El tenista argentino que recientemente venció en polvo de ladrillo a Rafael Nadal lleva el apodo de “Cebolla” Zeballos, nació en Mar del Plata hace 27 años y es uno de los solteros más codiciados del mundo raquetero. Aquí, algunos datos para conocerlo un poco más.

 

Febrero es el mes del tenis en Buenos Aires. Los jugadores que prefieren el polvo de ladrillo antes que las canchas duras se inscriben en los torneos sudamericanos de Viña del Mar, San Pablo y Buenos Aires antes de afrontar el de Acapulco, que otorga más puntos y dinero en premios.

 

Los organizadores de la Copa Claro, único torneo del ATP Tour que se juega en Buenos Aires, buscan cada año atraer a los mejores especialistas en polvo de ladrillo para jerarquizarlo. En esta temporada lograron la presencia de David Ferrer, número 5 del mundo, de otro español, Nicolás Almagro –también top 10–, y del suizo Stan Wawrinca. El condimento lo ponen los argentinos mejor rankeados, como David Nalbandian, Juan “Pico” Mónaco y Carlos Berlocq. Pero este febrero la gran atracción, el que más autógrafos firmó, el más buscado por la prensa, el más aplaudido y ovacionado, fue Horacio Zeballos.

 

De aquí surge una gran pregunta: ¿quién es Horacio Zeballos? Nacido en Mar del Plata, “Cebolla”, como se lo conoce familiarmente, es uno de esos tantos jugadores que día tras día se sacrifica entrenándose y jugando torneos challengers, sumando puntitos para que en algún momento se les brinde una oportunidad de superarse. La gran mayoría de estos jugadores jamás encuentran esa oportunidad, o si la tienen no saben como aprovecharla. Sin embargo, Horacio Zeballos, ese zurdo que lanza el revés con una sola mano, después da ganar tres challengers en 2012 y uno en 2013 pegó el gran batacazo venciendo en la final de Viña del Mar nada más y nada menos que a Rafael Nadal, el mejor jugador de la historia en polvo de ladrillo. Esa oportunidad a Horacio le llegó a los 27 años (nació el 27 de abril de 1985), una semana después de lograr, junto a David Nalbandian, el punto decisivo contra Alemania para pasar de ronda en la Copa Davis.

 

El dobles, una especialidad muy difícil en un deporte tan individualista como el tenis, ya le había dado la satisfacción de ser Campeón Panamericano en Río de Janeiro 2007 junto a Eduardo Schwank y dos títulos del ATP Buenos Aires 2010, junto a Sebastián Prieto, y Munich 2011, junto al italiano Simone Bolelli. Pero fue sin duda ese 6-7, 7-6, 6-4 contra el “Dios” del polvo de ladrillo, como el mismo Zeballos nominó a Rafa Nadal, lo que le dio el protagonismo en la semana del tenis en Buenos Aires. El Planeta Urbano aprovechó los dos días consecutivos de lluvia en el Buenos Aires Lawn Tennis para escuchar del propio “Cebolla” qué fue lo que cambió en su rutina habitual el hecho de haberle ganado a Nadal. “Los autógrafos y entrevistas que me pidieron desde que gané ese partido es lo que más me ha llamado la atención, pero también han provocado en mí un cambio muy importante y una motivación especial, ya que ahora me digo a mí mismo que si le pude ganar a Rafa quiere decir que puedo estar en ese nivel de tenis”, arranca. “La realidad es que se cumplió lo que siempre soñé desde chico. Obviamente que también me va a cambiar mucho la planificación, tanto para lo que resta del año como para mi carrera en general”.

 

 

–¿Cómo festejó el triunfo?

 

 

 

–La verdad es que hubiera necesitado que ese día tuviese 7 u 8 horas más para contestar la cantidad de tweets que recibí y para disfrutar de toda mi familia, que viajó a Chile desde Mar del Plata.

 

 

 

–Luego debió viajar de Viña del Mar a San Pablo, donde tuvo que abandonar el juego por una lesión. ¿Fue producto de la excitación?

 

 

 

–Sin duda. Me subí al avión en Santiago, tuve la suerte de que me tocara la fila 4 y sin acompañante, pero no pude dormir ni un instante. La excitación me recorría todo el cuerpo. Así que cuando entré a jugar en San Pablo no me sentía bien, por lo que preferí abandonar antes de exigirme y lesionarme.

 

 

 

“Ahora me digo a mí mismo que si le pude ganar a Rafael Nadal quiere decir que puedo estar en ese nivel de tenis”.

 

 

 

 

–¿Siente que llegó a su mejor posición en el ranking, o cree que puede seguir creciendo?

 

 

 

–Lo que más me interesa es que pueda seguir creciendo como persona. Si además se me da un crecimiento como tenista y eso se ve reflejado en el ranking, bienvenido sea.

 

 

 

 

 

 

–¿A qué otro de los grandes jugadores le gustaría ganarle?

 

 

 

–A Roger Federer, el jugador más grande en la historia del tenis. Sólo enfrentarlo sería para mí cumplir un sueño. La lluvia siguió cayendo, pero ello no impidió que cada chico que lo viera le pidiera un autógrafo, y que todas las promotoras aburridas por la falta de acción se le acercaran para sacarse una foto con Horacito “Cebolla” Zeballos, quien de ahora en más será conocido como el argentino que le ganó una final a Rafael Nadal sobre polvo de ladrillo.

 

 

 

 

“Me interesa seguir creciendo como persona”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los favoritos de Horacio Zeballos

 

 

Un pasatiempo: ir al cine.

 

Un juego en la Play: Pro-evolution.

 

Un juego en la Wii: Golf

 

Un libro: Juego de Tronos

 

Una película: Cenicienta

 

Una actriz: Natalie Portman

 

Un programa de TV: Casados con hijos

 

Un diario: La Capital, de Mar del Plata

 

Una revista: Muy Interesante

 

Un personaje de la historia: Alejandro Magno

 

Un grupo musical: Gun’s and Roses

 

Un cantante: Axel

 

Un lugar para vacaciones: Mar del Plata

 

Un hobby: el ajedrez

 

Un país: Argentina

 

Una ciudad: Acapulco

 

Un lugar para vivir: Mar del Plata o Miami.

 

Un tenista: Roger Federer

 

Un compañero de equipo: todos los de la

 

Copa Davis.

 

Su mejor título logrado: Viña del Mar 2013

 

El mejor triunfo: a Rafael Nadal en Chile 2013

 

Un animal: perro

 

Un color: azul

 

Un deportista que admire: Leo Messi

 

Una comida: rissoto con mariscos

 

Una fruta: sandía

 

Una cábala: soplarme la mano

 

Un orgullo: ser argentino

 

Una marca de ropa: Zara

 

Un perfume: Polo

 

Un reloj: no uso

 

Un auto: Volkswagen

 

Supermercado o Chino del barrio:

 

Chino del barrio, está más cerca.

 

Un club de fútbol: Aldosivi de Mar del Plata

 

Un entrenador: mi papá

 

Un preparador físico: Pablo Francia