Un recorrido por la historia de la estética que culmina en los fabulosos años ochenta y todo lo que traen consigo. En términos de fitness, hay un antes y un después.

 

Desde tiempos inmemoriales verse bien físicamente es reflejo de buena salud y éxito en la vida. Sin embargo, los cánones estéticos sobre verse bien han ido variando con el paso del tiempo. Hasta fines del siglo XIX tener sobrepeso era signo de prosperidad.

 

En el último siglo los parámetros de belleza se revirtieron acompañando un nuevo modelo. Los problemas que la obesidad trajo consigo colaboraron en este cambio. Así fue como aparecieron distintos sistemas que incluían variadas series de ejercicios (tal y como los de hoy en día) que se inspiraron en juegos y danzas tradicionales de diversas comunidades y también rutinas quiroprácticas con fines médicos.

 

 

Empieza a existir una visión retro orientada a la cultura de los griegos y romanos. Cuerpos más esculpidos y estéticos y una inclinación hacia la vida sana. En los años 30 los cuerpos más flacos y torsos en V comenzaron a ser más admirados. Empezaron a verse personas más estéticas y atléticas. Uno de los precursores de la actividad física como modo de vida fue Sandow, que con su exposición marcó un rumbo distinto a la hora de ejercitar. Entre los años 40 y 50, un señor “flacucho” creó un método revolucionario, este señor se apodaba Charles Atlas.

 

Charles Atlas creó un método revolucionario en los años 40 y 50. 

 

Su singular historia lo hizo famoso. A los 16 años, Charles Atlas era un alfeñique de 44 kilos. Un día, un musculoso y apuesto rival lo humilló en una playa delante de una chica, lanzándole arena. Atlas, que ya contaba con este seudónimo, no pudo defenderse. Cansado de los abusos que sufría por su cuerpo, desarrolló un sistema novedoso para desarrollar musculatura sin necesidad de aparatos ni pesas.

 

Tan sólo se necesitaba a sí mismo. Su método se llamó “tensión dinámica” y consistía en trabajar la fuerza y resistencia de los músculos con los otros músculos del cuerpo. Luego desarrollaron tensores y resortes que se utilizaron para colaborar con su método.

 

Empezó a inculcar la dedicación al cuerpo a través del entrenamiento y la cultura del buen comer. Pero a mi modo de ver las cosas y transitando varios años en el fitness, recién en los años 80 se asentó definitivamente este fenómeno dentro de la cultura popular, insertándose a través del cine, la televisión y la publicidad. Los cánones estéticos se declararon a favor de las curvas, la tonicidad muscular, la falta de volumen y la delgadez simétrica.

 

 

La gimnasia localizada, el step y las clases de aerobic tomaron la iniciativa en esa búsqueda. Mujeres como Jane Fonda o en nuestro país María Amuchástegui lograron masificar el interés del público creando la posibilidad de poder ejercitar desde sus casas. Y con el correr del tiempo las propuestas siguieron aumentando, incluyendo preferencias, posibilidades y hasta excentricismos. Comenzaron a existir las clases donde la escenografía juega un papel importante, como el box training con la indumentaria del boxeador y hasta rings armados en los salones, ciclismo estacionario, con cascos virtuales transmitiendo imágenes de terrenos y paisajes, y las far west classes, con todos los participantes disfrazados como en el lejano oeste.

 

Los científicos del fitness, durante esta década, comenzaron a darles marketing a las clases con el fin de motivar a la gente para que logre continuidad. Personajes como Sylvester Stallone o Madonna marcaron tendencia con su estilo atlético y se empezó a incluir a figuras como medio de difusión de aparatos de gimnasia. Chuck Norris o Eric Estrada fueron las caras mediáticas de varios de estos implementos.

 

Esta fue una década en la que se marca un antes y un después del fitness y el cuidado de la salud. Verse bien hoy en día es el deseo de todo el mundo.

 

 

Es por este motivo que la industria del fitness creció de manera notable. Cadenas de gimnasios en todo el mundo, con grandes estructuras y ambientes armados para el entrenamiento promueven aún más la concurrencia de la gente. A diferencia del inicio de este fenómeno, las actividades incluyen al cuerpo en su totalidad y el trabajo localizado de los 80 hoy ocupa un papel secundario. Lo que se pretende hoy es volver al registro de movimiento de la infancia y de esta manera generar más gasto metabólico, elevar más las endorfinas y lograr un organismo más saludable. Hoy se toma al cuerpo de manera integral, no localizada.

Jane Fonda