La diversidad de un país enorme como México lleva a veces al viajero menos atento a cometer el pecado de reiterar una y otra vez destinos que no por bellos dejan de ser obvios, perdiéndose de conocer algunas joyas ocultas o semiocultas de una cultura rica que atravesó tres mil años y dejó vestigios de cada uno de sus períodos.

San Miguel de Allende – Guanajuato – Querétaro

 

 

Apenas al norte de la capital, por ejemplo, tres bellas ciudades coloniales esperan a sus visitantes para deslumbrarlos con su urdimbre de callejuelas empedradas, techos de tejas, paredes encaladas o coloreadas de ocres, celestes y verdes. Hay una arquitectura que sigue deslumbrando y un aire a pueblo que, sin embargo, exuda sofisticación. ¿La gente? Sin duda entre la más amable del mundo.

 

 

San Miguel de Allende

 

Lo primero que asalta mi cabeza cuando pienso en la bella San Miguel de Allende es la salida de unos novios de la catedral de estilo gótico y barroco, novios y cortejo que a su vez me recordaban imágenes de la peli Y tu mamá también. San Miguel de Allende es la más romántica de estas tres ciudades coloniales. Es Patrimonio de la Humanidad (así la designó la Unesco), y perderse por sus callecitas admirando su espléndida arquitectura es una aventura. No hay que dejar de pasar por el jardín principal y la iglesia de San Miguel, el centro cultural (con murales de Siqueiros), y una visita al barrio Del Chorro, ornado de jardines y hermosas fuentes, desde donde se pueden fotografiar las mejores vistas de San Miguel. Las noches son animadas y bohemias –especialmente durante el mes de julio, cuando se realiza el Festival de Jazz–, y compartir un trago del mejor tequila en alguno de sus jardines interiores, azoteas y placitas es un placer que nunca podrá olvidarse.

 

 

 

 

 

Guanajuato

 

 

Este lugar ostenta el honor, en primer lugar, de ser la ciudad natal de Diego Rivera. Es también Patrimonio de la Humanidad declarada por la Unesco y su centro histórico, que bien podría ser el de cualquier ciudadela europea, ofrece un dédalo de callejones empedrados que suben y bajan por la ladera del yacimiento minero La Valenciana, cuya visita también es un must. Guanajuato es una ciudad de lugares legendarios. Uno de los más conocidos es el famoso Callejón del Beso, un lugar tan estrecho en el que las parejas pueden besarse desde balcones opuestos. La casa del muralista Diego Rivera es actualmente un museo. Es el solar donde nació el artista y se conservan aún el mobiliario original, fotografías de la época y algo de la obra de Rivera.La plaza con sus bares a la calle es estupenda, y de a ratos el visitante se pregunta si realmente esto es México, Italia, España o Hungría.

 

           

 

 

 

 

 

 

 

Querétaro

 

 

Esta es la ciudad más importante de las llamadas joyas coloniales mexicanas. Tiene medio millón de habitantes, y lo más interesante es recorrer su importantísimo centro histórico. Allí encontraremos impresionantes edificios de estilo barroco, situados a lo largo de calles perfectamente trazadas. El Convento de Capuchinas, que data del siglo XVIII, sede del Museo de la Restauración; las cinco misiones franciscanas de la Sierra Gorda, del mismo período; los arcos de la ciudad vieja, que albergan bellísimos bares, restaurantes y cafés; el acueducto; la catedral, y la Casa de la Corregidora son tesoros latinoamericanos imprescindibles. Menos promocionados, muy interesantes, sumamente ilustrativos del México de la colonia, estos tres sitios merecen una visita del viajero curioso.