El ex notero intrépido de CQC es hoy un hombre tranquilo que le escapa a la televisión y disfruta de su trabajo al frente de las tardes de Rock & Pop. La suerte, dice en esta nota, está de su lado.

Hijo único, vegetariano –pero de los que comen pescado, lo que reconoce como una contradicción–, hincha de Independiente, curioso –a veces más, a veces menos, según devela–. Un tipo ordenado y con mucha suerte que, a sus 35 años, ha empezado a valorar y hasta disfrutar de sus logros con menos culpa. Su éxito de 2012 es claro: haber trabajado de lo que le gusta y estar en Rock and Pop FM 95.9, dial en el que conduce, de lunes a viernes de 16 a 18, Gente sexy. A la hora de contar su fracaso, el fracaso del año, no encuentra las palabras, duda, y pide tiempo: “Sigo buscando fracasos, si querés, al final de la nota te digo, durante la entrevista me va a venir”. Tiempo concedido. “Fracasooo (sic), qué difícil lo del fracaso”, insiste, mientras revisa mentalmente su 2012.

 

–¿Es un hombre optimista?

 

–En los últimos años me puse optimista, antes era más desencantado. En el último tiempo aprendí a disfrutar un poquito más.

 

–¿Cómo fue el proceso?

 

–Me avivé y me di cuenta de que algunos tenemos ciertos privilegios. No digo ser un boludo alegre, pero nosotros somos unos privilegiados. No quiero ponerme en Claudio María Domínguez tampoco, pero tuvimos alguna suerte. Y con los años aprendí a disfrutar un poquito más de esa suerte.

 

–¿Cree que las cosas que le pasan y le pasaron fueron por buena suerte entonces?

 

–Creo que hay que ayudarla, pero sí, un golpecito de suerte necesitás. Conozco mucha gente que es muy talentosa y que no está viviendo de lo que debería vivir. Yo me considero un tipo afortunado y que tuvo algunos golpes de suerte a lo largo de la vida. Uno de ellos fue haber entrado en CQC, que fue el único casting que hice en mi vida.

 

–¿Le da miedo convertirse en un boludo feliz?

 

–No, porque trato de ser consciente de todo, entiendo que arranqué la nota muy El arte de Vivir, pero no.

 

 

–¿Cómo se imagina de grande?

 

–Espero y me gustaría poder seguir viviendo como ahora, tener un laburo que me guste, seguir teniendo inquietudes y curiosidad. Quiero mantener la curiosidad intacta, eso me parece que estaría bueno, porque el aburguesamiento es un pecado, sobre todo para los que trabajamos en los medios. Además, te das cuenta cuando alguien está aburguesado. A mí, en lo particular, no me gustaría eso.

 

–¿Percibe el aburguesamiento ajeno, o también el propio?

 

–Cuando trabajaba en CQC, los últimos cuatro años traté de combatir el aburguesamiento porque hacía muchos años que estaba trabajando y no quería caer en eso. Soy muy responsable de los trabajos que tengo y eso hace que esté muy atento para no caer. Aun en la radio, donde soy bastante nuevo, estoy muy atento para que no haya un solo atisbo de aburguesamiento. No quiero ser una larva o un paracaidista que se sienta y nada más. Un programa de radio hecho por alguien a quien no le interesa se nota y es choto.

 

–¿Qué cosas debe tener un programa para que le resulte interesante?

 

–Gente interesante en la mesa, que pueda aportar algo que yo no pueda aportar, un contenido musical interesante también, rico. Es importante que haya contenido, no que sea sólo una charla entre nosotros, me gusta la charla, me parece que es necesario eso, pero trato de que no se extienda. Además, mi programa es cortito, dura dos horas. Clemente, que se define como un curioso, está enganchado con la novela gráfica por un amigo que lo “cebó”.

 

Mientras lee Watchmen, ya sabe que seguirá este camino por un tiempo, y que leerá “por lo menos cuatro o cinco más”. “Watchmen me la habían regalado a los 22 años pero la dejé ahí, no me interesó, y ahora con 35 me enganché”, recuerda el ex muchacho de traje negro y lentes oscuros. “Estoy cebadoaveriguando sobre novela gráfi ca, ya sé qué voy a leer cuando termine esto”, agrega. Reconoce que es de meterse en algo “a full unos meses” y que luego abandona, pero asegura que, cuando abandona, “por lo menos se nutrió un montón”.

 

–¿Y de qué cosas se nutre, en general?

 

–Desde una buena novela hasta leer medios de afuera, blogs y sitios de cultura pop. Me gusta ver una buena serie, y enterarme qué otras cosas hicieron los que trabajan ahí. También me gusta escuchar un buen disco; con la música me despierta más la curiosidad hacia el pasado que hacia el futuro, no estoy tan ávido de cosas nuevas sino más bien de revisar algunas historias. En la radio, este chico ya no tan chico que conocimos en la tele está feliz y no cree volver a la pantalla chica en el corto plazo.

 

–¿Tiene planes de TV para 2013?

 

–No creo que haga tele, tendría que ser algo en lo que me sienta muy cómodo, no quiero hacer cualquier cosa y no tengo una necesidad de estar. Me mantengo abierto a todo, pero después me fijo muy bien si puedo rendir o no en eso que me proponen. No quiero que suene soberbio, porque no es mi intención. En realidad, soy consciente de mis limitaciones y sé para qué puedo rendir y para qué no. Agradezco no sentir la necesidad de estar en pantalla, nunca me picó ese bicho.

 

–Sin embargo, estuvo nueve años en uno de los programas más exitosos de los últimos tiempos.

 

–Sí, lo hice nueve años pero estaba en un programa que me protegía mucho en la edición. Para salir a hacer cualquier gilada no me interesa, y no hay una guita que me garpe eso.

 

–¿No le da miedo decir que no y cerrarse puertas?

 

–Prefiero no especular, no me interesa. Si hay alguien que no me quiere porque en algún momento le dije que no, vaffanculo.

 

 

En un tramo de la entrevista, Clemente comenta que es hijo único y rápidamente aclara: “No soy el paradigma de hijo único mal criado, no me gustan los mal criados. Viví con mis padres hasta que mi viejo falleció y después mi madre trabajaba y yo estaba solo en casa, y me acostumbré mucho a la soledad, a disfrutarla”. Ya estamos por terminar la nota y de su fracaso de 2012 todavía no aparece nada. Le propongo dejarlo pensando unos minutos.

 

–¿Lo tiene?

 

–No, no lo tengo… Ah, ¡sí! todavía no terminé de arreglar el techo de casa, y se inunda cuando llueve.

 

 

Agradecimientos: Mauro Bersanker de T&T GROUP