Por octavo año consecutivo se celebró en Buenos Aires Ekoparty, un encuentro donde los expertos de seguridad dejan sus insignias y se reúnen a revelar secretos y forzar los sistemas. ¿El objetivo? Aprender y compartir conocimiento.

Más de 1.500 personas se hicieron presentes en Ekoparty, el encuentro de seguridad de mayor renombre en Latinoamérica. Esta fiesta de hackers, en realidad, provoca con sus palabras y es casi un oxímoron en sí misma. Porque aquí no se atacan sistemas ni se hackean cuentas transgrediendo la ley: se busca la inseguridad cibernética para crear más y mejores sistemas.

 

Uno de sus organizadores, Juan Pablo Borgna, sintetiza: “Es un evento para hackers al que vienen a aprender los expertos en seguridad. El fin es compartir y difundir conocimientos. Muchas veces pasa que si la información no se propaga, el público no se entera y los fabricantes no se hacen cargo de sus problemas”.

 

Entrenamientos, conferencias, un trencito de cumpleaños que recorre las calles de Buenos Aires para demostrar lo endeble de las redes Wi Fi hogareñas, que son el cotillón de este festejo que ya lleva ocho años con el mismo ritual. Asistentes de toda Latinoamérica dejan su traje en casa o en el hotel y se zambullen entre sus pares con un supervaso de cerveza (o fernet) para disfrutar de los secretos más actualizados sobre seguridad e inseguridad informática.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la edición 2012, el patio de la Ciudad Cultural Konex alojaba gente que iba y venía. Arriba, en el anfiteatro, las conferencias. Abajo, en la exposición, volaba pochoclo, se abrían y cerraban cerraduras y se generaban negocios. Este, un secreto a voces, es uno de los eventos donde los head hunters más feroces de las principales empresas de tecnología van a reclutar a los codiciados cerebros de la seguridad.

 

Una de las actividades destacadas de las jornadas fue un artilugio informático que les permitió a los expertos Sebastián Muñiz y Alfredo Ortega ingresar en un teléfono satelital para demostrar que el sistema es inseguro.

 

De hecho, ellos, sin realizar ningún hackeo de claves, pudieron extraer datos de allí, mostraron cómo era posible ver coordenadas GPS, contactos o destinos de llamadas. Esto no sólo permitió descubrir una de las vías por las cuales se generan los virus para propagarse, sino también informar a la empresa responsable del satélite vulnerado sobre el agujero de seguridad en su ecosistema, a fin de que sea reparado.

 

Yo te avisé…

 

La noticia destacada que recorrió los diarios del mundo fue el descubrimiento de Ravi Borgaonkar, un experto proveniente de la Universidad de Tecnología de Berlín, que demostró cómo en pocos pasos se podían borrar los datos de algunos celulares con Android, el sistema operativo de Google.

 

¿Qué hizo? Utilizó una simple cadena de 11 caracteres y logró resetear un celular Samsung Galaxy S3 con tan sólo visitar una página web que contenga dicho código oculto. Al provocar la restauración del teléfono a sus valores de fábrica, se genera el borrado automático de toda la información del dispositivo.

 

Pero esto no quedó aquí. El celular Samsung Galaxy demostró ser más inseguro de lo pensado, pues Borgaonkar siguió trabajando y consiguió bloquear una tarjeta SIM (con los datos del número de celular y contactos) y otras peripecias que no fueron reveladas, para no empeorar las cosas. En este caso, también, los organizadores de Ekoparty avisaron a los desarrolladores de la empresa.

 

Altoparlantes, todo en uno

 

 

 

LoeweSoundbox, con tecnología alemana y un sonido envolvente que nos hace dudar de que la fuente de sonido puede ser cualquier dispositivo que tenga música: un CD, la radio, un Pen Drive o un simple reproductor MP3, aunque también un iPod. Este parlante cuenta con una entrada auxiliar de sonido estéreo, salida de auriculares, dock para acunar un dispositivo de Apple y reproductor de Compact Disc. Tiene dos amplificadores estéreo digitales que están conectados a cuatro altavoces Full Range de 4 pulgadas. Además de ser muy chic y venir en muchos colores vivos, incorpora un control remoto inteligente y universal. Sólo para unos pocos: su valor es 500 euros.

 

 

 

 

Música y… ¡chau cables!

 

La firma Logitech puso a la venta en el país dos equipos que resuelven muchos problemas: son inalámbricos y reproducen cualquier señal de audio a través del puerto Bluetooth.

 

Desde un teléfono tradicional, una tableta o la computadora misma, se puede transmitir música. La opción tipo radiocasete se llama LogitechBoombox (1.350 pesos), y se puede utilizar enchufado o sin cables con una autonomía de 6 horas, gracias a su batería recargable.

 

La alternativa más pequeña y portátil es Logitech Mini Boombox (1.250 pesos). Tiene una batería de 10 horas, se recarga a través de un puerto USB y su potencia, a pesar de ser un parlante pequeño, cuenta con 6 W y un sonido admirable. Además, se puede usar como teléfono, ya que cuenta con micrófono para hablar sin manos sin que sea necesario interrumpir la reproducción de música desde el celular. 

 El vinilo está servido

 

 

 

HanssAcoustics T30 es un mimo para los melómanos. Se trata de un giradiscos, sí, un reproductor de vinilos propiamente dicho, con una tecnología que se aplaude de pie. Utiliza un mecanismo de imanes opuestos para optimizar el aislamiento y dos vainas para soportar al brazo. El zurco y la aguja se unen armoniosamente gracias a la oposición magnética. Para disipar las vibraciones, tiene un zócalo de varias placas de aluminio delgadas y de acrílico más gruesas que estabilizan el sonido. Cuenta con accesorios varios y reproduce todas las velocidades. Pesa 48 kilos y su precio oscila entre los 5 mil dólares.