El hijo del líder de Soda Stéreo es, además de eso, un chico sensible que ama la música y compone desde que tiene uso de razón. Con 18 años, está a punto de lanzar un disco y nos concede, en exclusiva, su primera entrevista con un medio argentino.

 

Benito nació en una casa que está llena de instrumentos, pero yo no quiero forzar las cosas a que sea un músico, puede ser otra cosa.” Gustavo Cerati decía esto en Chile, en el año 1999, en un programa de televisión que compartió con su mujer de entonces, Cecilia Amenábar. Ella, la madre de sus dos únicos hijos, lo miraba enamorada mientras él hablaba de Benito, aquel niño de seis años que se colaba en sus conciertos y daba vueltas por el estudio de grabación como si estuviera en el living de su casa. En esa misma entrevista, un periodista chileno le preguntaba a Gustavo cómo se veía dentro de quince años. El músico hablaba de una playa, de seguir haciendo música y de sus párvulos –así se refería a los hijos, Lisa y Benito– ya grandes, crecidos, desarrollando la actividad que ellos eligieran. Conocí a Gustavo y a Cecilia por separado, en diferentes entrevistas que les hice a cada uno a lo largo de sus respectivas carreras. Ella, ex modelo, fotógrafa, DJ y cantante. Todo, siempre, manteniendo un perfil muy bajo. Amable, sencilla, humilde, sin humos de ninguna clase. Él, puro talento, algo de locura y un poco de excentricidad. Pero calmos los dos, tranquilos de hablar pausado y mirada serena. ¿Qué podía salir de esta pareja tan única? Cualquier cosa menos los inquietantes personajes mediáticos adolescentes hijos de famosos que se ven en la televisión actual.

 

De Lisa Cerati poco sabemos. A sus 16 años, la joven de rasgos delicados, casi perfectos, todavía está en el colegio y expresa sus emociones más profundas a través de Twitter. “Duele. Cómo duele, la puta madre. Duele mucho todo esto”, escribió hace pocas semanas, el día del cumpleaños de su padre. Y fuimos muchos los que lloramos al leerla. Benito, en esa fecha, no se manifestó en ninguna red social. Y ahora, como resulta comprensible, prefiere no hacer declaraciones sobre su padre y concentra todas las energías en el inminente lanzamiento de su primer disco.

 

Al parecer, la profecía se cumplió. El hijo mayor de Gustavo, que creció rodeado de instrumentos y melodías, es hoy un músico de 18 años que a su corta edad compuso una exorbitante cantidad de canciones (más de 500, declarará en esta entrevista) y es, además, una persona muy sensible y graciosa, con un ojo clínico y un poder de observación pocas veces visto en gente de su edad. Basta echar una mirada a su cuenta de Twitter para encontrar frases como “¡Yo no soy famoso!” o “Todos tienen imperfecciones.  La mía es que no tengo nada perfecto. Y menos mal…”. Pero la frase más fuerte y reveladora de su timeline fue, quizá, la siguiente: “Las cosas son o malas o inentendibles. Nada más”. Eso, tal vez, resuma lo que todos sentimos por Gustavo. Algo inentendible. Ahora Benito está lanzando un disco. Esto ya lo dijimos, pero vale la pena repetirlo. Será por eso que, a punto de convertirse en un artista con todas las letras, se anime a hablar con la prensa. Lo bueno, claro está, es que comenzó haciéndolo con nosotros. Como aclaramos anteriormente, por primera vez. Y como no nos cansamos de decir, de manera exclusiva.

 

–¿Es cierto que no podés parar de componer? ¿Cuándo compusiste tu primer tema?


–Cuando empecé a componer especialmente para este disco, tenía más de 500 canciones hechas en el transcurso de mi vida, desde los 5 años. Siempre que tenía algo que reprodujera audio y mi familia presente, no pasaba momento en que no presentara mis canciones de la semana. Con el tiempo me fui adentrando más en el arte de componer, y cuando me di cuenta de que me era natural, intenté varias formas de componer: guitarra al principio, teclados luego, después melodías, e incluso escribía primero y luego creaba la melodía y la música. Este fue el método que usé para este disco.

 

 

–¿Con qué frecuencia componés y cuánto tiempo podes pasar haciéndolo?


–Compongo cada madrugada, la noche es mejor para el arte. Puedo quedarme hasta que salga el sol.

 

–¿Qué te inspira a la hora de componer?

 

–Me inspira la realidad, si bien cuando compongo invento personajes e historias, al crear las canciones me doy cuenta de que mi inconsciente me influye sin que lo note. A veces eso me frustra porque no puedo contar realmente lo que quise originalmente, termino mashupeando (N de la R, haciendo mezclas) con datos personales.

 

–¿Blank Tiger es tu nombre artístico, el nombre del disco, de tu banda? ¿Qué significa?


–Blank Tiger es mi proyecto, y surge de diferentes características de mi persona. Sol Fernández (cantante de Enero Será Mío) ha estado desde el principio, y nos ayudamos mutuamente. También tocan Alejandro Castelliani en las baterías, Juan Salvador Strambini en guitarras y también ha estado Leandro Fresco, Fernando Nalé, Anita Álvarez de Toledo, Andrea Álvarez y Martín Carrizo en diferentes funciones en el disco. En vivo he tocado además con Juan Manuel Mayo en guitarras, Pablo Castagneris en bajos y Tweety González en teclados.

 

 

“Nací en la era digital y me parece una herramienta que hoy en día es esencial para la música y para el arte en general. Podés elegir todo el tiempo lo que quieras, sin que nadie te lo imponga”


 

–Vemos mucha influencia de Bowie y el glam en tu música, ¿es así? ¿Cómo te acercaste a ese género y cómo descubriste a Bowie?



–No sé si escuchás a Bowie en mi música, no sé si hay algo que remita a él directamente en mis canciones pero sí sé que fue y es un artista único, y eso es lo que quiero intentar yo también. El glam sí me influencia, bandas como The Velvet Underground y The Stooges están dentro de mis favoritas, y me acerqué a ese género porque en mi casa se escuchaba mucho de eso. De hecho Bowie fue una constante en mi familia, pero curiosamente lo descubrí yo solo.

 

 

–¿Cómo ves el panorama musical actual? ¿Cómo se lanza un disco en la era de las redes sociales y cuando todo pasa por internet?


–No he vivido muchas décadas, pero creo que conozco bastante, aun sin haberlo vivido. Nací en la era digital y me parece una herramienta que hoy en día es esencial para la música y para el arte en general. Podés elegir todo el tiempo lo que quieras, sin que nadie te lo imponga. Aún estoy trabajando en lo que será mi primer disco. Después de hacerlo, si querés, te cuento mejor cómo sería lanzarlo en esta era cibernética. Todo avanza tan rápido que en dos días mi opinión posiblemente cambie.

 

–¿Qué bandas o músicos actuales te gustan? ¿Y del pasado?


–Actuales me gustan mucho bandas con influencias trip-hoperas, como Gorillaz, Little Dragon, Roisin Murphy, Goldfrapp. O con sonidos más contemporáneos,  como TV On The Radio o Arcade Fire. Del pasado, aparte de las bandas que mencioné anteriormente, destaco a Moloko, mi grupo favorito, Brian Eno, Nine Inch Nails, Garbage, Depeche Mode, Duran Duran, Talking Heads y The Cure.

 

–¿Grupos nacionales?

 

–De acá tomo mucho de lo último y más experimental de Soda, la etapa 90 de Charly García, Spinetta en todas sus formas y Melero.

 

–¿Mirás televisión? ¿Qué te divierte?

 

–No miro televisión. A veces me engancho con Los Simpson, por decirte algo, o miro alguna que otra película, pero fanático no soy. Ahora con mi familia nos juntamos a ver Graduados, que nos parece original y divertida.

 

–En tu cuenta de Twitter hacés muy buenos comentarios de la actualidad, ¿te gusta eso?


–Sólo comento lo que a mí se me ocurre. ¡Es como una forma de filosofar en pocas palabras!

 

–¿Qué cosas te emocionan?


–Me emociona encontrar gente que confíe en mí o pueda buscarme cuando necesita ayuda. Pero no soy de emocionarme mucho, más que con alguna que otra película.

 

–¿A dónde te gustaría llegar con tu música? ¿Cuál es tu sueño?


–Quiero lograr un mensaje único con mi música. No ser conocido por un tipo de estilo musical, sino estar en permanente búsqueda y, sobre todo, lograr mi propia satisfacción. Ese es mi objetivo.

 




 


“Me emociona encontrar gente que confíe en mí o pueda buscarme cuando necesita ayuda. Pero no soy de emocionarme mucho, más que con alguna que otra película”.