El lugar de trabajo de los empleados de Google Argentina es el Wonderland del oficinista promedio. Desde bares all inclusive hasta salas de relajación, todo ocurre en un espacio físico perfecto y se conecta virtualmente a través de la nube. Leer para creer. 

Los inicios

 

Larry Page y Sergey Brin, dos estudiantes de la universidad de Stanford, idearon en 1996 un proyecto académico que años más tarde se convertiría en lo que hoy conocemos como Google. Todo comenzó en el garage de Susan Wojcicki, amiga de ambos y hoy miembro de la mesa chica de Google, que se convirtió en la primera oficina corporativa de la empresa. Catorce años transcurrieron desde entonces, en los que la compañía pasó a tener más de 35.000 empleados y oficinas alrededor del mundo entero. Sin embargo, el espíritu de start up que la vio nacer se mantiene vigente, habiendo dando paso a una cultura con rasgos distintivos, que hoy podemos llamar Cultura Google.

 

 

Terraza con deck y vista al río de Puerto Madero. Así da gusto trabajar.

 

 

El método

 

La forma de trabajar en Google es inseparable de la tecnología que utilizan los empleados para comunicarse y llevar adelante los proyectos. Los googlers –tal como se conoce los empleados de la organización– usamos nuestra propia tecnología, Google Apps, una plataforma basada en la nube, que ofrece un conjunto de aplicaciones que no requieren ser instaladas y son actualizadas automáticamente.

 

Cada empleado cuenta con su propia Mac, para llevarla a donde quiera.

 

Además, al estar alojadas ahí, permiten el trabajo grupal en tiempo real, rasgo que impacta fuertemente sobre la cultura Google. Gmail, Drive, Calendar, Google+ y Picasa son algunas de las herramientas más conocidas que integran esta suite.

 

¿Qué es la nube? Se trata un espacio propio, un “cajón” virtual en donde entra toda la información pertinente: contactos, agenda, fotos, documentos, todas las cosas que conforman la vida social, laboral y familiar. De la misma manera que es repositorio, también es puerta de acceso para otras herramientas alojadas en la nube. Este es un concepto atado a la libertad: la libertad de poder acceder desde cualquier dispositivo y cualquier lugar a la misma información.

 

Y también es un concepto atado a la seguridad, porque perder el celular o la tablet no implica perder fotos, e-mails y demás archivos, que estarán almacenados por siempre en la nube.

 

Google establece estructuras organizacionales planas, brinda un gran acceso a la información (incluso alguna que, en otras empresas, sería considerada confidencial) y promueve el debate de ideas.

 

Googleland

 

Al igual que el espacio virtual, los espacios físicos también crean cultura. La arquitectura y la estética influyen sobre las dinámicas de trabajo y el clima laboral.

 

Por este motivo, el diseño de las oficinas de Google Argentina, que abrieron sus puertas a finales del año 2006, busca la coherencia con los valores de la empresa.

 

Las mejores ideas ocurren en el momento menos esperado, en charlas informales con compañeros, durante el café de media mañana o en la pausa de la tarde. Por eso, en las oficinas de Google abundan los espacios comunes, que fomentan la interacción en los momentos de trabajo, recreación y comida.

Reciclar es una premisa indispensable en las oficinas de Google.

 

La sala de juegos cuenta con ping-pong, metegol, juegos de mesa y una estación para jugar a la Wii. Los googlers suelen congregarse alrededor de los kitchen corners, de los cuales hay cuatro (dos por piso), con café, galletitas, golosinas, fruta, jugos y lácteos disponibles todo el día y de manera gratuita. Toda esta infraestructura está pensada en función de la interacción y de la colaboración.

 

 

Las salas de reuniones más íntimas funcionan como verdaderas islas dentro del edificio.

 

 

Otro de los espacios más frecuentados es el comedor, abierto todo el día y al que los concurrentes se refieren por su nombre oficial: Mafalda. Fueron los propios empleados quienes decidieron nombrar a todas las salas de reunión del segundo piso con personajes de historieta: Condorito, Hijitus, Susanita; mientras que las salas del primer piso recibieron nombres de barrios porteños, desde La Boca hasta Núñez. A su vez, en las oficinas de Google Argentina se buscan permanentemente actividades para inspirar a los googlers y despertar la creatividad.

 

Las propuestas van desde clases de cocina en el comedor hasta cursos de meditación o clases de improvisación, que tienen lugar en la sala de relax.

 

 

El gimnasio es libre y se encuentra a pocos metros de los escritorios.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los colores característicos de la empresa son visibles en todo el edificio.

 

Por las nubes

 

Además del entorno que se ofrece al staff “en tierra”, hay otras facilidades que se concentran en la nube: Google Apps establece un entorno virtual que facilita la coordinación de los equipos y la colaboración. Por ejemplo, a través de Google Calendar, los Googlers pueden visualizar las agendas de los compañeros de trabajo y jefes, identificar horarios libres para establecer reuniones e incluso reservar salas. A su vez, Google Drive permite crear y compartir documentos, presentaciones o planillas de cálculo. La diferencia con otros softwares radica en que estos documentos, al estar alojados en la nube, permiten la edición y el guardado en tiempo real. Por este motivo, los documentos no son enviados, sino que son compartidos a través de un link. Este modo de trabajo permite que dos personas o más trabajen simultáneamente sobre un mismo documento desde diferentes lugares o dispositivos. Además, mientras trabajan, pueden chatear a través de una función que existe dentro del Drive.

La “plaza” de Google funciona como espacio de recreación.

 

Los Googlers –empleados de la organización– suelen congregarse alrededor de los kitchen corners, con café, galletitas, frutas, golosinas, jugos y lácteos disponibles todo el día y gratuitamente. 

 

Todo es de todos

 

Google busca activamente la participación de sus empleados. Para esto, establece estructuras organizacionales planas, brinda un gran acceso a la información (incluso alguna que, en otras empresas, sería considerada confidencial) y promueve el debate de ideas. Los espacios son abiertos y muy luminosos.

 

En las oficinas de la organización abundan los espacios comunes, que fomentan la interacción en los momentos de trabajo, recreación y comida.

 

A simple vista, resulta imposible adivinar cuál de las oficinas corresponde al director general o la de la directora para hispanoamérica. Esto forma parte de la cultura de la horizontalidad trasladada a la arquitectura, en la que el espacio físico no reconoce jerarquías.

 

Todos los viernes, la casa matriz en Mountain View convoca a la reunión conocida como TGIF, en la que cualquier persona puede preguntar lo que quiera o compartir sus ideas y sugerencias. Además, oficinas locales como la de Buenos Aires tienen su reunión semanal denominada All Hands que, como su nombre indica, busca activamente la participación de todas las manos de la organización. En estas reuniones se discuten las estrategias de la empresa y el estado de cumplimiento de los objetivos y se comparte información que en otras empresas sería considerada confidencial.