Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877

Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877

Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877

Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877

Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877

Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877

Warning: mysqli_query(): (HY000/1030): Got error 28 from storage engine in /home/eputest2/public_html/wp-includes/wp-db.php on line 1877
Chino Darín, herencia argentina – El Planeta Urbano

 

El hijo del gran actor nacional se abre su propio camino en el ambiente artístico. De niño corría entre los sets de filmación y hoy explora cómo es trabajar de lo mismo que su padre. De Calu Rivero, su nueva novia, prefiere no hablar. Nosotros, como siempre, lo respetamos.

–¿Cuándo supo que el mundo artístico sería su lugar en el mundo?

–Cuando terminé el colegio no sabía qué iba a hacer. Siempre tuve claro que iba a necesitar tener un pie en lo artístico, pero no me veía trabajando de eso. Pensaba estudiar Ingeniería Industrial porque me gustaban Física y Química, pero el colegio es un poco mentiroso. Si te llevabas Plástica estaba todo bien; si te iba mal en matemática, no. En ese sentido, era un poco mata artistas. Después empecé a jugar con la mente y no me vi como ingeniero, aunque tampoco diría que elegí ser actor desde un principio.

–¿Se tiró a la pileta?

–Sí, en ese momento elegí hacer una apuesta. En vez de ir a la UBA, elegí estudiar teatro y dirección de cine. Desde chico siempre estuve metido en el arte: me gusta el cine, ir al teatro, leer, todo eso lo hacía por placer. Cuando salí del colegio me aniñé, recuperé cierta vocación artística. Hoy puedo agradecer haber tomado esa decisión, porque encontré un camino que me gustaría seguir.

–En el comienzo de su carrera hizo teatro y cine, hoy conduce. ¿Quiere aprovechar estos primeros años para probar algo de cada formato?

–Me atraen cosas distintas, sí. Al principio fue meterme en algo que no conocía, más allá de mi viejo. Hacerlo yo solo fue otra cosa. Por suerte en poco tiempo pude probar, y la verdad es que la pasé muy bien en todas las experiencias que tuve, siempre es un aprendizaje. Sería genial poder seguir de esta manera.

–¿Le interesan los actores que logran no encasillarse?

–Sí, sería lo ideal. Los actores que más me gustan son los que logran eso, así que para mi futuro me encantaría poder cambiar sin quedar pegado a una sola cosa.

–¿Qué le dijo su padre cuando a los 18 le planteó seguir su mismo camino?

–Siempre me dio libertad. Yo nunca me visualicé como actor, pero me divertía probar, investigar. Fue algo medio raro, un poco al revés de lo que le pasó a mi viejo, que se dio cuenta de que iba a ser actor cuando ya estaba metido hasta el cuello. Nunca tuve demasiadas esperanzas de trabajar, ni para bien ni para mal. Fue casi de casualidad, un amigo de mis viejos me contactó con alguien para un casting y fui. Después le empecé a tomar el gusto. Soy más de aprender con la práctica que con la teoría, sobre la marcha. Siempre estudié teatro, pero cuando empecé a laburar había que probar y resolver.

–¿Cuál fue ese casting iniciático?

–Algo que nadie vio nunca, un piloto de una tira infantil con María Carámbula y Brenda Asnicar. ¡Me fue tan mal que hice el casting para el personaje bueno y me eligieron para el malo! Algo les gustó, pero no me veían para el galán de capa azul.

–Alguna vez dijo que “el ser portador de un apellido está sobrevaluado”. ¿Por qué?

–Bueno, quizá no es la frase más feliz que dije en mi vida. No porque no esté de acuerdo, sino que es muy difícil trasladarle las experiencias personales a alguien que no las vive. Por ahí alguien siente que porque tenés un apellido es todo para adelante, pero hay cosas que se laburan por adentro. O desde afuera te ponen fichas para alguna cosa, y eso puede resultar contraproducente. No es que no me haya abierto puertas, de hecho siempre dije que sí, me facilitó entrar en cierto ambiente. Pero no porque el apellido te consiga un laburo directamente: yo siempre hice castings, pruebas. Mi viejo tiene muchos amigos, a los que yo conocí de chiquito. Adrián Suar, por ejemplo, que me lo cruzo y me quedo charlando, y yo sé que hay gente que muere por conseguir ese minuto de poder hablar con él. Para mí fue siempre un amigo de la familia, a eso me refiero.

“Mi primera impresión era que mi papá era amigo de la Pantera Rosa, de Batman. ¡Él estaba en un cuadradito con toda esa gente, y por ahí tomaban algo juntos!”.

–¿Cómo vivió de chico la carrera de su padre?

–Recuerdo estar acodado al costado del escenario. Iba mucho al teatro, me acuerdo de las cenas posteriores a la función, siempre muy tarde. Mis viejos me construyeron medio noctámbulo. Con Mi cuñado aprendí que la tele era un lugar de trabajo, donde había muchísima más gente de la que se veía. Mi primera impresión era que mi papá era amigo de la Pantera Rosa, de Batman. ¡Él estaba en un cuadradito con toda esa gente, y por ahí tomaban algo todos juntos (risas)!

–¿Sigue viviendo con sus padres?

–Sí, estoy muy cómodo ahí. Voy a vivir con ellos hasta los 45, ¡van a tener que llamar a la policía para sacarme! Tengo planes de irme a vivir solo, pero el año pasado también los tenía. Mis viejos son muy liberales, ni mi hermana ni yo sentimos asfixia, tenemos nuestro espacio, eso nadie me lo va a sacar. Si me voy es porque empiezo a sentir algo personal de moverme y vincularme con mis viejos desde un lugar más adulto. Compartir momentos familiares es lo mejor que me pasó con ellos, hay gente que no entiende esa relación. Los domingos en familia son intocables. Y por otro lado, ya lo disfruté mucho, lo agradezco y creo que en algún momento tengo que vivir otros horizontes.

–¿Cómo se lleva con las salidas, con las mujeres?

–Siempre fui… Es raro, porque soy tímido, retraído, no sé cuál es la palabra. Pero es hasta que entro en confianza. De hecho soy muy sociable, pero quizá lo desconocido, lo nuevo, me genera esa timidez. La verdad es que siempre soy distinto, depende de la gente, el lugar, el humor. Puedo ser superhistriónico o estar en una mesa solo con un amigo en un lugar de doscientas personas. He tenido distintas etapas, y de eso uno aprende.

–¿Dejó atrás la etapa de la noche?

–Entre los 15 y los 20 años estuve de novio con la misma persona, y en esa época no salía mucho. Quizá mi novia sí, y me contaba al día siguiente, porque yo me quedaba jugando a un jueguito. No me llamaba mucho la atención, tampoco tomaba nada. Cuando dejé esa relación, recuperé un poco la parte de los amigos. Ya pasaron cuatro años de eso, y me pasó de todo, desde ir a todas las fiestas a que hoy quizá me da fiaca. Los boliches no me divierten tanto. Jugamos al fútbol, hacemos asados, voy de vez en cuando a muestras de arte. Trato de aprovechar la movida de la ciudad, pero tampoco en exceso. Soy bastante ermitaño también, convivo con las dos cosas. Pero el grupo sigue siendo el lugar donde congeniamos todos, hablamos de la semana, de la familia, de las chicas.

–Estuvo de viaje en Europa hace poco. ¿Qué curiosidades le despertó esa experiencia?

–Me encanta viajar, es una de mis actividades favoritas. Me da fiaca definir la fecha, reservar, armar la valija, pero después es un placer descubrir algo nuevo, compartir un viaje con alguien. Siempre son experiencias enriquecedoras. Mi vieja es muy trotamundos, y me inculcó eso. El programa Circuito Argentina, que estoy presentando, tiene mucho de eso, de conocer el lugar, la gente, la cultura. Estuvimos seis meses de gira por todo el país, fue increíble. Me gusta ir a Nueva York, pero también a Machu Picchu o al medio de la nada, está bueno buscar el contraste.

–¿En qué se refugia en los malos momentos?

–Suelo refugiarme en la familia, en el cine o en la música, según el caso. En cambio, cuando se trata de un momento de calentura, prefiero irme a dar una vuelta solo, a refrescar la mente y distraerme del problema por un rato.

“Entre los 15 y los 20 años estuve de novio con la misma persona, y en esa época no salía mucho. Cuando dejé esa relación, recuperé un poco la parte de los amigos”.