Modelo top en los 90, se formó como actriz con Norman Briski y Julio Chávez e hizo destacadas interpretaciones en cine, teatro y televisión. Ahora llego el turno de la música en clave de folklore latinoamericano y, una vez más, el público se rinde a sus pies.

Se hizo famosa y la conocimos como modelo, “jugando a la chica sexy”, como ella misma confiesa. Después incursionó, estudió y les dio vida a diferentes personajes en la ficción del teatro, del cine y de la tele, y ahora se saca los zapatos y se sube a los escenarios para cantar folklore, que es lo que elige para poder desnudarse con su voz.

 

Carolina Peleritti, que dice haber vivido muchas vidas en esta vida, es curiosa y por eso estudia y se mete a fondo con cada tema que le despierta su interés. Hasta un año de astrología estudió, y le voló la cabeza, según sus propias palabras. Casi no mira tele, como buena canceriana ahí la encontrarán, en su casa. Ya se abrazó a un árbol y después de un largo recorrido sabe que en esta etapa de su vida está mucho más conectada con ella misma y que cantar la hace estar plena porque “los miedos se empezaron a correr”.

 

 

–¿Cuántas “Carolinas” siente que fue hasta hoy?

 

–Creo que es la misma, la única. Me voy conociendo, madurando. Voy buscando diferentes formas de comunicar y de expresarme. Nada fue nunca pensado, el canto fue un trabajo muy profundo. De chica a mí me costaba mucho comunicarme y hablar, y a raíz de eso empecé a estudiar canto, como una forma de hablar más claro, de que se me entendiera, y eso me llevó a que no dejara nunca de estudiar canto y siempre me gustó como un trabajo de conocimiento. Esa misma técnica me sirvió cuando empecé a trabajar como actriz y siempre fue un autoconocimiento, como si estuviera todo el tiempo descubriendo algo muy profundo que tiene mucho que ver con la emoción y con lo que realmente uno es. La voz es algo tan misterioso, tan emocional… Si uno habla o canta realmente no hay una voz parecida a la otra. Uno puede imitar, pero cada uno tiene su identidad.

–¿Pero siente que siempre es la misma en todo el camino?

 

–Siento que soy siempre la misma, a veces jodo con eso de que tengo otras vidas dentro de esta misma y a veces me olvido de cosas que hice porque uno va dando vuelcos. En mi caso digo “despojar”, porque no siento que me esté armando, sino que me voy desarmando. De hacer un trabajo que tiene que ver con la estética, con la imagen, con transformarse en muchas cosas y con no expresar, porque no hay voz, sólo expresás con la imagen, empecé a hacer todo un trabajo que tiene que ver con encontrar un personaje, estudiarlo y observar la cotidianidad y darle la energía a ese personaje y usar la voz para decir el texto. Son distintas etapas de afuera hacia adentro. Con mucho trabajo.

 

–¿Por qué canta descalza?

 

–Porque me gusta, porque es pisar tierra, estar conectada. Y es cómodo, no podría cantar nunca con tacos; yo con tacos soy otra persona, me sale otra postura. Yo necesito estar cómoda y despojada. Creo que el cuerpo en el escenario no puede ser un obstáculo, tenés que sentirte libre y suelta y acompañando lo que sucede. En el caso de cantar, acompañar ese sonido, esa música. Hay un trabajo de conexión con lo que estoy cantando, con el ritmo… la chacarera, la zamba. Me ocupo de que el cuerpo no sea un obstáculo y de que no se tense porque, si no, se cierra, y tiene que estar abierto, tiene que soltarse. Soy muy corporal para encarar las cosas, también por eso.

 

–¿Cómo fue ese camino de tanto trabajo para llegar esta instancia?

 

 

–Tiene que ver con la búsqueda de uno mismo. En mi caso, al hacer un trabajo tan de afuera siendo tan chica, no fui consciente de lo que pasaba. Jugás a ser una mujer sexy porque no lo sos, después empezás a relacionarte con tu mujer, con vos, con tu autoestima. A mí me gustó siempre mucho estudiar, me gusta el conocimiento y haber estudiado teatro, canto o astrología.

 

–¿Estudió astrología?

 

–Sí, como hago con cada cosa que me interesa o me genera inquietud. Estudié un año y me voló la cabeza. Y cuando uno profundiza en algo y puede seguir estudiando, aparecen cosas que están adentro que tienen que desarrollarse y salir. Me gusta, soy curiosa

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–¿Y de qué signo es?

 

–Cáncer, Luna en Libra, ascendente en Aries. Ahora (pleno julio) tengo mi sol arriba, está el brillo encima de mi cabeza y hay que aprovechar este momento.

 

–¿En qué instancia de su búsqueda cree que está?

 

 

–El canto no lo tomo como una culminación, la posibilidad de cantar, de expresarse desde lo emocional, es algo muy fuerte. Me costó ser emocional, cantar un repertorio folklórico, donde hay poesía, donde lo que se dice tiene un sentido y hay algo.

 

–¿Cómo elige los temas?

 

–Busco mucho, escucho, tengo amigos músicos que me han acercado material que no está grabado o es difícil de conseguir, me gusta bucear en el material, y eso trae otras cosas.

 

–¿Qué escucha?

 

–Soy de escuchar bastante, me gusta la música toda, ahora estoy escuchando cosas todo el tiempo. mucha música folklórica.

 

 

“Siento que soy siempre la misma, a veces jodo con eso de que tengo otras vidas dentro de esta misma y a veces me olvido de cosas que hice porque uno va dando vuelcos. En mi caso digo “despojar”, porque no siento que me esté armando, sino que me voy desarmando”.

 

 

–¿Dónde escucha música?

 

–En el auto, como buena remisera que soy. Me gusta el CD, me sigue gustando, no incorporé el mp3 y tampoco soy de escuchar con auriculares, excepto que esté trabajando un tema.

 

–No tiene una adicción a la tecnología.

 

–No, yo elijo hasta dónde uso esa herramienta. El iPod, por ejemplo, no es algo que maneje del todo tampoco.

 

–¿Se ocupa de lo que come como parte de esta búsqueda interior?

 

–No soy cien por ciento vegetariana, pero casi. No me gusta la carne, como poca carne, trato de comer bien, pero me gustaría ser más fanática, tener el tema de la alimentación más presente porque a veces me desparramo. Me gusta comer, me gusta tomar vino y mi pareja cocina muy bien, cocina bárbaro y rápido. Me gustaría alimentar y poder cocinar bien porque creo que es un don de comunicación y de entrega que está buenísimo pero no me sale todavía, ya lo haré. Y me gusta todo lo que tiene que ver con la comida orgánica, investigar y saber de eso y saber qué es lo que tenemos que comer.

 

 

–¿Es disciplinada para la actividad física?

 

–Sí, pero tengo momentos. Odio el gimnasio, tuve que ir mucho cuando era modelo y ser muy disciplinada en ese momento, por eso lo odio. Ahora prefiero nadar, hacer yoga o hacer una actividad menos invasiva y tener más conocimiento del cuerpo, no sólo el músculo duro y en su lugar, sino el eje del cuerpo, la postura, el trabajo biomecánico del cuerpo y las compensaciones que hacen tendones y articulaciones. Eso tiene toda una conexión con la profundidad de uno mismo. Biomecánica del cuerpo, se llama, y laburando eso dejé de estar contracturada, y si estoy tensionada ya sé qué hacer.

 

–¿Qué consume de los medios?

 

–Recién este año tengo tele, y porque tengo una casa que tiene una tele y cable, pero desde que me mude afuera [vive en Ingeniero Maschwitz] no había tenido cable, tenía el aparato para ver películas y videos de música. Me gusta leer y usar la compu, que sí es una gran amiga, con la cual hago de todo, desde ver cosas que me interesan hasta comunicarme con otros.

 

–¿Cómo se imagina en un tiempo?

 

 

–Cantando, quiero seguir cantando y evolucionando en eso, no sólo porque quiera cantar mejor, sino porque incorporo cosas todo el tiempo.

 

 

Muy dentro de mí

 

 

Carolina continúa presentando el espectáculo musical Muy dentro de mí, que ya llenó las salas de Café Vinilo y Boris Club. Acompañada por Marcos Di Paolo en guitarras y arreglos, Gaspar Tytelman en percusión y Diego Wainer en contrabajo, con la participación de su amigo Jaime Torres como invitado especial. La propuesta es el resultado de una búsqueda en las diferentes aristas del folklore de Latinoamérica con zambas, chacareras y vidalas de Atahualpa Yupanqui, Dino Saluzzi y Jorge Fandermole, entre otros.

 

 

  

 

“Canto descalza porque me gusta, porque es pisar tierra, estar conectada. Y es cómodo, no podría cantar nunca con tacos. Yo con tacos soy otra persona, me sale otra postura, y necesito estar cómoda y despojada”.