Brasil es un país continental. Y continentalmente diverso, cambiante. Lo es la mistura de su cocina, de sus razas, la fusión de sus músicos. Y también la aparición periódica de sitios escondidos que tienen esa extraña cualidad de ser al mismo tiempo agrestes y exquisitos: Paraty, el Buzios “descubierto” en los gloriosos 60 por Brigitte Bardot, Trancoso. Y ahora, la Barra de São Miguel.

Alagoas trendy

 

Barra de São Miguel supo ser una aldea de pescadores situada a 40 kilómetros de la capital del pequeño estado de Alagoas, Maceió, en el Nordeste de Brasil, donde las aguas furiosas del Atlántico casi se mezclan con el Caribe. El sitio secreto fue atrayendo la atención de la beautiful people paulista y carioca, y ya comienza a asistir el desfile de celebridades extranjeras. El nuevo Paraíso ya tiene dueños.

 

Lo exquisito lleva el nombre de Kenoa

 

En un lugar apartado dentro del lugar apartado, en medio de lo que los brasileños llaman la mata atlántica, una joya de confort y eco-sofisticación espera al viajero. Se llama Kenoa Resort, recientemente nombrado por Travel & Leisure como “the sexiest hotel in the world”.

 

Todo es exquisito: la calidad de sus materiales, nobles e íntegramente reciclados; sus piscinas infinitas que confunden el celeste de sus aguas con el azul-verdoso del océano que lo enmarca; la soledad de sus amplias playas; la atención de su gente; la amplitud y generosidad de sus cuartos.

 

En la experiencia particular de este viajero, la postal de la luna llena reflejada en la espuma de las olas contempladas desde la maravillosa intimidad de la piscina particular de mi suite, va a ser –con certeza– una de las imágenes más preciadas de ese álbum fantástico que atesoramos todos y que la ciencia llama asépticamente memoria.