Cuando el cuerpo está sano la belleza viene sola, por eso hay que saber comer y tener un buen plan de ejercicios. Adiós a las sesiones interminables de abdominales: la clave para tener la panza chata está en otro lado. ¿Dónde? ¡En esta página!

 

En los últimos quince años la sociedad aumentó su nivel de conciencia sobre el cuidado de la salud y se difundió el criterio de que la actividad física debe estar acompañada por una buena alimentación. Para hacer nuestro aporte, acá van unos tips.

 

Comer de cinco a seis veces por día eleva el gasto metabólico (es decir que gastamos más calorías en reposo y nos ayuda a mantener la masa muscular. Estas ingestas deben ser de poca grasa, ricas en fibra, en proteínas y en carbohidratos complejos. Los abdominales no bajan la “pancita”.

 

Aunque no suene muy alentador, aumentar la actividad muscular local no reduce la grasa de la zona deseada. El secreto está en saber elegir los alimentos y el ejercicio aeróbico que estimule la grasa de la totalidad del organismo. Los 500 abdominales al día: out.

 

La alimentación es la clave de un rendimiento óptimo durante y después de la práctica de ejercicios físicos. La serotonina, además de dar saciedad, mejora el estado de ánimo. Los factores que la estimulan son: sol, banana, proteínas, cero grasas y ejercicio.

 

Tomá mucho líquido. Al menos dos litros por día. Esto no sólo servirá para hidratarte sino que también te ayudará a bajar de peso, ya que ayuda a filtrar más rápido la grasa por el riñón.

 

Un plato de sopa liviana o una ensalada verde antes de la comida ayudan a reducir la cantidad de alimentos que se comerán luego.

 

Cuantas más veces comas al día, el sistema digestivo tendrá más posibilidades de hacer su proceso y de esta manera el gasto calórico producido por la digestión se traducirá en pérdida de grasa.

 

La grasa se deposita en el organismo muy rápidamente, por lo que debe ser consumida al mínimo, eligiendo alimentos con menos de cuatro por ciento. Que un alimento sea considerado bajo en grasas no quiere decir que pueda comerse sin límites.

 

Si una persona come muy poco, menos de lo que su cuerpo necesita en condiciones de reposo, el ejercicio hará descender su metabolismo en lugar de acelerarlo, ya que el cuerpo tratará de conservar todas las calorías que pueda.

 

La comida más importante del día debe realizarse a la noche, ya que gran parte de las vías metabólicas se desarrollan durante el sueño.

 

Tu tasa metabólica es la proporción en que tu cuerpo utiliza su energía; vale decir, el número de calorías que quemás en un determinado lapso, sea en reposo o en actividad.

 

Mucha gente teme que el ejercicio aumente el apetito y que las calorías que se queman con la actividad física serán más que compensadas por el alimento extra que comen.

 

La obesidad no es una falla en la voluntad o el comportamiento, es un desorden en la regulación del peso corporal. Es una enfermedad crónica, al igual que la hipertensión arterial o la diabetes.

 

Si tenés que pasar muchas horas sin comer nada, consumí una buena cantidad de líquidos, yogur descremado y licuados. Vas a tener menos hambre y no estarás pensando en lo que vas a comer luego.

 

¿Qué significan los rótulos de las etiquetas? Diet, light y bajas calorías no son lo mismo. Aquí van las diferencias. Alimentos reducidos en calorías: son aquellos a los que les redujeron un tercio del valor calórico que tiene el alimento regular, aunque mantienen su valor nutricional.

 

Alimentos bajos en calorías: son aquellos que no superan las cuarenta kcal por ración o las 0,4 kcal/gramo.

 

Diet: estos alimentos no siempre tienen pocas calorías. En algunos productos “diet” indica que el alimento está destinado a diabéticos, o a dietas reducidas en sodio, pero el valor calórico puede ser el mismo que el del producto tradicional.

 

Light: este término todavía no fue definido por la Food and Drug Administration.

 

¿Que términos se utilizan para indicar el nivel de un determinado nutriente? Cero por ciento o libre: el término “libre” y sus sinónimos “sin” o “0%” indican que el producto no contiene, o contiene una cantidad insignificante de grasas, colesterol, calorías, sodio o azúcares. Por ejemplo “libre de calorías” indica que el contenido es menor a 5 kcal por porción, y “libre de grasas” indica que el contenido es menor a 0,5 gramo por porción.

 

Bajo: un producto “bajo en grasas” debe contener tres gramos o menos por porción, un producto “bajo en sodio” debe contener 140 mg o menos por porción.