El financiamiento colectivo, o crowdfunding, permite sustentar cualquier tipo de proyecto. Una moda podría democratizar la producción de contenidos a nivel mundial y cambiar el paradigma de la distribución cultural de la actualidad.

Una rifa de fin de año, una colecta para los bomberos, dos pesitos para la birra y 10 euros para financiar un proyecto multidiscipilinario que dará vuelta al mundo. Así es el crowdfunding, o financiamiento colectivo, una propuesta que nació de la mano de Kickstarter en 2009 y se expandió por todo el globo. Los sitios de colectas online, argentinos e internacionales, son como bolsas de proyectos que tienen que cumplir determinadas reglas de viabilidad para salir a la cancha. Una vez online, empieza la difusión y tiene un tiempo de vencimiento en el que se debe llegar al objetivo, es decir, una determinada cantidad de dinero recaudada. Sólo así es exitoso.

Los administradores son curadores de propuestas que van desde obras de arte y proyectos culturales hasta la fabricación de productos o la realización de sueños.

Los casos consagrados son los que están marcando el rumbo de esta nueva manera de financiar y de hacer realidad cosas antes imposibles. Ejemplo de ello es el reciente caso de El Cosmonauta, una película que fue producida con el aporte monetario de más de 5.000 personas (como vos o yo) y alguna que otra institución.

Así, con sólo aportar dos euros o más, según las posibilidades de cada uno, los directores consiguieron recaudar 400.000 euros y cosechar una comunidad de fanáticos en todo el mundo.

No sólo lograron terminar el filme (que acaba de ser estrenado en las salas españolas), sino que abrieron la difusión a una nueva manera de pensar la cultura en producción y recepción.

Escribieron y editaron un libro, publicaron la película en otros formatos de manera simultánea (TV, DVD, Blu-ray e internet bajo licencia CreativeCommons), crearon un extra de 34 pequeños episodios, un falso documental y un plan de producción público para que los autores y productores asociados (sí, todos los que ponen dos euros) puedan solicitar un estreno en los cines de sus ciudades. Así, la película fue estrenada en nueve países al momento del cierre de esta nota, y marcó un antes y un después en este tipo de realización. Las formas culturales cambian, y el viejo esquema de financiación y difusión está en revisión.

Algo similar ocurrió con la película del multifacético Alfredo Casero que, como buen pionero, aprovechó la plataforma Idea.me para financiar su largometraje Cha3Dmubi, con una tarifa que iba desde los 26 pesos (una postal), 63 (una entrada), 105 (una entrada más crédito en la película) y así hasta la opción de abonar 10.460 pesos por entrada, más crédito, más una cena con el mismísimo Alfredo Casero, entre otros beneficios.

El proyecto fue financiado con éxito el 28 de marzo de 2012, logró acumular la suma de 138.229 pesos, lo que superó en un 20 por ciento lo esperado. Más interesante que los resultados fue el porqué: “Al no tener lugar que me garantice poder hacer las cosas de la manera que quiero, he decidido iniciar un proyecto de película autogestionado, con un financiamiento muy sencillo para poder hacerlo.

Se basa en la compra anticipada de entradas por parte de ustedes, mis seguidores, quienes van a comprar la entrada para que Cha3Dmubi exista, confiando en mí, y yo logro el mejor lugar a puertas cerradas para proyectarla en una fecha estipulada”, explicaba Casero en el sitio.

En la Argentina, ya son varios los portales que le permiten a todos hacer realidad una idea bien formulada: Tumecenas.com, Idea.me, Proyectanos. com, Panaldeideas.com, Posibl.com, Alternativa. bananacash.com.ar, y más. Una nueva manera de mecenazgo colectivo que escapa a las instituciones y apela a la intuición de los internautas.

 

Anteojos inteligentes

Las nuevas gafas Google Glass están entre nosotros y se presentan como el nuevo juguete tecnológico. El gadget cuenta con una cámara integrada y una pantalla minúscula ligeramente por encima de la línea de visión del ojo derecho en la que se proyectan contenidos, desde imágenes hasta correos electrónicos. Esto brinda diferentes formas de utilización, entre las que se destacan las aplicaciones de realidad virtual. El prototipo se ha construido sobre un marco de titanio y su peso es comparable a unos lentes de sol. Su precio ronda los 1.500 dólares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X box one

Finalmente Microsoft dio a conocer la evolución de la consola Xbox 360 después de ocho años. Tiene más almacenamiento, procesador y un nuevo comando Kinect que permitirá manejar todo a través de la voz. No es sólo para jugar, sino también para ver TV, hablar por Skype o navegar por internet. Lee Blu-ray, tiene un procesador de 8 núcleos, 8 GB de RAM, disco de 500 GB, Wi-Fi, HDMI y USB 3.0. Tiene cámara HD y una tienda de juegos exclusiva. Lo malo es que ninguna de las versiones anteriores será compatible con la nueva versión. Además, los juegos no podrán prestarse si no se paga un plus para poder utilizarlo. El dispositivo está equipado con micrófono y altavoz, funciona con sistema operativo Android, tiene conexión a internet y se maneja a través de movimientos de cabeza.

 

 

 

Enchufe portátil y solar

Este genial concepto es un enchufe que podría solucionarnos el actual problema de las eternas descargas. Se trata de un dispositivo de plástico que gracias a una ventosa puede adherirse a cualquier ventana y recargarse con el sol en unas horas para alimentar cualquier tipo de gadget. Tiene una capacidad de 1.000 mAh, con diez horas de duración tras una carga completa. Aún no se vende, pero se puede ver en detalle en www.yankodesign.com.