La búsqueda de la excelencia no necesariamente debe limitarse al desempeño en el deporte o en el ámbito laboral, también puede extenderse al universo de los afectos, la alimentación, la relación con el medio ambiente o la ética hasta convertirse en una forma de ser y estar en el mundo.

 

Conducir a la alta performance en todo el conjunto de las actividades del ser humano es posible a través de un entramado de técnicas y conceptos como los que propone el Método DeRose. Las técnicas actúan específicamente sobre el individuo, despertando el poder de observación de los propios mecanismos –ya sean emocionales, mentales o físicos–, y proporcionan la energía suficiente para modificarlos si así se lo desea.
Los conceptos brindan un marco de relación respetuosa y de libertad para con el entorno. Se componen de actitudes que se comparten en la convivencia, cobrando volumen y utilidad al aplicarse a la vida cotidiana. Ambos elementos, técnicas y conceptos, conforman una trama que busca llevar al individuo a la mejor versión de sí mismo, a un desarrollo que trasciende la frontera de la personalidad e inspira a otros aun sin proponérselo.

ALTA PERFORMANCE DEPORTIVA

Sergio Fiszson, entrenador del equipo federado de natación Ateneo Versalles, cuenta cómo comenzaron a utilizar este método entre sus deportistas hace más de dos años a través de Facundo, uno de sus atletas de elite, quien le comentó que quería complementar la natación con alguna disciplina que le permitiera administrar el estrés propio de las competencias y ganar concentración y flexibilidad.
En esa búsqueda, conoció el Método DeRose. “Desde que practico el Método, mejoré la flexibilidad y la concentración, evitando la dispersión y fortaleciendo mi plano emocional. Me olvidé de las lesiones y pude enfocarme en mis objetivos con una visión positiva”, cuenta el nadador.
En los deportes de elite, los nervios y la adrenalina son buenos en su justa medida, pero en casos extremos, pueden jugar una mala pasada a la hora de dar el máximo. “La experiencia contagió al equipo y hoy todos lo practican dos veces por semana. Los chicos tienen una mayor conciencia corporal. Es importante que siendo tan jóvenes puedan detenerse, hacer una introspección y lograr silencios de diez minutos para generar un proceso de autoconocimient y mentalizar sus objetivos”, agrega el entrenador. Facundo finaliza explicando que antes de las competencias, aplica las herramientas aprendidas durante las clases: “Pongo el foco en la respiración y mentalizo el objetivo; esto me permite bajar las revoluciones y estar más tranquilo al momento de competir”.

 

 

Es un proceso análogo al de sacar brillo a un objeto opaco, concentrándose en cada pequeña parte para lograr un trabajo impecable.

 

 

 

 

ALTA PERFORMANCE ARTÍSTICA

Deborah Turza es bailarina y cantante con una carrera profesional destacada en la escena del teatro musical de Buenos Aires, que incluye papeles en éxitos como Los productores, Jazz Swing Tap, Rent, Sweet Charity y Por amor a Sandro. Además es coach vocal del programa Cantando por un sueño y actualmente se presenta en Camila, el musical en el teatro Lola Membrives. Consultada en relación al notable despliegue de energía que realiza en cada función, Deborah cuenta que utiliza el Método DeRose como un pilar fundamental en su preparación para cada día. “Diversas técnicas me mantienen activa y vital, con un nivel de energía alto y una gran capacidad de concentración en aspectos fundamentales para la vida y el trabajo”, explica.

 

 

ALTA PERFORMANCE EN LA VIDA

 

Esta propuesta de evolución es un proceso análogo al de sacar brillo a un objeto opaco, concentrándose en cada pequeña parte para lograr un trabajo impecable: esto requiere una ampliación de la atención, una expansión de la conciencia. Lo que antes pasaba inadvertido, ahora es foco de un trabajo intenso, y al final comienza a irradiar un fulgor que impacta positivamente en todo el entorno. Pensar en alta performance nos revela un universo mayor que podemos comenzar a explorar.