Su nombre es Mars Science Laboratory pero se lo conoce como Curiosity. Su misión será evaluar el potencial biológico del planeta rojo, buscar rastros de agua y estudiar la radiación de la superficie, entre otros objetivos. Un paseo por el interior de una aventura de otro mundo.

“La nave vino del espacio. Vino de las estrellas, y las velocidades negras, y los movimientos brillantes, y los silenciosos abismos del espacio. Era una nave nueva”, decía Ray Bradbury en una de sus Crónicas marcianas, adelantándose, en parte, a algo que 66 años después de su publicación es una realidad. El robot Curiosity se posó sobre la tierra de Marte el pasado 6 de agosto, luego de atravesar los siete minutos de terror, dignos de una crónica literaria. Como si se tratara de un cuento fantástico, por dos años terrícolas, este explorador aportará información para descubrir, entre otras cosas, si hubo vida en Marte. Lo hará a través de su tecnología, llamativamente, no de última generación. Es que los parámetros de este proyecto fueron establecidos 10 años atrás, lo que en tecnología significa un lapso significativo con respecto a hoy. Por eso, su procesador, su cabeza, tuvo que ser reprogramado luego de amortizar con una nueva misión: la de caminar, pues ya no tenía que volver a volar. “Nuestros smartphones actuales son más potentes. La computadora fue seleccionada hace ocho años, así que tenemos la última y más grande pieza certificada para el espacio que existía entonces. Además, para proteger el procesador contra la radiación se requirió manipular el silicio, lo cual no es propicio para la rapidez”, explicó Johnny Grinblat, ingeniero de la Nasa. En estos días, el robot está dando sus primeros pasos. Lleva a cuestas diez laboratorios capaces de analizar lo que el mismo androide capture con su rayo láser y brazo robótico.

 

En su camino hacia el Monte Sharp, el vehículo de ocho ruedas (seis giratorias y dos fijas) analizará todo su entorno. El primer experimento con éxito fue el de sus propias huellas. Para su análisis, utilizó el espectrómetro “Chemcam”, compuesto por un láser para pulverizar rocas y por una cámara con la capacidad de analizar su resultado y examinar químicamente el vapor. También el instrumento llamado “Dan”, que dispara partículas subatómicas para analizar los niveles de hidrógeno y minerales con hidroxilo, y el laboratorio “Sam” para hurgar en la atmósfera marciana. Al cierre de esta nota, el avance más significativo o hallazgo se relacionaba con una “discordancia” detectada en las imágenes del Monte Sharp y se resume en la ausencia y presencia de sedimentos de minerales hidratados en diferentes capas del monte. El primer descubrimiento de muchos otros que vendrán.

 

La ciencia se mezcla con la ficción o la imaginación. Curiosity recibe órdenes desde la Tierra, tiene parlantes y emite canciones todas las mañanas de Marte para despertarse. Días atrás, transmitió la primera voz humana en el planeta rojo que decía: “Hola. Soy Charlie Bolden, Administrador de la Nasa, hablando con usted a través de la capacidad de difusión del Curiosity Rover, que ahora está en la superficie de Marte”. El director de la Agencia comparó esta misión con el hito de Neil Armstrong, primer hombre en pisar la Luna.

 

Los detalles de esta nave espacial que se quedará a vivir en las tierras del planeta rojo generan fascinación. El vehículo, que pesa casi una tonelada, tiene el mismo tamaño que un Mini Cooper, mide tres metros de largo y dos de altura y puede andar a 200 metros por hora. Su fabricación costó 2.500 millones de dólares. Sus cámaras de fotos tienen capacidades de diferentes resoluciones y el material es transmitido o a la Tierra a muy bajas velocidades o a los satélites, según sea su resolución. Las fotos a color en alta resolución se tomaron con una mastcam con un lente de 34 mm y con otra con un teleobjetivo de 100 mm. La extrema resolución sólo es posible a través de una composición de más de 100 fotos pequeñas de baja resolución (144 píxeles) y el retoque a color. Para lograr semejante paisaje, las cámaras demoraron una hora de clicks.

 

Cada una de las noticias que nos aporta Curiosity es fascinante. Desde el lugar elegido por la Nasa para amartizar hasta cada uno de los pasos que está dando. Es un viaje que durará dos años aunque su batería permanecerá en funcionamiento 14 años más, un bautismo constante de una tierra desconocida que comenzó, no casualmente, con la nominación del lugar de aterrizaje como “Landing Bradbury”, en honor al escritor. 

 

¿Ese es tu iPhone? ¡Qué moderno!

 

Phocus Accent es un artilugio para todo tipo de iPhone que ofrece lentes para convertir tu celular inteligente en una cámara profesional. El kit incluye una funda con textura, tres soportes para trípode, un soporte para conectar el micrófono o un flash y una rosca de 37 mm. También incluye dos lentes: un gran angular y un macro 0.45x. Otro gadget similar es sigma 500mm, especializado en focales largos de 8x, para capturar tomas de conciertos o paisajes de la naturaleza. Es un lente digno de una cámara profesional pero que se adapta al celular sin ningún problema. Se consigue en http://photojojo.com

 

 

¡Dibujate algo!

 

El cuaderno de culto se moderniza. Dice la leyenda que las libretas Moleskine fueron utilizadas por Vincent van Gogh, Pablo Picasso y Ernest Hemingway para plasmar su obra. La buena noticia es que no sólo sigue vigente sino que ahora se hace inteligente, y para el lanzamiento de una aplicación que podrá “leer” sus trazos llegará a toda Latinoamérica. La libreta tecnológica permitirá al programa Evernote capturar las ideas del cuaderno y llevarlas a la virtualidad, para organizarlas y acceder a ellas en cualquier momento y lugar. Para aprovechar la ingeniosa idea, habrá que comprar una Moleskine preparada para tal fin y descargar una app en la tienda de iPad o iPhone. La cámara de fotos podrá entenderse con el papel y optimizar los textos o dibujos para su digitalización.

 

Una nueva tablet convertible

 

Ni chicha ni limonada. Así vienen las computadoras ahora, mezcla rara de tablet y PC. La nueva Series Slate que Samsung presentó en la feria IFA (el Disneylandia de la tecnología) ofrece lo mejor de cada uno de los mundos tech: su pantalla táctil de 11,6 pulgadas puede ser acoplada o desmontada de la base teclado y comandada con las yemas de los dedos o el lápiz óptico “S-Pen”. Viene en dos configuraciones: una con pantalla de 1.080p, 4 GB de RAM y un disco duro SSD con una capacidad de 128 GB, y otra con 1.366 x 768 de resolución, 2 GB de RAM y una unidad de estado sólido de 64 GB. Aún no se sabe su precio y disponibilidad pero sí que 2013 nos sorprenderá con este tipo de híbridos, gracias a la llegada de la Surface de Microsoft, una tablet con teclado incluido que movilizará el consumo y bajará los altos precios de estos chiches.