Debutó como actriz en el año 81 con Señorita maestra, y desde entonces no paró de trabajar. Tuvo una hija con Marcelo Torres (hermano de Diego) que hoy actúa en el prime time de El Trece, y otra con Luciano Cáceres, su actual marido. Hoy hace un stop en su carrera para dedicarse a la música, su nueva pasión.

Son las siete de la tarde y en Buenos Aires diluvia. Gloria, sin embargo, está relajada y con muchas ganas de hacer fotos. La buena onda que irradia en el estudio hace que todo el equipo se sienta motivado. Antes de la primera toma, ella saca su guitarra, se pone a cantar y nos enseña una nueva faceta de su carrera.

 

–¿Cómo surgió su vocación musical?

 

–Siempre me gustó la música. Hará 13 años escribí mi primer tema, y ahora estoy trabajando en algo musical con Jano Seitún, supercontenta con el proyecto y lo que está saliendo.

 

–¿Se siente más cantante o compositora?

 

–Me gustan las dos cosas, me parece algo mágico cómo se arma todo. Es muy grato. Por eso decid í esta primera mitad del año parar de laburar como actriz. Si me pongo a grabar una tira ya no tengo tiempo. Entre mis hijas, mi marido y la casa, no me siento a tocar la guitarra. En cambio ahora, si bien estoy haciendo un montón de otras cosas, me puedo dedicar y disfrutarlo.

 

– ¿Le resulta liberador cantar?

 

–Es muy liberador, para mí es el momento más feliz del día cuando agarro mi guitarra y me pongo a cantar.

 

 

 

–¿Cómo tomó la decisión de parar este año e n la actuación teniendo varias propuestas de trabajo?

 

–Me permití parar de actuar porque tengo un marido, esa es la realidad (risas). Siempre tuve que laburar mucho y muchas veces sin poder elegir bien o decir: “Esta vez paro”, porque yo solamente laburo de esto. Esta vez somos dos, no me da miedo. Es bueno, nos bancamos, no pasa nada.

 

–El actor muchas veces siente que tiene que aceptar todos los trabajos por temor a la falta de continuidad laboral. ¿No le genera angustia este parate?

 

–No, la verdad es que estoy feliz de poder hacerlo. Estoy chocha, no sé cómo voy a hacer para arrancar de vuelta (risas). Yo sé que cuando me pongo a trabajar le dedico tanto que tal vez le quito a esto.

 

 

“A Luciano le encantaría tener otro hijo y a mí por un lado también. Pero es volver a empezar, y para la mujer es un tiempo enorme, son como mínimo dos años que le dedicás”.

 

–En el imaginario colectivo, un actor reconocido que trabaja hace muchos años está “salvado” y puede darse el lujo de no trabajar más . ¿Es así?

 

–No, no es así. Yo tengo que empezar, incluso Luciano también tiene que empezar ya. Si bien él está y me respalda en todo, yo para mis cosas no es que voy y le digo: “Che, Lu, dame para la clase de teatro”. No me copa, aunque él se haga cargo de un montón de otras cosas. Ya tengo que empezar a trabajar.

 

–¿Se siente igual subir a un escenario para actuar que para cantar?

 

–No, en la actuación estoy cubierta por un personaje y lo hago desde muy chica , entonces, aunque hay un nerviológico, cuando estreno una obra estoy segura de que lo sé hacer. Esto todavía es muy nuevo para mí y me siento mucho más expuesta. Estoy yo ahí, yo compongo, canto, toco. Soy yo.

 

–Tiene dos hijas, Ángela de 14 años y Amelia de 3. ¿Cómo vive la maternidad en esas dos edades tan diferentes?

 

–Son edades re diferentes, y yo soy una mamá diferente con cada una.

 

–¿Y cómo se encontró como mamá 10 años después?

 

–Me descubrí una madre que no sabía que era. Soy recontracuida de Amelia, le estoy muy encima, soy medio obsesiva y amorosa por demás.

 

–¿Le gustaría tener otro hijo?

 

–Es un tema ese, hay que ver qué pasa. Está la idea, a Luciano le encantaría tener otro hijo y a mí por un lado también. Pero por otra parte, es volver a empezar, y para la mujer es un tiempo enorme, son como mínimo dos años que le dedicás.

 

–¿Cómo es Luciano como papá?

 

–Divino, es un padre superpresente, amoroso, se ocupa a la par mía.

 

–Al igual que usted, Ángela comenzó de chica en la actuación. Actualmente está en Solamente vos. ¿Cómo lo vive? ¿Es un mundo que le gusta para ella?

 

–Es un mundo que me gusta, y también como yo estoy metida en ese ambiente la puedo cuidar y seguir de cerca, no es un lugar al que yo soy ajena, ni que me obnubila. Quiero que termine el colegio, yo hice el colegio a los ponchazos, ella quería empezar mucho antes y no la dejamos. Tengo una mirada muy cuidadosa, hay cosas con las que no transaría. También quería ver qué hacía, tal vez le gustaba pero a los dos minutos se aburría, o por ahí no sabía decir un texto, eso hubiera sido una pesadilla para mí, pero la verdad es que la veo y realmente la admiro, es una actriz hermosa. Es muy talentosa, lo puedo decir muy contenta y muy tranquila.

 

–En el caso de Ángela, no trabaja por una necesidad económica. En el suyo de chica sí había una necesidad concreta en su casa.

 

–Sí, era el único ingreso que había, ahí hay una diferencia enorme. A veces cuando la reto por algo del colegio, ella me dice: “Yo hago esfuerzos”, y yo le explico que la que quiso trabajar fue ella, nadie la obligó, es una elección.

 

–¿De chica tuvo que cambiarse el apellido?

 

–Sí, me llamaban mucho por teléfono, lo sacaban de la guía porque no había muchos Currá y me lo cambié, además me parece que era necesario en ese momento, me lo sugirió Darío Vittori, me dijo: “Cambiale una letra”. Y así quedó.

 

–Le pasaron cosas difíciles, perdió a su papá de muy chica, a los 5 años, y ya de grande murió uno de sus hermanos. ¿Le tiene miedo a la muerte?

 

–He tenido momentos cuando meditaba en los que experimenté una comprensión no con la cabeza, hay algo que uno siente en el cuerpo, como la certeza de que la muerte está bien, como que hay paz en eso. No me está pasando ahora, eran momentos de una serenidad absoluta, yo sé que eso estaba, lo vislumbré. Hoy en día sí le tengo miedo, estoy más terrenal y le tengo miedo.

 

–¿A quién siente que le tiene que agradecer?

 

–A mí, porque no tuve las cosas muy fáciles y bastante bien armé mi vida, mi familia. A Luciano también le tengo que agradecer y a mis hijas, porque también soy la persona que soy hoy por ellos.

 

–¿Antes de irse a dormir, en qué piensa?

 

–Creo que en nada, ¡no sabés lo rápido que me duermo! Mi hija la chiquita se duerme a las dos de la mañana. Yo amo dormir, muchas veces es en un segundo, de repente Luciano me habla de algo y yo le digo “estaba dormida” y no lo puede creer, porque realmente tardo un segundo en dormirme.

 

–¿Hoy el disfrute para usted por dónde pasa?

 

–Por juntarme con amigos, tocar la guitarra, estar con mis hijas, con Luciano, yo disfruto mucho de ir a cenar o de armar una picada y que vengan amigos, tomar una cerveza a la tarde.

 

–Se la nota viviendo un momento feliz.

 

–Sí, estoy feliz, y ahora que no trabajo hasta me hace feliz poner la pava para el mate a la mañana. A veces cuando estás grabando te vas a las seis, medio de mal humor, y hasta las ocho de la noche no volvés. Ahora me levanto diez y media, once, pongo la pava y soy feliz. Yo me lo armé así, me han ofrecido cosas este año y dije que no para concentrarme en la música. Eso me hace re feliz.

 

–¿Qué dice la frase que tiene tatuada en el brazo?

 

–“Quien mira en su interior, despierta”, de Carl Jung. En realidad toda la frase es: “Quien mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta”, pero como tengo brazos chiquitos entró la mitad (risas). Creo en eso, fervientemente.

 

 
“Me permití parar de actuar porque tengo un marido, esa es la realidad. Siempre tuve que laburar mucho, y muchas veces sin poder elegir”.