La primera dama del rock nacional tiene algunas novedades para contarnos: sus ganas de ser actriz, sus revelaciones cósmicas y algunos sueños por cumplir, en esta charla íntima.

El escenario no podía ser más rockero: Villa Gesell, pleno mes de enero, concierto en la playa, músicos invitados, mucha gente joven en el mejor de los estados y ella como protagonista absoluta. Fabiana Cantilo es la atracción principal de una serie de recitales organizados por la Provincia de Buenos Aires a orillas del mar. La gente la espera aunque haga frío; la ovacionan, le gritan “¡Fabi, Fabi!”, y mientras ella canta y se mueve como una eterna adolescente, el público corea sus temas y pide a gritos los clásicos de siempre. Cuando termina el show, Fabi deja el escenario contenta, como renovada por sus fans, y nos recibe en el camarín con un cariño pocas veces visto en las estrellas de su tamaño.

 

–Una de las grandes novedades es su deseo de ser actriz. ¿Por qué quiere actuar?

 

 

–Porque soy buenísima actriz, por lo menos así lo creo yo (risas). La actuación me produce un placer infinito, al igual que pintar, bailar, escribir, cantar, componer y todo lo que soy capaz de hacer. Siempre quise hacerlo ¿por qué no? Mi sueño ahora es hacer teatro o cine, pero no le hago asco a la televisión.

 

 

 

–Parece que va en serio.

 

–Sí, estoy muy metida con la actuación. Tengo muchos amigos en ese medio, por ejemplo Leticia Brédice, que es una genia, y Lito Cruz también. Ellos me invitaron a presenciar algunas cosas de El Elegido, y me encantó. Ahora me estuvo llamando Suar, pero me ofrecía algo repetitivo, y yo no quiero seguir repitiendo lo mismo en mi vida. Quiero actuar en cine, estoy haciendo un booking y lo voy a mandar a todas partes del mundo, y alguien va a picar. Todos se ríen con esto que digo, pero también se reían cuando les decía que iba a cantar con Charly, y ahí me tenés. Uno tiene que pensar que lo que piensa, lo va a lograr. Siempre.

 

 

–¿Cómo es su rutina en estos días?

 

 

–Preparando mis vacaciones. Me voy a Brasil, más feliz no puedo estar con eso.

 

 

–¿Qué es lo que más le gusta hacer cuando no trabaja?

 

 

–Mirar cine, ir al Caribe a nadar con delfines, adelgazar y poder comer todas las tortas que quiero y andar en bicicleta escuchando mi ipod.

 

 

–¿En quién se apoya cuando está mal?

 

 

–En mis amigas. Al dolor hay que pasarlo, no taparlo, porque cuando se destapa la olla te morís del susto. La última vez que hablé con Fito (Páez) le dije: ¡Estoy triste! Porque estoy en una etapa de querer sacar afuera todo, ¿viste?

 

 

–¿Quiénes son tus afectos más cercanos?

 

 

–Mi mamá, mi papá y su familia, y mis amigos Fito, Nahuel Lerena y mis músicos.

 

 

–¿Y por qué se pone mal? ¿Un ejemplo?

 

 

–Estaba feliz sola en el campo hasta que llegó mi mamá. Entonces me di cuenta de que el issue es mi mamá… Ya sabemos a donde ir, ¿entendés? El problema es mi mamá.

 

 

 

“Mi sueño ahora es hacer teatro o cine”

 

 

 

–¿Cuál sería el conflicto?

 

 

–Cuando yo estaba en la panza de mi mamá, un mes antes de nacer, se murió toda la familia de ella en un avión. Y fue así, nací en un velorio, pero a la vez soy graciosa, me salva el humor, nadie sabe muy bien por qué. ¿Sabías que todos los humoristas son depresivos? Peter Sellers era un depresivo total. Y yo recién estaba re mal, diciendo, “No quiero ir a tocar, no quiero”. Hasta que me subí al escenario y exploté de alegría, entonces digo: ¿qué onda?

 

 

–¿Ahora se encuentra mejor?

 

 

–Sí, estoy bien, qué se yo, tampoco estoy guau. A ver, pará que pienso… Estoy pensando, ¿cuál es mi problema ahora? ¡Buscador de problemas activado!

 

 

–Parece que se inventa sola los problemas, recién en el escenario se la veía paranoica, decía que la gente le iba a tirar tomates. ¿Por qué es eso?

 

 

–Yo le digo todo a la gente ahora, cuento todo. Y por eso se divierten, porque no entienden nada, se preguntan, ¿qué le pasa a esta mina?

 

 

 

 

–Todos tenemos problemas de carácter, ¿cuáles son los suyos?

 

 

–Yo soy una persona bastante nerviosa, estoy trabajando sobre mis problemas de carácter. Hay terapeutas formales e informales, yo voy a los informales porque los freudianos no me curaron nada. Los freudianos te explican todo el método, como vivir y tal, pero a mí no me curó nadie. Entonces me fui a Uruguay con un ser… Nada, estuvimos con los extraterrestres, cualquier cosa pasó ahí.

 

 

–¿A qué se refiere con un ser?

 

 

–Un tipo que veía cosas. Esto te va a parecer un divague, pero para mí es verdad, así que te lo digo. Teóricamente yo vengo de las Pléyades y soy hermana de mi ex novio, un tipo de Uruguay. Y bueno, nada, yo estoy en esa mano, hace mucho.

 

 

–En sus shows la gente pide los hits de siempre. ¿Le molesta eso?

 

 

–No, no me molesta, pero me gusta darle algo nuevo a la gente también.

 

 

–¿Le pesa tener canciones tan fuertes para el imaginario popular?

 

 

–No, no sabía que mis canciones eran tan fuertes. Sólo canto mi verdad.

 

 

–¿Cómo le afectan los cambios que se vienen dando en la industria musical?

 

 

–Me gustaría ser independiente de las compañías discográficas. No me afecta, la crisis de la industria, me parece que ahora los músicos tenemos el poder, porque ahora lo que vende son los shows. Se hizo justicia finalmente. Y como dice el gran Cerati: “tarda en llegar y al final hay recompensa”. Lo lindo de los discos –más allá de que se está pudriendo todo y a mí no me importa, me encanta– es el arte de tapa. Pero como te dije, yo vivo de mis shows. Lo dijo Ulises Butrón: el músico va a vivir de los shows.

 

 

–Sin embargo, sus dos discos de reversiones de éxitos del rock nacional fueron un boom de ventas.

 

 

–Yo no quería hacer el segundo disco de Vereda del Sol, me parecía un opio, y yo estaba hecha un opio también. El primero estuvo bien, y lo bueno si breve, dos veces bueno. Pero el segundo lo tuve que hacer por contrato, y me pareció repetitivo, no daba. Querían que hiciera un tercero, pero por suerte se terminó el contrato.

 

 

–Da la sensación de que no hay nadie que pueda ocupar su lugar de primera dama del rock nacional. ¿Está de acuerdo con eso?

 

 

–Cualquiera puede ocupar cualquier lugar que quiera, si es buena persona, honesta y tiene algo fuerte para decir. A mí me gustan mucho Hilda Lizarazu, Celeste Carballo y Claudia Puyó como rockeras. Julia Zenko y Patricia Sosa como melódicas. Emme como estilo cantante negra, Érica García como vanguardia. Daniela Herrero adolescente adelantada, con una hermosísima voz. Grupos como No lo Soporto, y en su momento Viudas e Hijas. Y disculpen las que no estoy nombrando, pero nuestro país tiene mucho talento femenino, y su falta de difusión siempre fue una intriga para mí, porque a mis amigos músicos les encantan las mujeres (risas) y respetan sus talentos.

 

 

–¿Por qué le puso Ahora a su nuevo disco? De dónde viene el nombre?

 

 

–Le iba a poner Yo soy, una frase bíblica muy importante, pero me pareció que todavía era demasiado grande ese nombre para mí. Y mi vieja me dijo: “¿Por qué no le pone Ahora?” Y yo le dije, “Sí, mamá, usted a veces la pega”. Y le puse Ahora porque justamente estoy tratado de hacer eso, de vivir el ahora. Si realmente viviésemos el ahora, no habría problemas en el mundo. Ojo, que yo me vivo proyectando, no es fácil. El libro El poder del ahora dice que cuando te das cuenta de que no estás ahora, estás ahora. Y bueno, estamos tratando de ser mejores seres humanos, porque ésa es la única forma de salvar al mundo: ser mejores seres humanos. Posta lo digo. Hay que ayudar, dar sin esperar recibir. Dar, dar, dar, hacer servicio, no dormirse en los laureles de la fama porque no da, es un plomo, y yo no me la creo esa. Creo que mi arte tiene que servir para algo.

 

 

–¿Qué sueños le quedan por cumplir?

 

 

–Hacer cine y nadar con delfines salvajes.

 

 

 

Amigos son los amigos

 

 

“Fito es uno de mis mejores amigos”, dice Fabiana mientras recuerda un sin fin de anécdotas apresuradas, una tras otra, con el creador de El amor después del amor. “La gente se me reía en la cara cuando yo les decía que algún día iba a tocar con Charly, y así fue”, recuerda. Y sobre su relación con los más grandes de la música, dice: “Yo a todos estos grosos los conozco desde chica, siempre fueron amigos. Entonces cuando se da cantar con ellos, o hacerles un homenaje, es casi de casualidad, se da naturalmente”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Agradecemos a T&T Group y Tuti Tutein por la gestión de esta entrevista