Intérprete de raza y artista de alma, se convirtió en un referente en el entrenamiento personal de actores. Su método, la ensoñación, es requerido por figuras como Celeste Cid, a quién él llama su hija del corazón, o Susú Pecoraro, con quien protagonizó “Tacos altos” en el año 1985. Además de ser un creador con treinta años de carrera, es una persona que transmite su luz y buena energía a quien se cruce en su camino. En esta oportunidad, nos cruzamos nosotros, y el resultado es un ego trip sin precedentes.

 

Uno

 

Hay gente que me dice que soy como un psicólogo de los artistas. De ninguna manera. Yo trabajo con el alma del artista, con lo emocional. Para llegar a esto hago ensoñaciones. Dejo que la persona se saque todo eso que trae de la calle, todos sus miedos. Ahí yo voy viendo quién es esa persona, qué le está pasando, qué es lo que tenemos que trabajar más allá de la composición o de la actuación en la que estemos trabajando. La ensoñación es un viaje hacia tu esencia, a tus cuatro, cinco, seis años, que es cuando vos tenés tu color, eso que nos hace únicos, más puros. En el colegio, en lo social, te vas empastando con otros colores, vas tomando la idea de lo que debe ser, se va mezclando tu color con nuevas cosas. Para trabajar con tu verdad y como artista, lo mejor es recuperar esa esencia, que es la tuya y la que te hace único.

 

Dos

 

Mi trabajo es ir cuidando tu alma. Yo voy limpiando, como hace un arqueólogo cuando encuentra algo de valor. Cuando hay algo tan valioso como un ser, como un alma, yo voy limpiando sus miedos, sus vergüenzas, su inseguridad. Es decir, todo lo que no le permita o bloquee o paralice el soltar, el fluir de su esencia, de su creatividad, de las posibilidades que tiene ese ser como artista. Todos tenemos posibilidades de desarrollarnos en lo que sea, en lo que nos gusta, y el artista tiene una parte infantil de por vida que, si bien en algunos casos se ve como una cosa caprichosa, también hay que pensar que el niño es lo que más devuelve a la sociedad en lo afectivo. Cuando un niño te sonríe te cambia el ánimo por completo, y si un artista logra eso, misión cumplida.

 

Tres

 

Esta es una carrera que nunca está. Siempre se empieza de nuevo, nunca se puede relajar. El día que no sientas un pánico cuando salís a escena o cuando se enciende la cámara, es que te tenés que preocupar porque hay algo que te convierte en un municipal, en el empleado que va y pone la tarjeta por tantas horas y tanta plata. También te podés convertir en una cosa vanidosa, de la farándula, que nada tiene que ver con los artistas de raza, los que yo respeto.

 

Cuatro

 

Yo fui el primer drag queen de este país, en Paladium, un boliche heterosexual. Componía mujeres todos los fines de semana. Eso ocurrió en el bache que hubo entre el Di Tella y el Parakultural.

 

Cinco

 

En el año 85 hice Tacos altos, en donde me tocó interpretar a un  travesti que se enamora de Susú Pecoraro, la protagonista, que hacía de prostituta. La gente lloraba cuando mi personaje muere en la película, y Susú me decía: “Vos te das cuenta, ¿qué tendrás, que la gente llora por la muerte de un travesti?”.

 

Seis

 

La sexualidad es algo tan personal, tan íntimo, que etiquetar, o etiquetarse, es terrible. Creo que hay tantas sexualidades posibles como gente hay viva en este mundo, porque es algo que nos pertenece a cada uno.

 

Siete

 

Yo no hago concesiones con mi trabajo. A mí me convocaron mucho para interpretar al típico puto amanerado, pero nunca quise hacer eso. Me parece peyorativo, terrible, es como imitar a un espástico de manera burlona, es exactamente lo mismo. Es la falta de respeto, no poder respetar la intimidad y la decisión del otro, sea cual fuere. No solamente la sexual, sino la de vida. Mi decisión de vida es la verdad, es confiar plenamente en una energía superior que por algo nos presenta determinadas cosas que vos podés resolver o no. Si no las resolvés, la vida te las va a volver a presentar con diferentes actores y diferente escenografía, pero siempre reaparecen.

 

Ocho

 

En esta tierra estamos para trabajar, por eso yo cada día me levanto y me pongo a trabajar con los artistas para que sean mejores personas. Vos tenés la obligación, si sos un artista, de trabajar en tu persona por respeto a la situación de subirte a un escenario para mostrar y decir algo.

 

 

Nueve

 

Uno recibe lo que da. Yo continuamente tiro buena onda, porque hay tanta crueldad, tanta violencia… No cuesta nada dar un poquito de afecto, y cuando lo das te vuelve a borbotones, das luz y te vuelve, ayudás y te vuelve. El mundo está preparado para la mentira, el engaño, pero eso no es una justificación. Uno puede salirse de ahí y trabajar para modificarlo. Una forma de trabajar para los artistas es con la verdad, dando amor, compromiso, sabiendo que en esta carrera todo el tiempo te tenés que estar ejercitando, porque la creatividad es un músculo, y hay que ejercitarla.

 

Diez

 

La gente ahora dice que no hay libertad, y yo pienso: “Si supieran lo que es la falta de libertad…”. Yo he ido preso muchas veces y me han obligado a firmar que estaba ejerciendo la prostitución sólo por ser amanerado, por ser quien soy, por no saber mentir y porque siempre fui esto, siempre fui así. Hoy veo gente fumando hierba por la calle, vestida de mujer, y dicen que no hay libertad. Y vuelvo a decir: “Si supieran…”. Otra diferencia que veo es que antes se fumaba marihuana o se tomaba ácido pero para trabajar creativamente. Ahora la gente si se droga es para destruirse, para escapar, para negar.

 

Once

 

Me gustaría crear una historia de una familia de clase alta en la que pasan cosas que supuestamente sólo suceden en barrios inferiores, en la villa, en donde la promiscuidad está supuestamente porque toman alcohol, son pobres y duermen todos en un cuarto. Eso es mentira, puede pasar hasta en los castillos. Y me gustaría que la gente sepa que, sin importar lo que te haya pasado, se puede y uno tiene derecho a ser feliz. Juro que se puede. Por eso cada pajarito con ala herida que cae acá sale volando.

 

Doce

 

Mi lema es “Se puede ser feliz y nunca es tarde”, porque si uno trabaja por transformar la oscuridad en luz, se logra. Si uno trabaja por ser mejor persona, tiene la posibilidad de abrirse a una vida más luminosa, más afectiva. Yo soy feliz y hago feliz a la gente, y para mí eso es un logro muy grande, por eso siento que me puedo morir mañana.

 

 

Mi amiga Celeste

 

Con Celeste se creó un vínculo enorme, es como mi nenita, doy la vida por ella. Cuando empecé a trabajar con Celeste, la gente notó el cambio en su actuación, porque se arriesgó a componer, a entregar su alma, a trabajar con la verdad. Y eso fue un plus, más allá de su belleza. Celeste es una artista de raza, toca el piano maravillosamente, tiene un vínculo con la música muy fuerte. Si ella tiene un problema de salud o lo que fuere, mi trabajo es utilizar eso a su favor en la actuación, en el personaje. A mí no me importa lo que haga nadie, sino que la gente sea feliz y no sufra, y eso quiero para ella. Cuando mi hija, mi amor, mi sol, me necesita, allí estoy.