Es columnista del noticiero más visto del país, desde donde entrevista a megacelebridades como Lady Gaga o James Cameron. Asegura que ningún famoso la intimida y habla de su sexualidad sin rodeos. Como debe ser.

Jowi es un chica tan ocupada que tuvimos que reservar un sábado completo para hacer esta nota. Su agenda cotidiana incluye tres trabajos fijos, a los que se suman eventos, notas y presentaciones. Además de su popular participación en el prime time de Telefé, conduce Beats, de 11 a 13 por FM Delta 90.3, es la anfitriona en el Terra Live Music cada jueves (terra.com.ar) y está armando su propio sitio de noticias de música online. Ella, que nunca para, se toma un tiempo para compartir con El Planeta Urbano una charla en la que no faltan el humor y la reflexión.

 

–¿Cuál fue el primer tatuaje?

 

–Fue cuando tenía dieciséis años, me tatué la palabra “padre” en chino mandarín.

 

–¿Y su padre qué dijo?

 

– “¿Por qué te lo hiciste tan cerca del culo?”

 

–¿Todos sus tatuajes tienen un significado?

 

–No. Pero estos que tengo en las muñecas, que dicen “izquierda” y “derecha”, los uso.

 

–¿Para qué?

 

–Para saber cuál es la mano izquierda y cuál la derecha.

 

–Me provoca mucha risa.

 

–Bueno, esa es la reacción que tiene todo el mundo, se caga de risa, pero la verdad es que soy muy disléxica y no sé distinguir los lados.

 

–¿Por qué decidió ser locutora?

 

–Porque me encanta la radio. Escucho radio desde chica, siempre antes de ir a dormir me acostaba con el walkman y pasaba diferentes diales, de tango, de folklore, FM Hit. Me encantaba, me quedaba dormida así.

 

–Entonces, su pasión siempre fue la radio.

 

–Sí, me gusta como medio. Además, me gusta hablar mucho. Pensé también en seguir Veterinaria, porque adoro a los animales, pero para eso había que estudiar mucho de físicoquímica, de ciencias exactas, y eso no es lo mío.

 

–¿Qué animales tiene?

 

–Dos gatos, dos adoptaditos. Soy como Angelina, que adopta negritos. 

 

–¿Angelina es su referente?

 

–Ni en pedo es mi referente.

 

–Bueno, no digamos referente, digamos que la ama.

 

–La pregunta es: ¿quién no ama a Angelina? O sea, yo quiero que me adopte, ¿se entiende?

 

–Bueno, nos repartimos: uno se queda con Angelina y el otro con Brad Pitt.

 

–Obvio, a mí no me gusta Brad. Hagamos el combo, yo me quedo con ella y vos con él. Somos dos huerfanitos que queremos que nos adopten.

 

–Tal vez en algún momento le toque entrevistarla. Si le tocó Lady Gaga…

 

–No me compares a Lady Gaga con Angelina porque no da. Gaga es un suceso, Angelina viene de chiquita. Cuando la fui a entrevistar a Lady Gaga estaba en su pico de gloria, pero igual no sé si me encantó conocerla.

 

–¿Por qué? 

 

–Medio dura, no sé. No pretendo que sea simpática.

 

–Igual, se paró a darle un beso al final de la entrevista.

 

–Obvio, pero no sé si eso le cayó muy bien. Se supone que le tenés que dar la mano, y antes de entrar te dicen qué cosas no quiere que le preguntes, y todo está cronometrado. Como mucho, te dan siete minutos.

 

–¿La intimidó la situación?

 

–Un poco sí. Es una mina que está dura por el traje que tiene, que no se puede parar por las plataformas de ochenta centímetros y que te mira con cara de “¿qué onda?”.

 

–Hay que tener coraje para plantarse ante ese tipo de estrellas, hablando en otro idioma…

 

–Yo creo que no hay que pensar. He entrevistado a gente que si me ponía a pensar antes de atravesar la puerta, me iba corriendo.

 

–¿Ejemplos?

 

–James Cameron, Jude Law, Robert Downey Jr. Son tipos grossos, y yo tengo que hacer como que son el almacenero, en plan: “No sos tan importante, flaco. Por algo estás acá conmigo”. Pero son estrellas, tienen piel de estrellas.

 

–Aunque nunca le dieron miedo.

 

–No, miedo no. En el momento en que estoy por hacer una nota siento una alegría inmensa, me siento muy afortunada.

 

–¿Alguna vez pasó algo con uno de sus entrevistados?

 

–No, pero una vez soñé que entrevistaba a Madonna y le pedía un pico. Al final de la nota le decía: “No te voy a ver nunca más, así que por favor dame un beso, Madonna, te amo”. Y ella me lo daba. Y el sueño seguía que yo pedía la foto del pico y la pegaba en la heladera de mi casa.

 

–Ah, era un sueño con continuidad. 

 

–Obvio, yo sueño a colores, con guión y todo. Sueño poco, pero cuando pasa, sueño fuerte, fuerte jodido.

 

–¿Estaría con Madonna?

 

–Un encuentro sexual, no. A Madonna la pondría en la mesa de luz a que me baile “Vogue” todas las noches, pero no tengo con ella una cosa erótica.

 

–¿Hubo un momento en que le pesó su sexualidad?

 

–No, para nada, nunca.

 

–¿Alguna vez tuvo problemas con eso? ¿Familiares, laborales?

 

–No, para nada. Por suerte, nunca.

 

–¿Siente la responsabilidad de ser activista?

 

–No, no me parece que por el simple hecho de laburar en tele y pertenecer a algo tengas que ser activista. Si me vienen a hacer una nota, tengo muy en claro lo que pienso y lo que siento.

 

–¿Cómo reaccionó cuando la revista Paparazzi publicó unas fotos suyas con su novia?

 

–Cuando me sacaron las fotos con mi pareja, vinieron los periodistas en plan polémica, y nada que ver. Polémica para vos, flaco, pero llegaste tarde. Yo hace mucho que estoy en pareja, y no tenés idea de las cosas que pasé. Y no tenés idea de lo que estás hablando. Entonces, no busquen polémica donde no la hay.

 

–Lamentablemente, eso todavía es polémico.

 

–La gente que se caga en todo, que no le importa lo que diga el resto, es la que sobrepasa eso. A la gente que está más allá, que está segura de quien es, es muy difícil criticarla.

 

–¿Nunca tuvo dudas?

 

–Yo nunca tuve dudas, para mí nunca fue un conflicto. Todos los procesos que debía hacer te aseguro que los hice, y fue un huracán por dentro, pero bueno, acá estoy. Y siempre estuve en el lugar que quise, en todo sentido.

 

–Parece una mujer muy segura.

 

–Así como me ves, no soy tan segura con mi cuerpo, tengo un montón de disconformidades. Yo el año que viene me saco tetas, no estoy cómoda así.

 

–Pero duele, me dijeron que duele.

 

–La vida duele.

 

–Entonces, se va a sacar.

 

–Sí, qué se yo, estoy harta de ser tetona, no es verdad que una la pasa bien.

 

–Yo en su lugar no me sacaría.

 

–Bueno, imaginate tener unos huevos hasta la rodilla. Cuando un hombre te dice eso, le respondo lo de los huevos. Son tan básicos.

 

–Así somos. Cambiando de tema, ¿cómo se lleva con las redes sociales?

 

–Uso casi todas, con Twitter me empecé a relacionar hace poco, pero le encontré la vuelta. Intento usarlo para laburos, cosas que hago, lugares adonde voy; es la red con más contacto directo. Sigo a varias personas que admiro o que me interesa lo que hacen, me entero de festivales.

 

–¿Se considera adicta a estas redes?

 

–Prefiero pensar que no soy adicta, pero el hecho de tener un celular con internet hace que lo chequee todo más seguido, porque está ahí, al alcance de tu mano. Pero genera demasiada ansiedad, esa es la parte que no me gusta.

 

–¿Cuánto tiempo podría pasar desconectada de todo?

 

–En la ciudad me parece casi imposible, pero si me voy de vacaciones no me llevo ni celular ni reloj, me guío por el hambre y el sueño. Me conecto con el lugar en el que estoy. Hay que aprender a adaptarse pero sin obsesionarse. Me da la sensación de que ahora la vida tiene demasiadas aplicaciones.

 

 

Maquillaje y peinado: Laura Copó Estudio 4825-2015

 

Vestuario: Adidas, Grupo 134, Ona Saez y Volcom

 

Retoque digital: Alejandro Calderone Caviglia