Anestesiólogo por la mañana y diseñador por la tarde, sus creaciones realzan la silueta femenina con un estilo retro en el que predominan los volados y plisados. Mimado por la prensa especializada y por las celebridades, se describe perseverante, con estilo e identidad.

–¿Cómo y cuándo empezó a diseñar?

 

–Comencé en forma autodidacta y  al azar en el año 2003, como respuesta a una necesidad personal y creativa. Luego empecé a estudiar en forma regular y particular con una formadora de estilo durante tres años, perfilé mi estilo y armé mi universo de diseño en forma sostenida, con mucha perseverancia y trabajo sobre la base de patrones armados en maniquíes y siempre con la idea repetitiva de usar plisados en las telas.

 

–Además de ser diseñador también es anestesista, ¿cómo fusiona ambos mundos?

 

 

–Son profesiones diferentes y complementarias, las exigencias son muchas en ambas pero hay cosas muy puntuales que las diferencian: en la medicina la precisión es una regla y en la costura, en cambio, la creatividad y la reinversión son claves.

 

 

–¿En qué rol se siente más cómodo?

 

 

–En los dos medios me siento muy cómodo pero cuando me canso de una… ¡parto a entretenerme en la otra!

 

 

–¿Cuáles son sus fuentes de inspiración a la hora de diseñar una colección?

 

 

–Mis inspiraciones son variadas y siempre cambiantes, he sido muy amplio en las búsquedas de inspiración pero siempre los movimientos decorativos como el Art déco y el Art nouveau están presentes así como las siluetas de los años 30 y 40. Me he inspirado en el universo del vidriero francés René Lalique así como en el Shanghái de los años 30. Mis últimas tres colecciones versaron sobre los cambios climáticos, el agua, los desiertos y el calentamiento global.

 

 

–¿Le gustaría lanzar líneas de anteojos, perfumes y accesorios al igual que los grandes diseñadores de alta costura de Europa?

 

 

–Mi meta es crear una línea de prêt-àcouture en breve. Concibo la idea del diseño en forma integral y adhiero a la tendencia mundial de crear una marca de uso y deseo.

 

 

–¿Cómo ve la moda en la Argentina?

 

 

–Creo que hay mucho diseño y creatividad en la Argentina pero la dispersión de las presentaciones en las colecciones así como también la diferencia de presentación con el hemisferio norte nos hace menos deseables.

 

 

–¿Cómo ve al público argentino con respecto a la alta costura?

 

 

–Hay un público en la Argentina que requiere prendas de alta costura, es un público interesante pero muy chico, eso te hace estar siempre diferenciándote para ser elegido por las clientas. La alta costura existió y seguirá existiendo, porque en la Argentina a la gente le gusta celebrar y eso genera necesidad de vestimenta especial.

 

 

–Sus desfiles se caracterizan por ser siempre distintos, ¿en qué se inspira para armar puestas tan increíbles?

 

 

–En general soy muy exigente en mis presentaciones, he aprendido a transmitir un todo en cada colección, un concepto que quede grabado en las clientas y en el público. La idea es crear tu propio universo para ser visible a través del tiempo.

 

 

–¿Cuáles son sus proyectos futuros?

 

 

–Mi proyecto futuro inmediato es comenzar a vender en el exterior.

 

“En la medicina hace falta precisión, en la moda, creatividad”.