El cantante de Miranda! repasa los altibajos de su carrera de popstar internacional. Como jurado de La voz Argentina, se convirtió en el mentor bondadoso de todo aquel que quiera alcanzar una estrella.

 

Confío en la sensibilidad del público, no siempre en su inteligencia”: con el “pop melodramático” de Miranda! Como banda de sonido, Ale Sergi da un golpe al corazón. “Lo sensible es mucho más común a todos que lo racional, porque uno siempre quiere tener fe.” Después de una fulgurante carrera como popstar aniñado y sentimental, que lo llevó  al éxito panregional a caballito de un hit que puso una frase vacua en boca de todo un continente (“¡es la guitarra de Lolo!”), Ale guió a los aspirantes del concurso televisivo La voz argentina con el didactismo y la bondad altruista de un mentor amoroso. Con su amiga Juliana Gattas, voz maternal de Miranda!, y junto al Puma Rodríguez, Axel y Soledad Pastorutti, Alejandro Gustavo Sergi (Haedo, 1971) integró la mesa examinadora del concurso de talentos que apuesta más a la emoción que al escarnio.“ Me da mucho miedo cuando alguien muy jovencito se mete en un concurso de televisión, tiene el sueño de cantar y lo consigue en tres meses. Me gustaría explicarle que si le ocurre eso es para festejar, pero que no siempre sucede. Salir ganador de un concurso así puede ser un arma peligrosísima.” La parábola del éxito habrá trazado una elipsis entre el pibe bonaerense que grabó demos durante quince años hasta que pudo “ganar un centavo con la música” y este tutor que brinda la voz de la experiencia. 

 

 

–¿En qué momento de s u carrera está?

 

 

–Creo que recién ahora me empiezan a entender. Ya no me gritan tanto “¡puto!” por la calle. Nos hicimos de un lugarcito y lo conservamos. Al principio tocamos en el indie y fuimos la gran cosa ahí; después sonamos en la radio y empezaron a escucharnos chicos y familias; llegamos a la T V y se sumaron señoras más grandes… Nunca éramos de ningún lado, pero tocábamos en todas partes. Ya no se nos cagan tanto de risa.

 

 

–¿Ese prejuicio era del público de los otros músicos? 

 

 

– Con el público fue más duro. No es que Miranda! no les gustara, era peor: a muchos les molestaba que existiera. Al final entendieron que somos un poco distintos, pero tampoco tanto. Ahora la paso mejor que en 2006, cuando estalló el tema “Don”. Estábamos locos.

 

 

–¿Qué fue lo más insólito que vivió en esa época de estrellato? 

 

 

–Se te iba todo al demonio en tu casa, se vencían las cuentas, volvías después de dos semanas y no andaba nada. La gira constante es una meseta donde no  progresás. Es lindo, pero es como un nirvana: vas tocando el mismo show todas las noches, pero no podés hacer algo nuevo.

 

 

–¿Cómo le afecta la rutina?

 

 

–El tema “Don” lo tocamos 200 mil veces, pero a mí me encanta porque a la gente le gusta. ¡Si lo cantaron hasta Mirtha y Susana! Nunca me cansé de la música, pero sí de los viajes. Y ahora pienso “qué tontería”, debería haberlo tomado de otra manera. Tenía mucha preocupación sobre cómo iba a ser el show. Tocábamos ante audiencias enormes y yo pensaba que no estaba a la altura. Que el disco estaba bien, pero el show no: le poníamos mucho carisma, pero faltaba una vuelta para que la música en vivo no fuera una recreación de lo que habíamos grabado. Me perseguía mucho con eso. Era mi karma.

 

 

–Ya dijo “nirvana” y “karma”, ¿está en plan Sri Sri Ravi Sergi?  

 

 

– No me pegó la espiritualidadnew age, pero estoy tomando más conciencia de eso. Soy muy mental y descubrí que muchas cosas pasan de la cabeza al cuerpo. Estoy buscando atajos para la tranquilidad.

 

 

– En estos 10 años de Miranda!, ¿tuvieron algún momento E! True Holly Wood Story?

 

 

– Sí, pero nada muy vistoso. Nada más que las miserias de cada uno. La parte oscura es esa: intentar que no se apague la l lama. Trabajar de esto era nuestro sueño pero en un momento lo dejamos de lado. La primera defensa debió ser contra nosotros mismos: “No arruinemos todo lo que conseguimos, sigamos adelante”. No es que vivamos de glorias pasadas: si bien ya no tenemos un éxito como fue “Don”, no tengo la ambición de ser el número uno de nada.

 

 

–Pero vivieron muchas cosas de popstars.

 

–Claro, pero no es así todas las noches. Algún sábado hacemos un priva do y le pedimos a la chica que cumple 15 que suba al escenario… ¡y ni quiere! Nunca voy a tener el lugar de un ídolo como Ricky Martin: quiero ser como William, que no es un número uno pero está en todos lados. En algún momento se me va a terminar la aurora degracia en el escenario. Si un saber de abuelas repetía que “podés nacer con estrella o estrellado”, aunque desconfíe de la durabilidad de sus talentos escénicos Ale Sergi tiene lo que hay que tener para ser un popstar moderno: talento, afabilidad, ambigüedad y una cercana lejanía (que se disculpe el oxímoron). Se entiende: nació con estrella. Y por eso se presta al juego de responder todas las preguntas del cuestionario Tiger Beat. Creado en 1967 por la revista homónima para adolescentes con una entrevista fundacional a The Monkees, se dice que este cuestionario tiene la virtud de alumbrar las zonas más recónditas del corazón de un artista, que tiene el poder de alcanzar una estrella. 

 

 

 

“¿Qué animal describe mejor al tipo de mujer que me interesa? ¡Gato!”

 

 

–¿Cómo lo describiría su madre en una sola palabra?

 

 

–“Igualito a mí.” No es una palabra pero es un concepto, ¿vale?

 

 

– ¿Cuál es su flor favorita?

 

 

–El jazmín.

 

 

–¿Cuál es la pregunta maliciosa que le hicieron?  

 

 

–“¿Escuché que se están por separar?” Ahora también nos preguntan, a veces con buena onda pero muchas veces con malicia, si nos hubiéramos presentado en u n concurso como La voz. Me lo preguntan como diciendo “ustedes se vendieron y están en la televisión”.

 

 

–¿Cuál es la palabra del idioma español que le gustaría haber inventado?  

 

 

–“Chongo”.

 

 

–¿ Dónde le gustaría vivir? 

 

 

–Me gusta acá y si no en Uruguay. O tal vez en España. 

 

 

–¿Cuál es la primera frase que le viene a la mente?

 

 

–“A caballo regalado no se le miran los dientes”.

 

 

—¿Qué animal describe mejor al tipo de mujer en que se interesa? 

 

 

—¡Gato!

 

 

– Si pudiera cambiar su nombre, ¿por cuál lo cambiaría?

 

 

–No me gusta “Alejandro Gustavo”.

 

 

 

“El tema ‘Don’ lo tocamos 200 mil veces, pero a mí me encanta porque a la gente le gusta. ¡Si lo cantaron hasta Mirtha y Susana! Nunca me cansé de la música, pero sí de los viajes. Y ahora pienso ‘qué tontería’”.