En los últimos 80 años el ser humano ensayó distintos métodos para mejorar su salud. En forma encubierta ese interés vira hacia otra cosa: conseguir una buena performance estético-atlética. Para eso apela a sustancias no tan inocentes como se cree. 

A medida que la ciencia fue indagando en el comportamiento humano, médicos especialistas, fisiólogos del ejercicio, expertos en endocrinología y laboratorios dedicados a la fabricación de insumos dietarios crearon la necesidad de acortar el camino que lleva al cuerpo perfecto promoviendo el uso de suplementos y sustancias ergogénicas, algunas de ellas absolutamente prohibidas.

En el mercado existen fármacos creados con el objetivo de mejorar o curar una determinada enfermedad que, además de su acción específica, generan cambios muy favorables y mágicos en personas sanas. Es el caso de los esteroides, que son utilizados para sintetizar más las proteínas que ingerimos y ayudar muchas veces a personas con intervenciones graves, o bien enfermos de HIV que pierden mucho peso corporal.

 

También tenemos el caso de drogas psiquiátricas como la serotonina (neurotransmisor), que en niveles altos y estables provocan de rebote la pérdida del tejido adiposo. La STH (hormona del crecimiento), además de ser importante para los niños que presentan rasgos de enanismo, hoy es considerada óptima para conseguir logros en marcas atléticas por su capacidad de sintetizar proteínas, pero su efecto estrella es el que la declara como “la hormona antienvejecimiento”.

 

Las hierbas orientales, raíces, y fotoquímicos derivados de las plantas dieron origen a las famosas ayudas ergogénicas, muy comunes en deportistas que buscan marcas o personas que necesitan una ayuda adrenérgica extra para estimular su metabolismo basal.

 

Y en el campo de las vitaminas, minerales y proteínas surgen los llamados nutracéuticos, productos sintéticos equivalentes a los que produce normalmente el cuerpo pero no en suficiente cantidad o con reducida capacidad de captación. ¿Por qué los suplementos dietarios son motivo de preocupación?

 

 

 

En muchos países la producción de suplementos dietarios no está correctamente regulada. Esto significa que es posible que sus ingredientes no concuerden con lo que se indica en la caja. La mayoría de los fabricantes de suplementos realizan afirmaciones sobre sus productos que no tienen el respaldo de una investigación científica válida y raramente advierten al consumidor acerca de los posibles efectos adversos. La industria de los suplementos es un negocio, y los consumidores deberían recibir ayuda apropiada para distinguir entre las estrategias de mercadeo y la realidad.

 

Si se decide ingerir suplementos, se aconseja consultar siempre con un médico o nutricionista. Como profesional, recomiendo consultar antes de tomar cualquier tipo de suplemento. Igualmente, sugiero siempre la utilización de productos naturales. Aquí, algunos buenos ejemplos.

 

Garcinia Cambogia. Es una fruta cítrica originaria de Asia. Su principio activo es un ácido orgánico, llamado ácido hidroxicítrico, extraído de la cáscara. Se le atribuyen las siguientes propiedades: reduce la conversión de carbohidratos a grasa (inhibe la lipogénesis), ayuda a disminuir el colesterol y es supresor del apetito.

 

FLaX seed oil. Es aceite de semillas de lino y contiene ácidos grasos esenciales (omega 3-ácido alfa linolénico) que ayudan a aumentar el metabolismo basal, consumir más calorías y quemar grasa.

 

Lecitina. Se encuentra en todas y cada una de las células del cuerpo (es un componente fundamental en la membrana celular). Su mayor concentración es en órganos vitales como el hígado, los riñones, el cerebro y el corazón. 

 

Diuréticos y laxantes. Pastillas o infusiones basadas en diente de león, té verde, abedul, alcachofa o ciruela. Son plantas conocidas por sus propiedades diuréticas y digestivas, eficaces en caso de problemas digestivos y de retención de líquidos o problemas de estreñimiento, pero no suprime los kilos de más, por mucho que digan que eliminan las reservas de grasa del cuerpo. No se debe abusar de ellos porque pueden favorecer la deshidratación del organismo, lo que provoca fatiga y vértigos.

 

Carnitina. Es un producto natural que permite quemar grasas, utilizándolas como fuente de energía.

 

Arginina, lisina, ornitina. Estimulan la liberación de la hormona del crecimiento y apoyan el desarrollo muscular.

 

Creatina. Aumenta los niveles de ATP (que es la forma como se almacena energía en el músculo), incrementando la fuerza y la resistencia, logrando mejores resultados en los entrenamientos. Aumenta la capacidad de recuperación y mejora notablemente la masa muscular libre de grasa.

 

L-glutamina. Es el aminoácido más abundante del plasma. Participa en la síntesis de proteínas. Es importante en la síntesis, crecimiento y reparación de los tejidos dañados, evitando la destrucción y la supresión de proteínas. Potencia el sistema inmunológico.

 

Vitamina B12. Aumenta el desarrollo muscular y actúa como relajante.

 

Magnesio. Ayuda a la contractilidad y fatiga muscular.