelo: uno donde ya el disco físico y el DVD son historia y donde el contenido y su momento de captarlo lo elige el usuario.

 

 

Internet no es gratis

 

Desde el hardware hasta el servicio de internet tienen un costo alto para el usuario. El contenido que traficamos (canciones, series, libros), también. Por eso, los servicios donde se elimina o disminuye la participación del intermediario, están cambiando el modo de ver las cosas porque, por primera vez, funciona que alguien pague por lo que disfruta en la net.

 

 

La consultora eMarketer indica que MotoX: el mejor amigo del hardconsumer Este nuevo smartphone es el primer fruto de la compra de Motorola por parte de Google y su idea fue cambiar el paradigma de cómo nos comunicamos con el celular. En vez de tocarlo, su propuesta es hablarle. Por esto el celular tiene un procesador dedicado a control de gestos externos que le permite activarse con solo decirle “OK Google” y preguntarle lo que se nos ocurra para que nos responda, sea con un recorrido en GoogleMaps, una búsqueda en Google o un mensaje de texto o llamada. Como su competencia, tiene una pantalla Amoled de 4,7 pulgadas, cámara inteligente de 10 MP con flash led y la última versión de Android.

 

 

Aquella tecnología vintage que nos fascina vuelve a revivir de la mano de Marshall, con sus nuevo modelo Stanmore: atractivos parlantes con diseño, aura y alta fidelidad. Sus potenciómetros vienen en dorado y negro, tienen una entrada de audio de 2,5 mm, RCA estéreo y óptica led en el panel trasero. Como tecnología adicional, tienen Bluetooth y su acabado es negro y crema. Por todo esto, se toman el tupé de venderlos a 400 dólares cada uno en el exterior.

 

 

Pero quién te quita lo escuchado. Con aires de gestos La Envy de HP es la primera notebook con sensor de gestos de aire. Se trata de una portátil de 17 pulgadas integrará la tecnología Leap Motion debajo del teclado para poder comandarla sin necesidad de tocarla, controlando esta nueva posibilidad con solo presionar la barra espaciadora.

 

 

Su procesador es un Core i5 Haswell y su GPU NVIDIA. Viene con Windows 8 y software de la firma Leap Motion ya instalado. Estará a la venta en breve a 1.050 dólares. en Estados Unidos, los consumidores pasan más tiempo online que viendo televisión, pero no navegando simplemente: mirando Netflix o escuchando Spotify, dos empresas que ya tienen su representación en la Argentina. La recién llegada es Spotify, un servicio de streaming de música online con tres modalidades de escucha: gratuita (con opciones limitadas y de publicidad) y con dos planes Premium de 18 y 36 pesos que incluyen la posibilidad de acceder a la cuenta desde el celular o tablet.

 

 

Netflix, que ya cuenta con dos años de antigüedad por estos lares, tiene un valor de 8 dólares (o 48 pesos) y más de 40.000 suscriptores en la Argentina, algo inesperado teniendo en cuenta que Cuevana, hasta hace poco, ofrecía (sin pagar derechos) un catalogo mucho más jugoso.

 

 

Sin embargo: funcionó aquí y en el mundo. De hecho, House of Cards es la primera serie de ficción producida exclusivamente para ver a través de internet, nominada a nueve premios Emmy y ganadora de tres.

 

 

La piratería es el síntoma del cambio. Con una inmensa cantidad de contenido gratuito a disposición de los usuarios ¿quién pagaría por consumirlo? Los números rumbean este panorama: con la llegada de servicios bien armados con un precio accesible, la mal llamada piratería desciende.

 

 

Este año, el director de contenidos de Netflix, Ted Sarandos, afirmó que los proveedores de servicios de internet notaron una caída del tráfico BitTorrent cada vez que esta empresa desembarca en un nuevo territorio: “la mejor manera de combatir la piratería no es legislativa o penalmente, sino dando una buena opción”, afirmó.

 

 

Sin embargo, estos nuevos servicios no son la gallina de los huevos de oro. Son el balbuceo de algo nuevo que se está gestando, algo tan grande como lo fue la radio, la TV y el cine en sus comienzos. Mercado, industria, consumidores y artistas se harán escuchar.

 

 

 

Aún falta aceitar la relación artistaplataforma a la carta. En Inglaterra los artistas se quejan de la baja paga (menos de 1 euro por escucha) contra la radio (70 euros por emisión).Aún falta aceitar la relación artistaplataforma a la carta. En Inglaterra los artistas se quejan de la baja paga (menos de 1 euro por escucha) contra la radio (70 euros por emisión).

 

 

 

MotoX: el mejor amigo del hardconsumer

 

 

Este nuevo smartphone es el primer fruto de la compra de Motorola por parte de Google y su idea fue cambiar el paradigma de cómo nos comunicamos con el celular. En vez de tocarlo, su propuesta es hablarle. Por esto el celular tiene un procesador dedicado a control de gestos externos que le permite activarse con solo decirle “OK Google” y preguntarle lo que se nos ocurra para que nos responda, sea con un recorrido en GoogleMaps, una búsqueda en Google o un mensaje de texto o llamada. Como su competencia, tiene una pantalla Amoled de 4,7 pulgadas, cámara inteligente de 10 MP con flash led y la última versión de Android.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alto parlante

 

 

Aquella tecnología vintage que nos fascina vuelve a revivir de la mano de Marshall, con sus nuevo modelo Stanmore: atractivos parlantes con diseño, aura y alta fidelidad. Sus potenciómetros vienen en dorado y negro, tienen una entrada de audio de 2,5 mm, RCA estéreo y óptica led en el panel trasero. Como tecnología adicional, tienen Bluetooth y su acabado es negro y crema. Por todo esto, se toman el tupé de venderlos a 400 dólares cada uno en el exterior. Pero quién te quita lo escuchado.

 

 

 

Con aires de gestos

 

 

La Envy de HP es la primera notebook con sensor de gestos de aire. Se trata de una portátil de 17 pulgadas integrará la tecnología Leap Motion debajo del teclado para poder comandarla sin necesidad de tocarla, controlando esta nueva posibilidad con solo presionar la barra espaciadora. Su procesador es un Core i5 Haswell y su GPU NVIDIA. Viene con Windows 8 y software de la firma Leap Motion ya instalado. Estará a la venta en breve a 1.050 dólares.