Es atrevidamente bella y dueña de una mirada transparente. Debutó en cine y en teatro, mientras afianza su relación con Andrés Calamaro, ídolo indiscutido del rock nacional. Aquí, la desnudez de cuerpo y alma de una mujer con ángel.

 

Ser novia de un rockero es fantasía femenina bastante común, ¿usted la tenía?

 

 

 

–Sí, de chica siempre estuve enamorada del cantante de Jamiroquai. Fui a tatuarme el logo escondida de mi madre, en el huesito dulce, cosa que ni en bikini se me viera.

 

 

–Cambió el protagonista, pero la fantasía se concretó.

 

 

–Sí, sigue vigente.

 

 

–Y nuevamente se tatuó.

 

 

–Es verdad, con Andrés tenemos la firma uno del otro en la muñeca. Fue un gesto romántico, nada más. Él me hinchó para hacerlo y accedí, queda lindo. Salí ganando yo, porque él tiene una firma más linda.

 

 

–En la película que estrenó se besa con otra mujer, ¿en la vida real alguna vez sucedió?

 

 

–No, en la vida real cero, soy más amarga que nadie. De hecho, para hacer la escena dije “bueno, acá tengo que pensar que estoy besando a un pibe o que estoy lamiendo un árbol”. Fue lo único que se me ocurrió.

 

 

“Andrés dice que el rockero con la conejita son como Perón y Evita, van juntos. Toda la vida hubo rockeros con conejitas playboy. A mí me gusta cómo se mezclan las cosas, me encanta que se lo tome así”.

 

 

–¿Es consciente de las fantasías que despierta en el otro?

 

 

–Está buenísimo, porque si hago una participación donde le doy un beso tremendo a una chica, está bueno que genere algo, me preocuparía que no se genere nada. Si me contratan para hacer de chica sexy lo quiero cumplir bien. Y si se despiertan fantasías, quiere decir que algo se comunicó. Sería un papelón hacer de chica sexy y que nadie se dé cuenta, me muero.

 

 

 

 

–¿Le alimenta el ego un poco?

 

 

–A mí personalmente me da lo mismo el ego. Es una cuestión laboral, después llego a mi casa y se acaba. No me gusta mezclar, no me gustaría estar todo el tiempo teniendo que hacer de chica sexy. En casa me gusta estar cómoda, andar en alpargatas y tomar mate. Esas cosas no tienen nada de sexy.

 

 

–¿Con Calamaro miran juntos su trabajo en Playboy?

 

 

–No, ni siquiera yo lo miro. Hago mi trabajo y chau, no me gusta mirarme.

 

 

–Pero él está muy orgulloso de usted.

 

 

–Totalmente, él dice que el rockero con la conejita son como Perón y Evita, van juntos. Toda la vida hubo rockeros con conejitas playboy. A mí me gusta cómo se mezclan las cosas, me encanta que se lo tome así.

 

 

“No podría sostener una relación si no me dejan hacer las cosas que a mí me gusta hacer, por ejemplo trabajar. Hay cosas que no tienen precio, y una es la libertad”.

 

 

–Y que su novio le guste a otras mujeres, ¿le gusta o le molesta?

 

 

–No, no me molesta, lo entiendo, a mí también me gusta mi novio. Está bien, no soy celosa. Aparte él es super-tranqui. No pasa por una cuestión física, sino que a lo mejor atraigan otras cosas. Es normal que suceda. En la pareja hay mucho de admiración. No me imagino con una pareja a la cual no admire.

 

 

–¿Cómo se llevan con la convivencia?

 

 

–Muy bien, muy tranquilo. Yo llevo mucha paz a casa, alguien tiene que ordenar las cosas y a mí no me cuesta por suerte, si no sería un despiole. Pasamos muy lindos días. Nos complementamos muy bien. Él cocina bárbaro. Yo soy mucho más ordenada. Somos muy compañeros. Imaginate que sigo alquilando el departamento donde vivía sola, por una cuestión de contrato. Si estamos juntos es porque realmente tenemos ganas y la pasamos bien, si no tranquilamente podríamos estar cada uno en la suya y seguir noviando como todo el mundo y listo.

 

 

–¿De quién fue la idea de convivir?

 

 

–De él. No me gusta presionar a los hombres. Creo que hacer eso sólo logra espantarlos.

 

 

–¿Qué les pasa en la pareja cuando hay rumores de crisis?

 

 

–No les damos bola, nosotros tenemos un mundo divino, que nadie conoce, entonces nos divierte que se digan un montón de cosas. Eso indica que, al final de cuentas, nadie sabe de nosotros.

 

 

–¿Hay algo que nunca podría perdonarle a una pareja?

 

 

–No podría sostener una pareja si no me dejan hacer las cosas que a mí me gusta hacer, por ejemplo trabajar. Hay cosas que no tienen precio, y una de ellas es la libertad.

 

 

–No parece ser un problema que tenga hoy.

 

 

–Para nada, al contrario. Tengo todo el amor y el apoyo que necesito, y más todavía.

 

 

 

–¿Sigue queriendo ser una novia eterna, no tiene ganas de casarse?

 

 

–No, de hecho si algún día me caso va a ser porque me insisten mucho, no porque yo lo pida. Por supuesto que es super-romántico, es un gesto divino y todo, pero como soy chica no me siento con la obligación de cumplir ciertas cosas, tiempos, mandatos o lo que sea. Me encanta que la cosa sea lo más libre posible para que sea lo más real, lo más dulce y honesta.

 

 

–¿Siente mucho la diferencia de edad?

 

 

–Para nada, él es más chico que yo por momentos. Me vuelve loca. Hoy en día con la diferencia de edad está superadísimo el tema.

 

 

–¿Cómo se compone su familia?

 

 

–Mi viejo, que es analista de sistemas; mi vieja, que tiene una fábrica textil, y dos hermanos: Matías, de 14, y Melanie, de 21.

 

 

–¿Cómo reaccionaron ellos ante su primera aparición en Playboy?

 

 

–No la vieron, yo me encargué de eso por las dudas, era algo muy nuevo. La mayoría de los capítulos ni yo los vi. Y la revista, la primera tapa que hice a los 19, eran fotos muy dulces, muy lindas.

 

 

–¿Cómo reaccionaron al enterarse de su relación con Calamaro?

 

 

–Se sorprendieron, pero lo tomaron bien. Por suerte vengo de un lugar donde lo importante es encarar las cosas de la mejor manera, con alegría para que estén todos bien, todos sanos. Que se puedan hablar las cosas. Es mejor contar que andar ocultando.

 

 

–¿Su novio es muy romántico?

 

 

–Sí. No me gustaría salir con un chico que no fuera romántico.

 

 

–¿Le dedicó alguna canción?

 

 

–Sí, un par, pero no están editadas. Una cosa es cuando escribe y otra cuando se sienta a grabar, que puede estar horas sin darle bola a nadie y llega un momento que ya no me gusta, ya me da lo mismo para quien es la canción, digo: “Basta, vamos a comer”. Cuando escribe es genial. Me pasó que en un papelito me escribió un poema medio gracioso y me encantó.

 

 

–¿Y la primera vez que escuchó el tema que le dedicó, qué le pasó?

 

 

–Me morí de amor.

 

 

 

Palmera: su nueva incursión en el cine

 

Esta película es la segunda en la que participa Breque. Fue dirigida por Leo Damario, cuenta con la narración en off de Érica García y la música de Carca de Babasónicos. 

 

En el film, seis amigas que representan a diferentes ninfas de la literatura y las artes plásticas viajan por el inconsciente de la protagonista, que permanece en coma luego de sufrir un accidente cerebrovascular en un paseo en bicicleta bajo efectos del LSD. Micaela interpreta a Afrodita.

 

 

Agradecimientos: Melifera Lingerie, Alberto Funes y Life Chekka.