La chica que calienta las noches de Telefé con sus participaciones como conductora en varios ciclos del canal tiene 25 recién cumplidos, una extensa carrera de modelo y está en pareja con un abogado 18 años mayor que ella. ¿Su gran fantasía? Casarse y tener hijos.

Son las seis de la tarde de un caluroso día de enero en Playa Grande, Mar del Plata. Luli Fernández se levantó a las siete, y el día anterior terminó de trabajar a la dos de la madrugada, desfilando en las escalinatas del Hotel Costa Galana. Tuvo cuatro sesiones de fotos en lo que va del día, dio seis entrevistas y grabó todo tipo de promociones para los quince medios que se acercaron a verla en el evento que la tiene de protagonista: la presentación de Coca-Cola in Concert. Después de todo eso, Lucila –tal su nombre real– junta energías y camina con nosotros hasta las rocas de la orilla, esquiva a los cientos de curiosos que se acercan a saludarla (recordemos el escenario: Playa Grande, enero, día de sol) y se para ante la cámara con una sonrisa fresca, alegre, natural. Posa como si se acabara de despertar luego de varias horas de sueño, como si ahí estuvieran sólo ella y el fotógrafo, como si todo fuera perfecto. Y aunque las cosas eran complicadas, ella logra que su trabajo –y el nuestro– salga impecable. Los resultados, en esta nota.

 

 

 

–Acaba de cumplir 25 años y lleva 11 de carrera, ¿cómo es eso?

 

–Sí, la gente piensa que miento con la edad, pero no. El tema es que empecé a trabajar muy chica. Arranqué en el Súper M, a los 14 años.

 

 

–¿Siente que el año pasado se afianzó como conductora?

 

 

–El 2012 a nivel laboral para mí fue inmejorable. Comencé mi segundo año en Telefé. Antes estuve en el programa de Julián Weich, después hice Gran Hermano, que no fue fácil porque me tuve que adaptar a un ciclo que ya venía funcionando, y cualquier factor externo que ingrese siempre es cuestionado. Después, justo cuando terminé con eso, me propusieron hacer La voz.

 

 

–¿Le produce nervios la tele?

 

 

–No, cero, me siento super cómoda.

 

 

–Contrariamente a lo que mucha gente piensa, no es un trabajo simple, ¿verdad?

 

 

–Yo siempre digo que es fácil subestimar el trabajo del otro. Yo te veo a vos y pienso: “Ah, mirá qué divino, está todo el día en la playa haciendo notas, qué fácil se la lleva”. Y la realidad es que estás horas acá esperando, con el grabadorcito, es un garrón. Y lo nuestro es lo mismo. Mucha gente piensa: “Ay, trabaja de linda”. Bueno, que vengan a ver como estoy llena de arena, muerta de frío haciendo fotos en el mar. Y anoche estuve hasta la una y media de la mañana en un desfile cagada de frío en las escalinatas de Mar del Plata. Obviamente no se compara con laburos insalubres, pero la realidad es que tiene su costo, como todo.

 

 

–Al parecer, siente que muchos subestiman su trabajo.

 

 

–La televisión siempre es muy subestimada, pero yo digo: si las personas se ponen nerviosas cuando les pedís que manden un saludo a cámara para una fiesta de quince o un casamiento, imagináte lo que es hablar en televisión frente a millones de personas. La cámara te moviliza, no es fácil estar en televisión.

 

 

–Sin embargo, a usted le sale de manera natural.

 

 

–Yo no lo padezco, esa es mi clave. Si lo padeciera, se notaría. Si no lo disfrutás se nota. Hay un montón de cosas que la gente no sabe, pero una está frente a la cámara, en vivo, conectada con el productor que te va diciendo: “Mostrá tal producto, no lo muestres, hacé esto, hacé lo otro”. Y todo en un segundo. ¡Te vuelven loca!

 

 

–De cualquier manera, sigue habiendo mucho prejuicio.

 

 

–A mí eso me tiene sin cuidado, yo soy muy segura de mí misma. Sé como trabajo, sé que puedo tener mis errores, mis virtudes, que te puedo gustar más o menos, pero yo siempre te voy a dar mi mejor versión, y eso es lo que a mí me deja tranquila.

 

 

–¿Eso se lo enseñaron sus padres?

 

 

–No, lo aprendí de laburar. Y gracias a eso tengo los mismos clientes desde hace años. Uno tiene que ser respetuoso con el laburo de los demás, a mí mil veces me ha tocado estar del otro lado, haciendo entrevistas, y sé lo complicado que es que te den la nota, que el personaje esté bien dispuesto, por eso siempre trato de atender bien a todo el mundo, sin importar lo cansada que esté.

 

 

“Yo me creo mucho más inteligente que linda”

 

 

–Siendo egresada del Carlos Pellegrini, ¿no existía la presión de seguir una carrera universitaria formal?

 

 

–No, porque yo tenía muy claro lo que quería, y así se lo transmití a mi mamá. Le dije que se quedara tranquila, que iba a probar y si no me ponía a estudiar. Esto es como todo, si vos ves que te rinde ir por ese lado, seguís. Si no, virás para otro lado. Yo hice de esto mi profesión y mi carrera, no es un hobby para mí.

 

 

–Parece estar muy segura de lo que quiere.

 

 

–Es que esa es la clave en la vida. Uno siembra y después va cosechando en este trabajo, porque somos pocos, somos siempre los mismos, y si no tenés una conducta se te hace la mala fama. Está bueno siempre tratar bien a todos, porque a mí me gusta que me traten bien.

 

 

“El éxito laboral o material a mí no me genera mucha satisfacción”.

 

 

–¿Con qué fantasea?

 

 

–En mi caso va más por el lado personal. Fantaseo con la familia, con tener hijos. El éxito laboral o material, todo lo frívolo, a mí no me genera mucha satisfacción.

 

 

–¿Seguro?

 

 

–Claro, obviamente trabajo de esto, vivo de eso y lo respeto. Pero ya no me deslumbra como al principio. Ahora son otras las cosas que me dan satisfacción. Disfruto pasar tiempo con mi familia, con mi pareja. Antes era distinto, pero hoy por hoy cierro los ojos y me veo con chicos, con familia. Ya va a llegar.

 

 

–¿El matrimonio también?

 

 

–Sí, por supuesto, olvidate, en eso soy re prolija. No quiero que nadie me ponga más un anillo en el dedo por compromiso y después quede en la nada. Yo quiero firmar los papelitos.

 

 

–¿Se llevó muchos chascos?

 

 

 

–Bueno, es típico estar de novia y al año ponerse un anillito. Yo no quiero más eso. Cuando es, que sea de verdad. Me encantaría casarme y tener hijos, en eso soy re pedorra (risas). ¡Soy cero rockera!

 

 

–¿A veces siente que vivió demasiado a sus 25 años?

 

 

–Justo me acaban de preguntar si no había problemas con la diferencia de edad de mi pareja.

 

 

–¿Quién es su pareja? Perdón por la falta de información.

 

 

–Se llama Cristian Cúneo, es abogado y tiene 42 años. Me lleva 18. Pero volviendo a lo otro, creo que no siento tanto la diferencia de edad por esto que me decías antes: yo arranqué tan chica que en diez años viví lo que de repente Cristian vivió en sus 42. Viajo mucho por laburo, me muevo mucho sola, desde muy chica, y gracias a eso fui creciendo.

 

 

–¿La conclusión sería que no es una modelo tonta?

 

 

–Las modelos muchas veces nos hacemos las tontas, pero te puedo asegurar que no somos nada tontas. Es muy difícil para la gente aceptar que una chica es linda y es inteligente; les genera cortocircuito juntar esos dos adjetivos. Aparte, si quieren pensar que soy linda y no soy inteligente, es un problema del otro. Yo me creo mucho más inteligente que linda, es al revés. El pensamiento del de en frente me tiene sin cuidado, a mí me importa lo que piensen mi mamá, mis amigas y mi pareja, nada más.

 

 

–¿Qué la hace feliz?

 

 

–La tranquilidad. Estar en paz conmigo misma, con mi entorno, eso me hace feliz.

 

 

–¿Un ejemplo?

 

 

–Yo ahora estoy en pareja con una persona que me da paz, me da estabilidad personal. Cuando vos estás tranquilo, estás feliz, todo lo ves desde otro lugar.

 

 

–¿Antes era diferente?

 

 

–Bueno, son etapas, uno va teniendo relaciones más tóxicas, pero pasan.

 

 

–¿Sufrió mucho por amor?

 

 

–Sí, pero es un sufrimiento posrelación. Soy de bajar la persiana cuando la estoy pasando mal, no me quedo sufriendo.

 

 

–¿Qué cosas la angustian?

 

 

–La incertidumbre, en general. Yo soy una persona muy esquematizada, muy estructurada, entonces reconozco que cuando no tengo mis cosas bajo control, me angustio.

 

 

–A veces está bueno perder el control.

 

 

–Sí, es verdad, pero en ciertas cosas a mí me cuesta relajarme.

 

 

 

–Relájese, Luli, ¡relájese!

 

 

 

Los shows de Coca-Cola in Concert

 

 

Luli estuvo presente en el lanzamiento de la temporada verano de Coca-Cola, que tendrá como gran novedad el desembarco de Coca-Cola in Concert en verano con shows gratuitos en Mar del Plata y Villa Carlos Paz. Vicentico, Axel, Catupecu Machu, Agapornis y Miranda! son algunos de los artistas que se presentarán en los escenarios Coca-Cola. Estos shows podrán seguirse online a través de inconcert.coca-cola.com.ar