Guía gastronómica imprescindible de la capital peruana.

Lima es una ciudad magnífica, cuyos balcones miran desde arriba al Pacífico. Se respira en todas partes su aire virreinal, entretejiéndose con la modernidad que los peruanos han sabido conquistar en la última década. Sus habitantes suelen quejarse de la bruma que cubre el cielo citadino muchos días del año. Sin embargo, su clima es benigno, sus riquezas culturales, múltiples, y su gastronomía, la mejor del mundo.

 


Al mal tiempo, buena cara

 

Gastón Acurio, acompañado de su mujer, Astrid, revolucionó la cocina peruana. La llevó a su mejor nivel, la fusionó de todas las maneras posibles y la hizo trascender las fronteras nacionales y posicionarse como –probablemente– la más sofisticada del mundo. Su primer producto, hoy bastante diseminado, fue Astrid & Gastón, ya celebérrimo.

 

 

 

 

 

 La nueva cocina peruana revaloriza la estética y convierte cada plato en una obra de arte.

 

 

 

 

 

De su nueva producción, la cevichería

 

La Mar está ubicada en una esquina típica del barrio de Miraflores. Por dentro, remeda una cevichería de las de antes, pero está lleno de detalles cool, como la larga barra donde los comensales esperan la rotación de mesas mientras consumen deliciosos piscos sour. La comida es increíble, y el ambiente más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El nuevo it boy de la cocina peruana: Rafael

 

Rafael Osterling no sólo podría haber sido modelo o galán de tele –tiene la pinta y el histrionismo– sino que además es un cocinero revolucionario y un detallista. Sus restaurantes Rafael y El Mercado (el primero con un aire muy cosmopolita y urbano; el segundo más característico y coloquial) son una suma de aciertos arquitectónicos sumados a los culinarios. De los dos, Rafael es el más caro a nuestros sentimientos: el primero, el más personal, el lugar donde hay que estar si estás en Lima; amontonarse en su barra a degustar chilcanos te garantiza cruzarte cualquier noche con Testino y compañía.

 

 

Saqra, el diablillo gourmet

 

Dos entrepeneurs exitosos en otros ámbitos, Ricardo Deza y Joaquín de la Piedra, armaron guiados por el arquitecto Odiaga un lugar que bien podría ser el living (un living para comer mucho y rico) de su casa. Saqra es descontracturado, colorido, novedoso. Y su comida reformula lo mejor del recetario peruano. Sus postres son de muerte, y los tragos, peligrosos. Esquina trendy en el corazón de Miraflores.

 

 

 

Y si te quedara tiempo…

 

Por supuesto, nos tomaría muchas páginas recomendar nada más que los restaurantes imprescindibles. Pero estas son algunas de las opciones que no deberían dejarse pasar: el blanquísimo Cala, con sus inmensos sofás a orillas del Pacífico, donde el almuerzo puede prolongarse hasta la caída del sol. O el coqueto restó del Museo Larco, en la galería de la Casa Principal, con el mejor suspiro limeño que se pueda pedir. O el novedosísimo AmaZ, exquisitamente ambientado, que ofrece sofisticada comida amazónica. Lima, si de circuitos gourmet se trata, no tiene fin.