La centenaria sala porteña incorporó tecnología de última generación para proyectar películas en Full HD y transmitir contenidos digitales a través de una nueva antena satelital.

La cáscara es la misma desde 1946: un edificio de diseño racionalista con esa iluminación estilo garganta característica de la época. Lo que hoy conocemos como Espacio Incaa es uno de los cines más antiguos del país, inaugurado en 1912 bajo el nombre de Cinematógrafo de la Plaza Congreso y renombrado Gaumont Theatre poco tiempo después. En estos 101 años de historia, la tecnología que permite a los argentinos disfrutar del séptimo arte fue cambiando para estar siempre a la vanguardia. El último punto de inflexión es el que sucedió en julio de este año, cuando gracias a una ley de protección estructural del edificio y su posterior compra por parte del Incaa, se lo pudo salvar de convertirse en shopping o templo religioso.

 

Para la reinauguración comenzó la etapa de recambio tecnológico, uno que ya permite a los transeúntes de la avenida Rivadavia 1365 disfrutar de películas en calidad Full HD a tan sólo ocho pesos, contra los 50 de cualquier otro cine local.

 

El proceso está aún en marcha y contempló el recambio de proyectores, dispositivos para la transmisión, antena y mejoras edilicias. Por eso, quienes quieran disfrutar de Metegol, podrán verla en una calidad superior a la de las cadenas comerciales. Ariel Direse, coordinador del Programa de Digitalización de Salas Cinematográficas Incaa, detalla: “Se digitalizó la Sala 1, con un proyector de 2K que exhibe contenidos encriptados en un disco rígido de tipo DCP (Digital Cinema Package). Se desencriptan dentro de un servidor de playout especial a través de una clave. Esto significa que las películas tienen la capacidad de llegar a la sala de manera virtual y con una calidad superior a la de hace tan sólo unos meses. En las otras dos salas más pequeñas (antes destinadas al pullman) se transmiten películas fílmicas de 35 mm o bien en Blu-ray o DVD. El proyecto contempla actualizar los proyectores de las salas más pequeñas a 2K e incorporar uno de 4K en la principal.

 

La digitalización también incluyó la instalación de una antena de recepción satelital en el techo del cine, a través de un convenio con la empresa argentina de soluciones satelitales Arsat. “Ahora, el cine puede recibir contenidos distribuidos por este medio, como la Televisión Digital Abierta (TDA) en Full HD, pero también permite la exhibición de otros contenidos alternativos, como shows en vivo, eventos, videoconferencias, operas, etcétera”. Para lograr que soportara el peso en buenas condiciones, se reconstruyó el techo del edificio. Además, se cambiaron las cortinas y los revestimientos de la sala principal para mejoras acústicas.

 

Esto es un cambio paradigmático en la manera de recibir el contenido: vía satélite. No más sistema de delivery de copias y logísticas que no sólo encarecen los precios, sino que también demoran los procesos: “Ahora estamos en condiciones de proyectar estrenos en simultáneo con igual calidad independientemente de la resolución de copias”, agrega Direse.

 

El 3D, ayer y hoy

 

Con la compra del proyector, el cine también se hizo de un kit para exhibir películas en esteroescopía (3D) en Full HD. Este cine ya había tenido la capacidad de proyectar en 3D cuando en 1956 adoptó el sistema Cinemascope y se comenzaron a proyectar las primeras películas tridimensionales, con anteojos de cartón y lentes de papel de celofán en rojo y verde.

 

En 1964 dio otro gran salto: adoptó una gran pantalla cóncava para proyectar películas en Súper Cinerama y se convirtió en una de las salas con mejor imagen y sonido del país.

 

Su hito fue la proyección de El mundo está loco, loco, loco, de Stanley Kramer. En ese momento, en todo el mundo, la llegada de la TV amenazaba al formato de pantalla grande y estos fueron los cambios de la industria del mundo para seguir dando pelea. Hoy internet, los enormes led smart TV y el contenido on-demand presentan una nueva batalla para su supervivencia. Sin embargo, hay un dato clave para entender por qué esto no está pasando aquí: el Gaumont, aún con su económica entrada a ocho pesos, no genera pérdidas, sino ganancias. ¿Cómo lo hace? Salas llenas. El público sabe que allí aún encontrará al boletero que le recomendará su película argentina ideal, que el acomodador le seguirá dando las buenas tardes o buenas noches y que el chocolatero seguirá vendiendo maní y turrones, en vez de hamburguesas. El barrio y el patrimonio cultural no se quedaron atrás. A lo largo del país existen 50 espacios Incaa que vivirán el mismo proceso de digitalización tanto en proyector como en antena, para que el contenido se pueda federalizar y la tecnología ayude a acortar distancias y diferencias. Democratización cultural, le dicen.

 

 

Fujifilm Instax Mini 90

 

No sólo de Instagram vive el hombre. Ahora Fujifilm presentó un nuevo modelo de cámara instantánea con estilo retro y excelente performance: tiene un objetivo de 60 mm, un flash mejorado y ventajas de software para que las instantáneas puedan tener efectos especiales sin necesidad de recurrir a la computadora. Saldrá a la venta el año que viene en EE.UU. a 220 dólares.

 

 

 

 

 

 

La TV sí dobla

Los prototipos se están convirtiendo en productos y la tele de oled (diodos orgánicos emisores de luz) con pantalla curva de 55 pulgadas ya es una realidad, aunque lejana tanto en el mapa (saldrá a la venta en Alemania) como en valor (9.000 euros). Dicen que para 2017, el 30 por ciento de las pantallas serán de este tipo: más delgadas, con colores más vivos, nítidas y de alta definición. En este caso, lo hizo LG.

 

 

iPhone Gold

En el mismo momento que esta revista salga a las calles, iPhone estará presentando su nuevo modelo S5. Los rumores indican que habrá una edición con bordes dorados, que será un 31 por ciento más rápido que su antecesor con un nuevo procesador A7 y un chip extra dedicado exclusivamente al seguimiento de movimiento para nuevas funcionalidades pero, en especial, para una cámara que dará que hablar.