El director ganador del Oscar por El secreto de sus ojos no se queda quieto: incursiona en el cine de animación 3D con la exitosa Metegol y en teatro con Parque Lezama. Talento, vocación y dinero en una charla sin desperdicio.

–Metegol le llevó cinco años. Con tantos éxitos a cuestas y en posición de elegir, ¿no fue un dolorcito de cabeza?

 

–¡¿Dolorcito?! (risas). Siempre que termino una película digo: “La próxima quiero hacer algo chiquito, más relajado” y al final termina siendo muchísimo más complicado (…)