El trío de música electrónica que revolucionó el panorama local con una canción en inglés está en su mejor momento. Un hit publicitario que todos los argentinos cantan, conciertos en Europa y Estados Unidos y un nuevo disco en puerta avalan el fenómeno.

 

 

La banda del momento 

 

“Complaceme por un rato”

 

 

El nombre suena bien. “Poncho se dice poncho en cualquier idioma y nos gusta”, aseguran sus integrantes. Poncho es una banda argentina que toma el emblema gauchesco para hacer música que te hace bailar sí o sí. Sus integrantes: Javier Zuker, DJ, productor y hunter musical; Leandro Lopatín, ex guitarrista de Turf, y Fabián Picciano, integrante junto a Javier de Zuker XP, un proyecto de composición mashupera en vivo. Ahora el trío hace música a la que prefiere no definir, porque “a la música no hay que definirla, hay que sentirla y disfrutarla”, según cuentan ellos mismos. Y, al parecer, eso es lo que hacen arriba del escenario: bailar y pedir que el público baile mientras sienten cada tecla que tocan. No hay muchos instrumentos en escena, o al menos no los tradicionales de una banda. Una guitarra en manos de Lopatín, el bajo de Picciano y las compus de Zuker hacen ver a tres personas que tienen una conexión directa con la tecnología, los mismos instrumentos digitales que concentran el trabajo previo de composición. Sonidos tomados de la web, de la vida real. Tal como ellos lo explican: “No hay un solo proceso de composición, a la idea de uno se la va haciendo crecer entre los demás y todo va mutando permanentemente. Y lleva tiempo, se experimenta y se buscan sonidos”. 

 

Hay algo del combo ponchero que es un viaje: música, visuales, y un ruego –please me- que dice “complaceme” como un mantra electrónico, como un pedido a no dejar de bailar.


Poncho editó su primer disco en el año 2009, trabajo que comenzó a circular en lugares más adeptos a la música dance que ofrecen. Inesperadamente, en 2011 una marca conocida de electrodomésticos decidió filmar una publicidad con Ricardo Darín y utilizar el tema ponchero “Please Me”. 

 

Entonces la banda explotó, comenzó a sonar en todas las radios y se volvió mainstream, aunque para ellos nada cambió. “Nosotros hacemos música, hacemos lo que nos gusta y lo tocamos, sea masivo o selecto. Hemos tocado en situaciones de ambos tipos, y en las dos la pasamos de diez”, explican.

 

 

 

 

 

 

Actualmente, el grupo se encuentra en el proceso de grabación del próximo disco, y en este punto sí perciben un cambio: “Tal vez aprendimos más cosas, en sonido, en composición… cuando le mandamos los temas para ser mezclados a nuestro productor, el americano Justin Robertson, nos damos cuenta de que ahora somos más exigentes con sus devoluciones, porque ya las cosas salen mejor de acá. Pero el proceso de armado es similar”. No hay baterías, no hay muchos instrumentos, Poncho representa un proyecto interdisciplinario donde sus integrantes intercambian diferentes roles, desde producir, componer, tocar uno u otro instrumento y programar las consolas con millones de sonidos para hacer confluir todo en un timeline de trabajo impecable. Funciona como una suerte de laboratorio, usando como materia prima pequeños arreglos, sonidos recolectados y toda la captura multitracking que ofrece la era digital. Javier Zuker, quien además de integrante de la banda es uno de los mejores DJ que nos han dado los últimos tiempos, admite que a pesar de escuchar música casi todo el día, le gusta la variedad. “Pero reconozco que la cantidad de cosas que hay me supera un poco, es demasiado”, cuenta. “No sólo discos nuevos, gracias a internet conocí cosas viejas que están buenísimas.

 

De otros lugares y otros tiempos. Me pasa mucho, descubro cosas de los 60, de la psicodelia, del rock… internet abrió muchísimos caminos, depende de cada uno el manejo de toda esa información”. Frente a esta evolución musical infinita, los Poncho están atentos para transformar todo en sonido, un sonido que sea música total.

 

Para Picciano la composición es muy libre. “Nadie cumple un rol específico. Nos juntamos los tres a tocar y a hacer cosas, y surge esa frescura en la que cada uno hace lo que le parece. Somos tres cabezas diferentes”, explica. Imaginan entonces un escenario ideal donde tocar, y admiten, al unísono: “Estamos muy contentos de haber podido tocar en Europa y en Estados Unidos, así que en ese sentido no podemos pedir mucho más, salvo seguir yendo. Y si tuviéramos que pensar en un escenario ideal, podría ser… ¡de espejos!”. Las visuales que acompañan los temas son llamativas y algo que “se destaca”, según cuenta Lopatín. El trabajo visual está a cargo de Pogo, una agencia creativa que, en palabras de Leandro, son “recontragrosos y lo que hacen es como un viaje psicodélico”. 

 

 

 

Hay algo del combo ponchero que es un viaje: música, visuales y un ruego –“please me”– que dice “complaceme” como un mantra electrónico, como un pedido a no dejar de bailar, sin ni siquiera pensar en el idioma. Porque Poncho es eso, es “poncho” en todos los idiomas.

 

  Escuchá a Poncho acá: www.myspace.com/ponchototal