La mentora de la marca que desde hace una década es la favorita de las argentinas más elegantes, sigue imponiendo su distinguido estilo y sube la apuesta lanzando una nueva línea de lujo accesible con la rigurosa calidad y molderías que caracteriza a la emblemática tienda de la avenida Alvear.

–¿Cómo es su proceso creativo?

 

–Vivo mi profesión como un canal de expresión en el que confluyen todas las disciplinas que me apasionan: la música, la pintura, la fotografía, la literatura, el cine, la danza, la política, la historia… Soy extremadamente curiosa, pero curiosa por el saber, no por el chisme; y la moda es el lenguaje que uso para contar mis historias. Y bueno, cada colección es una historia conectada con mis vivencias, con mi contexto, con mis fantasías, que a su vez se cruzan con imágenes que tengo. Mi cabeza nunca para, jamás experimenté eso de “la mente en blanco”. Luego se suman concepto e imagen y pasan por la mesa de trabajo de mi equipo, se reconstruyen y juntos le damos forma a una nueva colección. Es la parte que más disfruto de mi trabajo: la búsqueda, la investigación, la bajada a la ropa y la discusión con los otros hasta que llega la muestra, ese es también un gran día (…)