La única hija de Mariana Arias tiene 20 años, trabaja como modelo y estudia Diseño de Indumentaria. Además de compartir la cara exótica de su madre, heredó de ella la pasión por la moda y la paz que transmite con su voz y su mirada.

Mariana Arias comenzó a desfilar a los 17 años, cuando estudiaba en la Alianza Francesa y un cazador de modelos quedó pasmado con su notable altura y semblante. A partir de entonces, su vida cambió por completo: recorrió el mundo, desfiló para Oscar de la Renta y Valentino y se convirtió en un ícono de la emblemática generación de modelos argentinas de fines de los ochenta y principios de los noventa. Mariana, sin embargo, tenía otras inquietudes. Siempre quiso estudiar psicología, el cine y la literatura figuraban entre sus grandes intereses y el periodismo era otra de sus tareas pendientes. Pero las luces y los brillos la instalaron en un mundo de extrema frivolidad que le resultaba cómodo y divertido por momentos, pero ajeno a su esencia.

 

Así estuvo, hasta que llegó Paloma y sus prioridades cambiaron por completo. “Me gusta ser mamá. Es una de las cosas que más disfruto y, además, la maternidad me hizo crecer mucho y generó la necesidad de encontrar un rumbo en mi vida, me dio un fuerte sostén. Cuando nació Paloma tuve una claridad mucho más certera de que no me sentía cómoda en ese lugar, de que quería transmitirle a mi hija otra cosa. Yo había perdido mucho, y no quería lo mismo para ella”, recuerda. Mariana se separó de Marcelo Cepeda, el padre de Paloma, en el año 97.

Desde entonces, madre e hija conviven solas y sus vidas funcionan de manera simbiótica. Cuando Paloma terminó el colegio, Mariana se puso firme para que comenzara una carrera universitaria. Quería que su hija tuviera límites, las restricciones que ella misma no había tenido cuando, con dieciocho años,  andaba sola por el mundo rodeada de flashes y estímulos que rozaban el peligro.

 

“Ella eligió construir una vida distinta de la mía”, contaba Mariana hace más de un año, cuando Paloma todavía  no había comenzado a modelar. “A la misma edad que yo decidí ser modelo, mi hija optó por estudiar en la universidad, y eso lo veo mucho mejor. Siempre hablamos sobre la importancia de seguir una carrera y la incentivé para que lo hiciera porque me habría gustado que mis padres lo hubieran hecho conmigo.

 

Valoro mucho mi carrera, pero me hace feliz que Paloma haya elegido un camino de estudio, distinto del mío, porque sé que va a tener más herramientas para defenderse en la vida”. Ahora Paloma decidió dar sus primeros pasos como modelo, aunque sin abandonar la facultad y con el ojo atento de su madre guiándola en cada paso. Como demuestran las fotos, el magnetismo que genera ante la cámara parece ser hereditario.

 

–¿Cómo tomó la decisión de ser modelo? ¿Qué influencia tuvo su madre?

 

–Es algo que pensé junto con ella y decidí yo sola. No fue algo que surgió de un día para el otro, sino que se fue dando de a poco. Mi mamá siempre me dice que haga lo que me hace feliz, pero me marcó toda la vida que es muy importante estudiar.

 

–¿Qué es lo peor de ser modelo?

 

–Creo que lo más feo es la frivolidad y la presión, pero si uno se lo toma con calma y saca lo mejor de cada momento se convierte en algo lindo, como todo en la vida.

 

–¿Y lo mejor?

 

–Me divierte mucho ver cómo trabaja cada uno en su área y lo esencial que son los trabajos tanto del fotógrafo, del productor y de los maquilladores para tener un lindo resultado.

 

–¿Siente la presión de cuidar su cuerpo y su peso?

 

–Soy flaca naturalmente. En mi casa jamás me inculcaron la necesidad de cuidar compulsivamente el cuerpo. Siempre me dijeron que la belleza es linda y atractiva, pero está lejos de ser lo más importante.

 

–¿Es cierto que es muy crítica de sí misma? ¿Qué cosas se reprocha?

 

–Sí, es verdad, soy crítica. Pero también sé reconocer cuando hago las cosas bien. Lo que más me critico es la inconstancia.

 

–A pesar de esa inconstancia de la que habla, está estudiando una carrera universitaria. ¿Por qué eligió Diseño de Indumentaria?

 

–Elegí la carrera porque creo que la imaginación es algo muy importante, y se va perdiendo a medida que vamos creciendo. Por eso, las ideas que tenemos cuando somos chicos son las más brillantes. Esta carrera, creo, me permite imaginar lo que quiera y poder llevarlo a cabo.

 

–¿Trabaja también como productora de moda?

 

–No, pero me gustaría hacerlo en algún momento.

 

–¿Cómo se ve de grande, cuando abandone el modelaje?

 

–No me gusta imaginarme un futuro, me parece mejor vivir el día a día y acompañarlo tomando decisiones conscientes. Creo que cuando uno se imagina un futuro muy difícil de alcanzar, se paraliza.

 

–¿Alguna vez le molestó el hecho de haber nacido famosa, por su madre?

 

–No considero haber nacido famosa. Mi mamá era muy conocida cuando yo era chica y eso hacía que algunas situaciones fueran distintas, pero nunca lo viví como algo traumático.

 

–¿Qué cosas le inculcó su madre? ¿Qué le enseñó y le enseña cada día?

 

–Me inculcó el respeto por el otro, la importancia del trabajo y de hacer lo que a uno le guste, siempre. Lo que me enseña todos los días es a dar; es una persona que no tiene una pizca de egoísmo.

 

–¿Cómo es la relación con ella?

 

–Nos llevamos bien y mal, como cualquier madre e hija que viven juntas. Pero cuando me pasa algo lo primero que hago es levantar el teléfono para pedirle ayuda y consejos.

 

–¿Le pesa ser hija única?

 

–Soy muy celosa, pero más allá de eso me encantaría tener un hermano. Mi papá está por casarse y su futura mujer no tiene hijos, así que al parecer me van a dar un hermanito pronto.

 

 

 

–¿Es cierto que hace terapia desde muy chica? ¿Todavía sigue?

 

–Sigo haciendo terapia. Creo que es un modo de vida, me gusta mejorar todos los días y superar mis propios miedos. Así que en eso estoy.

 

–¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja ni estudia?

 

–Disfruto mucho de estar en mi casa. También me encanta pasar tiempo con mis amigas y hablar horas de la vida de todas; por suerte tengo un muy buen grupo. Pero la mayoría del tiempo que no trabajo ni estudio lo paso con mi novio.

–¿Es importante estar en pareja?

 

–Me gusta mucho la idea de tener a alguien que siempre esté de tu lado, en quien puedas apoyarte y a quien puedas ayudar. Me encanta estar en pareja.

 

–¿Pasa mucho tiempo en internet?

 

–Sí, es algo muy reciente porque antes no tenía ninguna red social. Mis amigas dicen que para personas como yo debería estar prohibido el Facebook porque las llamo todo el tiempo para preguntarles cosas. Igualmente, la mayor parte del tiempo uso la compu para hacer trabajos de la facultad.

 

–¿Mira televisión?

 

–Sí, tengo que confesar que suelo seguir novelas de amor de cable.

 

–¿Qué le produce felicidad?

 

–Me produce felicidad la gente que quiero y que me quiere. También, cuando algo a lo que le ponés mucho trabajo y amor sale bien.

 

–¿A qué le tiene miedo?

 

–A la muerte y al fracaso.