La gran manzana nunca pasa de moda. Visitarla cada año puede ser una experiencia obligada para los amantes de la moda, el diseño y los grandes musicales. Aquí, un recorrido por los lugares clásicos de la ciudad, las últimas novedades en materia gastronómica y hotelera y un compendio con las más recientes y aclamadas obras teatrales de Broadway.

Esto es Nueva York, la jungla de cemento donde los sueños se hacen realidad, canta Alicia Keys en su himno “Empire State of Mind”. Y durante mucho, muchísimo tiempo, así pareció. Los 80 fueron el epítome de esta declaración de principios. El “american dream” a tope, Broadway casi destronando al West Side, y Madonna apareciendo en el horizonte pop mundial. ¿Cómo no pensarlo?

 

Cuna de ensoñaciones románticas, Nueva York es una ciudad por demás atractiva, donde uno cree posible cruzarse con Audrey Hepburn al salir de Tiffany’s, o con Don Draper mientras transita Madison Avenue. Y sigue conservando lugares legendarios, barrios donde la bohemia se encuentra con el chic, tiendas que hacen suspirar a las señoras, museos para todos los gustos y zonas trendy que se suceden unas a otras sin cesar.

 

En muchos sentidos NYC sigue siendo esa jungla de cemento donde muchos sueños se hacen realidad.

 

Los clásicos


Llegar a Nueva York, por el magnífico JFK Airport o por la glamorosa Grand Central Station genera una adrenalina que sólo empieza a descargarse cuando ponemos un pie en la mítica 5ta Avenida. 

 

Históricamente ligada al glamour, la 5ta muestra su mejor cara a la altura de Saint Patrick, en ese pequeño conjunto de edificios que concentran la esencia neoyorquina: la misma iglesia de San Patricio, la celebérrima Sack’s Fifth Avenue y el Rockefeller Center con sus maravillosas tiendas y cafés y su tantas veces fotografiada, filmada y videografiada pista de patinaje sobre hielo. No se quedan atrás el Park Avenue, con sus imponentes edificios, o Madison, con sus tiendas legendarias que compiten palmo a palmo. Si seguimos nuestro recorrido por la 5ta abajo, llegaremos a la pequeña replica del Arco del Triunfo que oficia de portal de la plaza de la New York University, otro clásico. 

 

 

 

 

Y que nos lleva, caminando lento mientras todos los standards de jazz resuenan en nuestras cabezas, a los ya clásicos barrios de la bohemia cool de NYC: el Village y el SoHo. Barrios de galerías de arte, clubes de jazz, tiendas de ropa alternativa y locales gay-friendly. La zona se recorre con mucho agrado y es un verdadero relax dentro de la City.

 

Volviendo a subir la isla, no pueden obviarse ni el Radio City Music Hall, en la 6ta. Avenida (Avenida de las Américas), ni el Dakota Building (donde se filmó El bebé de Rosemary, donde aún vive una leyenda del cine como Lauren Bacall, y enfrente del cual encontró la muerte John Lennon). Y por supuesto no se puede dejar de caminar por Central Park, con su zoológico, sus lagos y sus senderos pacíficos, casi bucólicos, ni por los muy reconocidos hoteles Plaza (frente al Parque) o Waldorf Astoria, ambos sumamente aristocráticos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 







Lo nuevo dentro de lo nuevo

 

Hacia el sur, vecino de los ya tradicionales SOHO o Village, un antiguo barrio de frigoríficos (a los cuales debe su nombre) fue convirtiéndose desde hace unos años en la nueva zona it de Nueva York. Precedido por la hermosa arquitectura del Standard Hotel, el Meatpacking District es el sitio donde neoyorquinos y foráneos pasean, se citan, hacen negocios y se divierten. Por debajo de este hotel, el exótico jardín The High Line asombra e invita a disfrutarlo.

 

Dentro del Standard, la beautiful people se reúne al atardecer en Le Bain, una disco ubicada en el piso 18 y con acceso al público, que con su aire allá Acapulco permite disfrutar de unos tragos, música de los mejores DJ y unas vistas de Nueva York hacia el río alucinantes. No serán los 80, pero cumplen.

 

La ciudad de los musicales y los museos


 

Nueva York es muchas ciudades a la vez: Chinatown, el SoHo, Wall Street, Little Italy y tantas otras como uno quiera, pero es por encima de todo, Broadway. Esa calle que se transformó en una marca registrada del teatro musical. Allí reinan desde obras clásicas como El fantasma de la ópera en su teatro original, el Majestic. Pero también innovadoras producciones, como la versión teatral de Billy Elliot con música de Elton John, o Priscilla, Queen of the Desert, otro film devenido musical y ambas un must.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En materia de museos, el renovado MoMa (Museum of Modern Art), con sus valiosos originales de Warhol y Lichtenstein, padres del pop-art, es uno de los imprescindibles. A su lado, un inmenso espacio de diseño y decoración curado por especialistas del mismo museo es una opción muy valiosa. El otro innegociable es, a nuestro criterio, el Guggenheim Museum, que a su valiosísima colección de obras de arte suma el atractivo de su arquitectura, diseñada en los 50 por el genial Frank Lloyd Wright. Además, su nuevo restaurante abierto en 2009, creado por Andre Kikoski, ofrece buena comida y decoración exquisita.