La música de los 80 pasó de moda, pero la de los 70 no. ¿Caprichos de los tiempos? Nada de eso, es una cuestión de calidad. Ejemplos sobran, pero si hay que dar uno, sería Marquee Moon, de Television.

 

Hay cosas que pasaron de moda, sobre todo en la música. También pasan de moda las cosas en el cine, en la política y en la ropa. De todas maneras, hace un montón, Oscarcito Wilde declamó a los cuatro vientos, abanicando las manos: “Si la moda fuese algo importante, no la cambiarían cada seis meses”, así que hablemos de algo que no pasó jamás de moda, básicamente porque jamás lo estuvo. Es curioso este punto: han pasado de moda los discos de los 80, pero no los de los 70. Pasó de moda Billy Idol, pero no David Bowie, pasó de moda Bon Jovi pero no Queen, pasó de moda Gregory Abbott pero Stevie Wonder sigue ahí. Prince se la banca todavía como único ícono de los 80 en la música pop, pero Madonna ya da un poco de ternura cuando abre las piernas y gime en el escenario, aunque tengo amigos que aún miran a Tina Turner o a la Blondie con concupiscencia.

 

Pasó de moda The Police pero no The Clash, y así podemos seguir hasta la tarde del viernes. Hoy ya nadie se banca, para terminar con esta odiosa diatriba, un disco entero de UB40, pero no pasa semana en la que alguno no ponga Uprising, de Marley, en la radio. 

 

OK, quedemos en algo, la excepción a esta regla, cuando no, la damos nosotros, que justamente en los 80 dimos a luz al mejor rock en castellano de toda la historia de la humanidad.

 

Pero debemos tener en cuenta que veníamos de diez años de oscurantismo en los que no pudimos hacer nada de nada, porque como en todo Estado totalitario lo que no está prohibido es obligatorio, así que cuando se fueron del gobierno los idiotas violentos, resultó ser que atrás de la puerta estaban esperando cientos de jóvenes que habían sobrevivido a la sangría para mostrarles a todos los demás lo que estaba pasando mas allá de nuestras fronteras. Así es cómo mientras en Estados Unidos y en Londres se babeaban con The Blow Monkeys y con Guns N’ Roses, que la verdad no estaban tan mal, acá surgían Los Redondos, Soda, el mejor Fito, Los Abuelos y demás, así que para nosotros los 80 se han convertido más en un modelo a seguir que en un mito a derribar. De modo que acá no tanto, pero allá arriba, donde hablan en inglés todo el día, los 80 fueron la triste siesta después de un coito fenomenal.

 

¿Adónde voy con todo esto? A descubrir el velo del cénit de los 70. Marquee Moon, de Television, la genial banda de Tom Verlaine, el hombre más seductor, inteligente, talentoso, bueno y genial de Nueva York, cetro cedido en mano por el anterior Master of the Universe neoyorquino, nada menos que Lou Reed. Imagínense si no estamos frente al mejor hombre del mundo: ¡fue el primer novio de Patti Smith!

 

Sin duda, con muchos fundamentos, Marquee Moon es el punto más alto de la música generada durante los 70. Television era una banda punk más cercana a The Velvet Underground, de Lou y Andy Warhol, que a The Stooges, de Iggy Pop. Producto salido de esa gran factoría de punks célebres que fue el CBGB´s, Televisión era Tom Verlaine y tres más. Tom se hacía llamar así como homenaje permanente a su poeta favorito, el gran mago del simbolismo, el oscurísimo Paul Verlaine, capitán de ese famoso mediocampo campeón del mundo que se llamó poesía negra francesa, que Paul integraba con Baudelaire y con Rimbaud. Television llegó al CBGB´s antes que todos. Fueron los primeros en tocar allí, y después de ellos llegaría la plana mayor de desarrapados célebres del punk y la new wave de fines de los 70 en Nueva York: The Ramones, Blondie, la misma Patti Smith, Talking Heads y demás. Es curioso, pero lo que pasaba en el CBGB´s era lo mismo que pasaba en el Marquee de Londres al mismo tiempo. En el CBGB´s tocaban una noche Television y Talking Heads, y en el Marquee, Sex Pistols y The Clash, por ejemplo.

 

Acá, en Baires, en esos momentos, el show de moda era Sergio Denis, y la visita del año era Julio Iglesias. Esto va como apéndice para apoyar esa tesis de hace unas líneas acerca de los geniales 80 que se generaron acá. Cómo no íbamos a ser punks los jovencitos de aquella época si cada sábado teníamos ganas de hacer realidad el tiro en los huevos, conformándonos durante años con estos tipos mientras sabíamos que allá existían lugares como esos, con músicos como esos. Acá, sin desmerecer, pero trazando una raya, la visita más avanzada en el 77 fueron Los Jaivas en Obras.

 

Television es también solamente un disco, actitud que acerca más a Verlaine a sus admirados franceses que a sus colegas punks, que se caracterizaban por sacar un disco atrás de otro sin preocuparse demasiado por nada. Television fue Marquee Moon (marquee, en inglés, son las marquesinas que están en las veredas de los teatros), así que si bien esta luna de marquesina remitía a la gilada, a esos carteles luminosos, en realidad era un llamado a sus iguales londinenses, como un llamado de amor indio que decía: “Hey, acá estamos nosotros como ustedes”.

 

Marquee Moon fue el primer disco de Tom Verlaine con Television, aparecido en mayo del 77, estaba producido por Tom y Andy Johns, que venía de trabajar con los Stones nada menos que en Goats Head Soup y en It’s Only Rock ‘n’ Roll.

 

Se me ocurre que para tener una clara idea del significado de este disco y su influencia en la cultura de masas, hay que decir que Marquee Moon fue considerado por la prestigiosa organización estadounidense Pitchfork, una de las publicaciones más respetadas y consultadas por todos aquellos que de alguna manera nos dedicamos a la música, como el mejor disco del mundo en los años 70. Con respecto a Pitchfork y su grado de exigencia, vale la pena recordar que a The Bends, de Radiohead, le dio ocho puntos y medio, siendo uno de los puntajes más altos que ha dado desde siempre. Y hasta había un chiste dando vueltas por internet que decía que los de Pitchfork eran tan exigentes que, al invento de la música, le habían puesto siete puntos sobre 10, ya que según ellos le faltaban algunas notas y podría haber sido diseñada más ágil y con menos complicaciones. En fin.

 

Marquee Moon es el punto más alto de la música nacida en esos años, una referencia adecuada de un camino que no todos tomaron allá en el mundo punk, el de componer y tocar más que a los pedos, intensamente. No eran fáciles las noches en el CBGB´s en el 77.

 

 

Con los años tuve la oportunidad de pasar algunas noches allí y recuerdo que había algo en esa borrachera que le otorgaba una mística única. Igual que cuando estuve en el Marquee londinense: había historia en cada silla, en cada pared, en cada agujero del piso.

 

Eran bravas las noches del 77 en el CBGB´s, en pleno Bowery neoyorkino. Una zona llena de licorerías y tiendas con pipas y canutos y papel de fumar en las vidrieras. Recordemos que en esos años aún no existían el crack ni el sida, así que la diversión estaba asegurada, lo que no estaba seguro era el después. Así es como me pintaban el Bowery de esos años, como una calle que de noche se encendía y se llenaba de marginetas y dealers, de putas y punks, y a la mañana siguiente los vecinos tenían que correr los semicadáveres de sus veredas para llevar a los chicos al colegio.

 

En ese ámbito, se me ocurre ver a Television como la flor en el tacho de la basura. Ellos eran cuatro, con TV en la guitarra y en la voz, más Richard Lloyd en la otra guitarra, Fred Smith en el bajo y Billy Ficca en batería, un típico cuarteto de rock de la época. La diferencia la hacía Verlaine. La verdad es que de las canciones no voy a decir nada porque no me da la cabeza, no se han inventado las palabras que necesitaría para expresar lo que siento, aún hoy, al escucharlas. Jamás recomiendo ni aconsejo comprar, bajar o robar discos, pero si hay una música que me llevaría cuando pase al mundo de los invisibles, después de cargar “I Want You”, de Marvin, si queda un lugarcito en mi equipaje a la eternidad, lo ocuparía Marquee Moon. Adiós.