La hija de Moria Casán y Mario Castiglione, esa chica a la que todos conocemos desde el momento en que nació, es, además, una gran actriz. Pero lo más importante para ella son su marido, Julián, y su hija, Helena.

En la escena inicial de Todos tenemos un plan, la película que protagoniza junto a Viggo Mortensen, Sofía Gala Castiglione aparece mirando muy de cerca al actor principal, sin decir nada y expresando todo con la misteriosa profundidad de su mirada. Él, que es un divo de Hollywood y aceptó grabar su primer film en español junto a ella, la contempla embobado, generando una química pocas veces vista entre dos actores. “Con Viggo nos llevamos muy bien”, arranca diciendo Sofía, y uno piensa que los resultados están a la vista.

 

–¿Cuál fue su primera impresión cuando le propusieron trabajar con Viggo Mortensen?


–Me encantó la idea, pero más allá de él, que es un actorazo, un tipazo y una persona muy agradable para trabajar, si el guión hubiese sido malísimo, no sé si lo hubiera hecho. A mí me importa más el producto en sí que con quien lo hago. Si el guión es malo no me importa si actúa Viggo Mortensen o Marlon Brando.

 

 

–¿Cuál es su requisito para considerar que un guión es bueno?

 

–Tengo que pasar la página tres. Eso principalmente, me tiene que atrapar y tengo que proyectar, imaginarme en el personaje. Es algo interior. A medida que lo voy leyendo, me tengo que ver dentro de eso.

 

–Eso se refleja en su trabajo, es una actriz que sabe expresar.

 

–Yo sin darme cuenta, por momentos, digo bastante con la cara, que es algo que me dice siempre mi marido. Aunque me quede quieta y mirando de frente, si me cambia algo adentro no puedo mentir, ¿entendés? Eso es algo completamente contrario a la creencia de que el actor es un gran mentiroso. En mi caso, me pasa todo lo contrario, es lo que me dijo Fernando Peña apenas me subí a un escenario con él. Antes de subir, me dice: “La palabra actor está mal puesta para nosotros, el actor miente, vos sos verdadera”.

 

–¿Lo extraña a Peña?

 

–Sí, claro, fue mi maestro, una persona que me ayudó a darme cuenta de que esto era lo que quería hacer. En un primer momento me obligó a actuar, porque yo no me sentía preparada, ni quería, y a partir de ahí me dio la oportunidad de poder demostrar quien soy, lo que tengo para dar. Era un gran amigo, una figura masculina y paterna de contención. ¿Viste que en la vida hay gente que no tiene suerte con ciertas cosas? Yo, con la figura paterna, fui un desastre, se me mueren.

 

–¿Tiene muchos amigos?

 

–No, muy pocos.

 

–¿Deja entrar a poca gente en su mundo?

 

–Sí, muy poca gente. Pero son mis hermanos y mi familia. Cualquier cambio o pelea me afecta muchísimo; mis amigos son muy importantes para mí.

 

–¿Quiénes son sus amigos?

 

–Un grupo selecto de gente que conozco. Ya no estoy para amigos entre comillas, gente de la noche, de las drogas, ya no me interesan. Las drogas, la noche y todo lo demás, para otro lado.

 

–Está en una etapa más calma.

 

–Una etapa en la que no quiero conocer gente, no me interesa. Ya tengo lo que necesito, y el que se acerque que sea amigo de verdad, si no, nada. Tiene que ser de manera natural, porque hay muchos que se acercan por interés.

 

–¿Cómo se lleva con la prensa?

 

–Lo que me molesta de algunos periodistas es el falso intelectual, la mala leche, el falso cool, ¿entendés? Hay un tema de los Beatles, “Hey Jude”, que dice: “For well you know that it’s a fool, who plays it cool by making this world a little colder”. O sea, ¿no te das cuenta que es un tarado el que se la juega de cool haciendo este mundo un poco más frío? ¿Quién mierda te pensás que sos?

 

–Hay mucha postura cool en el mundo artístico.

 

–Detesto eso, porque el arte es amor, es calor. Y el cool, haciéndose el tarado, no da.

 

 

 “Fernando Peña era una figura de contención. ¿Viste que en la vida hay gente que no tiene suerte con ciertas cosas? Yo, con la figura paterna, fui un desastre, se me mueren”

 

–¿Usted dónde se ubica, viniendo de donde viene y haciendo lo que hace ahora?

 

–Soy inubicable. Soy quien soy, sé lo que hago. Tuve una situación de mediatización con base en mi mamá y en haber nacido bajo su mando y sus decisiones, pero yo lo que siempre digo es: “Si te importa quien soy, sos un tarado, andá y mirá mi trabajo, y listo.” En mi caso, se conoce mucho de mi vida por una situación externa a mí, pero en el fondo nadie sabe quién soy realmente.

 

–¿Quién es realmente?

 

–Soy una persona muy compleja, igual que todas, que es imposible de describir o decidir cómo es porque la ves en la tele. Entonces lo que digo es: “Andá y ve mi trabajo, que es lo que yo quiero dar”.

 

–Fue justamente a través de su trabajo que le tapó la boca a la gente.

 

–Hay muchos actores que se la pasan caminando por la calle haciéndose los copados y después los ves trabajando en novelas o cualquier pelotudez, o los ves laburar y son sobreactuados, moviendo los ojos para todos lados, recontraexagerados. Yo soy quien soy y me chupa un huevo cómo le puedo llegar a caer a este o al otro, porque mi trabajo es lo mejor que puedo entregar y demostrar.

 

–¿Siente que siempre le tocó demostrar?

 

–Me parece que la vida se vuelve agotadora si uno quiere demostrarles a los demás todo el tiempo quién es.

 

–¿En qué ámbitos se siente cómoda?

 

–En casi ninguno.

 

–¿Siempre está incómoda?

 

–(Risas) No, estoy cómoda en mi casa. Con mi marido, con mi hija y la hija de él, que para mí es como una hija también.

 

–¿Qué edad tiene la hija de él?

 

–Cuatro años.

 

–¿Y Helena, su hija?

 

–Cuatro también. Yo a la nena la conozco desde que nació, a mi marido lo conozco como amigo desde hace muchos años Ellos tres son mi vida.

 

–¿Es cierto que es muy celosa?

 

–Sí.

 

–¿Al punto de pegarles a las mujeres que se acercan a su marido? (N de la R: músico, líder de la banda Victoria Mil.)

 

–Con las minas no tanto, pero con él me pongo muy agresiva.

 

–¿Le pega?

 

–(Ríe) Sí, a veces sí. Me enojo y lo empujo.

 

–¿Por celos se enoja?

 

–Sí.

 

–Espero que con el tiempo se le pasen los celos, porque uno la pasa muy mal.

 

–Muy mal. Tengo celos tan excesivos que ya son un TOC, un trastorno, porque soy una celosa jodida, muy enferma. Con mi marido soy especialmente celosa.

 

–¿Por qué con él?

 

–No sé, de enamorada, supongo.

 

–Claro, a mayor amor, mayores los celos.

 

–Entonces estoy muy enamorada.

 

–Si no, no se hubiera casado.

 

–Y sí, estamos re enamorados.

 

–¿Él le da motivos para estar tan celosa?

 

–No, son celos absurdos, y lo peor es que hacés sufrir al otro con eso. Vuelvo a citar a Los Beatles, a Lennon, que en la canción “Jealous Guy” dice: “I was dreaming of the past”, o sea, estar celosa de la gente con la que estuvo en el pasado, antes de conocerme. Es tan insólito lo que siento que él que no me puede ni nombrar a una ex.

 

–Son unos celos ridículos los que está padeciendo. ¿No los está tratando en terapia?

 

–No voy a terapia.

 

–Pero me da pena su marido.

 

–No, que no te dé pena, porque la pasa bárbaro.

 

–¿Mira televisión?

 

–Mucha.

 

“La tele es bizarrez, es entretenimiento. La gente dice: “Ay, pongan cultura”. Leéte un libro, loco, y si querés ver TV, mirá a Tinelli”

 

–¿Qué ve?

 

–Veo todo el tiempo cualquier cosa. Para mí la tele es la droga más grande que hay. No existe nada que puedas mirar 17 millones de horas tipo lobotomizado. Ypara mí la tele es entretenimiento. Yo al que me habla de filosofía lo mando a cagar. La tele es bizarrez, la tele es entretenimiento. La gente dice: “Ay, pongan cultura”. Leete un libro, loco, y si querés ver tele, mirá a Tinelli. La tele no es cultura, cómo va a ser cultura que te estén hablando del asesinato de una chica, corte, un culo, corte, comprate la pasta de dientes… ¿entendés? No es serio.

 

–¿Showmatch le divierte?

 

–No. Lo veo muy poco, no me divierte para nada. Pero no porque esté en contra, me parece que cada uno hace lo que quiere y lo que puede y a la gente le gusta, entonces está todo bien. La revista y todo eso no me interesa, nunca me resultó interesante. No reniego de eso, pero no me interesa como concepto para mi vida. Mis padres vienen de ahí y yo no puedo negarlo, pero de donde vengo tampoco es lo que soy yo.

 

–¿Cómo le cayó la foto que se publicó en la prensa de usted fumando marihuana?

 

–Me cayó mal, me pareció una buchoneada. Pero bueno, fumo porro, ¿qué querés?

 

–Nada, no tiene nada de malo.

 

–Entonces, el que está en falta es el otro, yo no puedo discutir, no puedo ni empezar la conversación cuando ya el error es del otro. OK, se equivocaron conmigo, pero yo no tengo nada que explicar, sólo decir que se equivocaron conmigo, y que los perdono.